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A B C MARTES 9 DE OCTUBRE DE 1006. PA, G. 7. EDICIÓN 1 del alcohol. Hemos dicho que el alcohol del comercio es una mezcla de aquél con agua, en proporciones muy variables, y natural es que su precio dependa de la cantidad de alcohol que contiene, de donde resulta la necesidad de encontrar un medio fácil de determinarla, problema que nos dan resuelto los areómetros, alcohómetros, pesa- licores, pesa- espíritus ó graduadores, que por todos estos nombres y algunos más se les designa. Estos instrumentos tan conocidos, consisten en un tubo de vidrio que tiene un ensanchamiento, por lo común cilindrico, en su tercio inferior, para que flote, y por bajo de éste otra capacidad cónica lastrada con mercurio ó perdigones, para que, flotando, se mantenga vertical, teniendo arrollada el vastago ó parte superior del tubo una manera, sino que unos se sumergen en su tota ¡lidad y no paran hasta llegar al fondo, como los metales en general, y oíros, como la cera, el corcho, las maderas, sólo se sumergen en parte, quedando flotantes en la superficie. Esto es debido á que ¡os cuerpos contenidos en el seno de los líquidos sufren la acción de dos fuerzas contrarias: una, la de su propio peso que le solicita hacia abajo, y otra, la presión del líquido que le empuja hacía arriba, siendo esta última fuerza igual á lo que pesa el volumen de líquido desalojado por el cuerpo y claro se ve que si éste pesa más que el líquido desalojado, no dejará de bajar hasta que llegue al fondo; pero sí el líquido que puede desalojar pesa más que lo que pese el cuerpo, éste empezará á sumergirse hasta que, desalojando bastante cantidad de líquido, la presión que sufre hacía si los ponemos en ella se sumergirán menos que si los ponemos en el alcohol y si los ponemos en una mezcla de are bos líquidos se sumergirán hasta un punto intermedio entre los correspondientes á los dos líquidos antes citados y tanto más próximo á cada uno de ellos cuanto mayor sea la cantidad del liquido correspondiente. ü 1 areómetro. Con lo dicho estamos en condiciones de entrar de lleno en la cuestión, y creo que nada nos la pondrá tan clara como el empezar suponiendo que nosotros mismos construímos el areómetro que nos haya de servir para la graduación, á cuyo fin, una vez provistos del tubo con los ensanchamientos ya citados, los r Á) y A f 4 -j llti i vCfíl ft ñpi fl s í. -I LOS REYES EN LA GRANJA SS. MM. LAS REINAS DOÑA VICTORIA Y DOÑA MARÍA CRISTINA A LA PUERTA DE PALACIO. A SU ALREDEDOR EL DUQUE DE SOTOMAYOR 1, EL GENERAL PACHECO 2, Y LOS CORONELES CONDE DEL GROVE 3, Y C 1 FUENTES Fot. Goñi. tira de papel con una escala de números crecientes, de abajo á arriba, que marca los grados. Para comprender como este sencillo instrumento puede darnos indicaciones precisas en esa cuestión, fuerza es que volvamos á las digresiones y observemos que, si tenemos un vaso lleno de agua é introducimos en él un trozo de vidrio ó cualquiera otra substancia, se vierte una cantidad de agua igual al volumen del vidrio introducido ó bien sube el nivel del líquido si el vaso no estaba lleno. Y eso nos dice que el cuerpo sumergido ha desalojado un volumen de agua igual al suyo, y, claro está, que si sólo se sumerge una parte del indicado cuerpo, el volumen de agua desalojado sólo será igual al de la parte sumergida. Advirtamos también que al echar los cuerpos en el agua, no todos se comportan de igual arriba sea igual a su peso, en cuyo caso esta fuerza se habrá destruido, como se destruye al colocarlo sobre una mesa por la resistencia de la tabla, y no habiendo ya nada que obligue al cuerpo á seguir bajando, no bajará más y quedará flotante. Desde luego saoemos, y ya fiemos aicno, que unos líquidos son más pesados que otros; que el agua, por ejemplo, pesa más que el aceite. De lo que se deduce que para contrarrestar el peso de un cuerpo bastará un volumen de agua más pequeño que el que se necesitaría de aceite y, por tanto, si echamos ese cuerpo en el primero de los líquidos citados se sumergirá menos que si lo echamos en el segundo, y éste es el fundamento de los areómetros. Enefecto, esos instrumentos están lastrados de modo que puedan flotar en el agua y en el alcohol. Como ei agua es mis pi. ada, lastraremos con los perdigones de manera que al sumergirle en agua destilada, el nivel de ésta llegue muy poco por encima de la terminación del ensanchamiento cilindrico, en donde pondremos una rayita que nos sirva de señal 1 y la marcaremos con cero, indicando que hasta allí se sumerge el instrumento cuando no hay nada de alcohol. Formemos ahora un líquido compuesto de 90 partes de agua y 10 de alcohol absoluto y pongamos en él el areómetro, que se sumergirá más, y nosotros haremos otra raya en el punto del vastago á que llega el líquido, que estará más alta que la primera y marcaremos con el núra. 10 para dará conocer que aquel es el punto de envase cuando en cien partes de mezcla hay 10 de alcohol y 90 de agua. Mezclemos con 80 partes de agua 20 de alcohol, introduzcamos el areómetro y marquemos la ¡ínea de envase con el