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A B C MIÉRCOLES 10 DE OCTUBRE DE 1906. PA. G: 5. EDICIÓN nes para estudios, hospitales y centros de importación y exportación. Es una elocuente lección de cosas. Han facilitado Ios- precios de enni trada por abono, y familias enteras van á dia EN LA DE TM. TATim. MARSELLA T IA EXPOSICIÓN COÍONWL. ECUEJ 1 OS TK S- rio á esparcirse instruyéndose. TES. -m XUTÓGHATO DE ZOLA. -EL SATiATQVJO DE JUAN MARTIN -NOBLE INICIATIVA CARTAS A MI MI asombroso es ver cómo lo realizan algunos ricos de corazón. e he detenido en Marsella, sola y exclusfvamente para visitar un Sanatorio de que tenía noticia y que aquí apenas es conocido. Hay muchas Sociedades benéficas. Además de la asistencíapor el trabajo que preserva de ¡a mendicidad, y déla Sociedad protectora de los niños, existen fundaciones cuyo solo nombre explica sus fines: Til bocado de pan, La cucha ¡rada de sopa, El horno de la familia. La viiióa 1 v si huérfano, La ropa y el abrigo. Parecen titu 1 los puestos por Tartarín, ¿verdad, Mimí? T esde que mepaqcoDisncJi ocurrió en Tarascón la aven tura ferroviaria, la sombra del gran Tartarín me persigue. Creo verle subir á paso gimnástico á ¡os tranvías hablar declamando en la Cannebiére, mirar en derredor con cierta provocación tácita, aunque benévola; pero donde lo he visto de mil maneras, con variados VTo quiero, mi querida niña, aburrirte con co sas serias, ni menos entristecerte con los penosos recuerdos que invadieron mi mente al ver á los individuos de raza amarilla, semejan tes á los filipinos. Aquellos batas que queríamos de veras, no son españoles. Tampoco! oserán muy pronto los cubanos, según veo en la Prensa. ¡Qué amargura tan grande, Dios mío i. L LOS REYES EN LA GRANJA ILDEFONSO. SOLEMNE MISA ÚE CAMPAÑA CELEBRADA EL DOMINGO ULTIMO EN LA EXPLANADA DE PALACIO CON ASISTENCIA DE SS. M M Fot. Gc- fii. trajes, en distintas posturas, reproducido por la fotografía, por la pintura, esculpido en el mármol, gallardo, apuesto y hermoso, fue en la Exposición colonial, Madag scar, Argelia, Congo, Nueva Calcedonia, Indo- China, ¡os infinites territorios donde Francia tiene factorías, posesiones ó gentes amigas, son otros tantos teatros donde el buen Tartarín despliega su actividad. E! Gobierno ha fomentado esta gran fiesia, ha traido indígenas, ha rellenado salones y palacios con mapas, cuadros estadísticos, colecciones, diagramas, estampas, cuadros y fotografías para justificar los millones presupuestados y por presupu ¿star destinados á escuelas, subvenesoO n ei pabellón d? un periódico loca! se exhi ben diferentes autógrafos de antiguos colaboradores. Zo! a, que fue corresponsal en París de El Semáforo, refiere en un artículo que pude leer entero la muerte de Jorge Sana. Describe con minuciosos detalles los últimoi instantes de la gran escritora, su tranquilidad, su resignación durante los años postreros, y dice con cierta amargura que ya nadie la hacía caso. ¡Tilla a Irop batí dans te revé exclama. ¡Gran pecado es en vej dad edificar en el país de los ensueños y aún más doloroso todavía es soñar grandes cosas sin poderlas llevar á termino! Pero de vez en cuando se echa de ver que eso es posible y hacedero. Lo más Pero la fundación más simpática y delicada es la de un señor anciano y saltero, indudablemente poderoso, llamado Juan JHartin En medio de ¡a Corniche (estas Cornisas son á cual más hermosas) entre infinitos hoteles lujosos que ostentan nombres históricos ó novelescos, Petrarca. Phobres, etc. existe un magnífico edificio, un verdadero palacio adosado á la montaña. Una soberbia escalera de mármol da acceso á salones espléndidos, á una terraza idea y por fin, un verdadero bosque, donde predominan los pinos, corona la finca. Algún ricacho la construyó á fuerza de millones. El Sr. Martín la ha comprado, dedicándola á recoger 12 niños y 12 niñas. Perso-