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A E C. L U N E S 8 DE O C T U B R E D E 1906. PAG. 8. EDICIÓN i. a POSTALES EUROPEAS recomiendoel libro que acaba de publicar M r Paul Lafargue, y que, como editor amable que es, me envía, sin duda para convertirme, lo que no creo difícil. Se titula ese libro encantador, que tal vez colme tus anhelos, derecho á la pereza. El titulo, como ves, es sugestivo y atrayente. Si lo hojeas verás que los socialistas colectivistas poseen la paradoja alegre, jovial, deliciosa. Y gracias á ese apreciable don, las presuntuosas abstracciones amontonadas en gruesos volúmenes por los apóstoles de la idea, te resultarán OVA LA PEREZA! Querido lector, te vos, en tanto que ellos politiqueaban ó marchábanse á la guerra cuando mejor les parecía. Es, pues, al mundo antiguo, á la concepción pagana, á lo que debemos volver, según M r Lafargue, para vivir dichosos. Las religiones católica, protestante y judía han embrutecido ÍL la humanidad y contribuido á la servidumbre del proletariado predicándole el vicio del trabajo. Los que no han leído á los economistas Reybaud y Villermí no saben adonde conduce el trabajo invariablemente. El progreso vendrá el día en que el dogma de la pereza, proclamado por el proletariado desengañado, domine el mundo. ¡Día feliz, día dichoso, en efecto... Enfon- bajo. No hay que alarmarse; la doctrina cíe la pereza no presenta un dogma absoluto: admite tres horas de trabajo al día. He ahí una limitación arbitraria, y sobre todo peligrosa, pues puede haber teóricos de la nueva doctrina que la encuentren excesiva. ¿No se ha propuesto va la hora v media de trabajo como suficiente? El medio de llegar á esta reducción del esfuerzo humano será la maquinaria. Esta estará tan perfeccionada que marchará casi sola, y hasta se construirá y se reparará ella misma. Tal es la paradoja del derecho á la Pereza. Tiene ésta su lado agradable, mucho más que la teoría química y ascética de la pildora alimenticia, prometida por M r Berthelot. Rabe- PROGRESO DE LA CONSTRUCCIÓN NAVAL LÑ- I, EL MAGNIFICO ACORAZADO ALEMÁN KAISER 11 QUE HA TOMADO PARTE EN LAS RECIENTES MANIOBRAS Fot. Atelier Schaul. menos áridas. Recorriendo sus páginas encontrarás la fantasía en lucha cruel con una erudición variada y á veces sorprendente. En ese libro se invoca con frecuencia á Aristóteles y á Platón- -el inseparable compañero de los acedores de utopías, -y á San Mateo, en buena vecindad con Virgilio. También figuran en ese libro- -ideal de holgazanes decididos- -citas de Descartes en santa comunión con las de Darwin, para apoyar la teoría- -sublime entre todas- -de la pereza, puesto que lo que M r Paul Lafargue nos demuestra en su libro que el dogma del trabajo es absurdo y que debemos reemplazarlo por el dogma de la pereza. ¡No hacer nada! Tal es el ideal. Así vivían los griegos. Los ciudadanos da Atenas dejaban el trabajo servil á los despreciables escla- EL ACORAZADO INGLES D R E A D N O U G H T EL MAYOR BUQUE DE GUERRA DEL MUNDO (20 000 TONELADAS) Fot. Nutin, Trampus Ca. lais y Paul Lafargue no son de esa escuela, y, sin embargo, un estado social que reposara sobre la pildora, no sería imposible. La pereza da derecho á todos los placeres; ésta es la única verdad de esa nueva filosofía, que tantos adeptos tiene, sobre todo en España... F, MORA ces Rabelais será el padre de la nueva iglesia social, y le leeremos como un breviario. Gargantúa y Pentangmel serán los santos á quienes festejemos. Las comilonas sucederán á las comilonas; los espectáculos á los espectáculos. El proletariado, emancipado, podrá comerse una libra de beefsieack por día. Sin embargo, aquí yo encuentro una contradicción: los estómagos sometidos á ese régimen no deberán ser perezosos; he ah ¡un punto de doctrina que está llamado á suscitar más de una polémica. Claro es que los burgueses podrán disfrutar su parte en el derecho á la pereza. ¿Pero cómo satisfacer nuestras necesidades, y además nuestras pasiones si no trabajamos? Se preguntará algún partidario ingenuo de! vicio del ira- DE AGRICULTURA La nota de todos los mercados nacionales es de firmeza; el trjgo va reponiéndose de la baja sufrida en el mes que acaba de pasar, y ahora se abriga la esperanza que de aquí en adelante, por espacio de algunas semanas, y sut tal vez de algunos meses, j y i E R C A D O DE