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B C. LUNES 8 DE OCTUBRE DE 1906. PAG. 4! EDICIÓN 2. Ni aun ante público tan cien dispuesto y de tan buenas tragaderas para los estrenos como lo es el público de las tardes, pudo arribar la cosa fácilmente á puerto de refugio. El primer acto se oyó con algún interés, el segundo con aburrimiento y el tercero con protestas muv significativas al final de la representación. A titulo de información publicamos en otro Jugar de este número una escena de la opereta que tan mediano éxito tuvo ayer tarde. -F. pero en todos los casos, el alconoi que se produce queda mezclado con mucha agua y varias otras substancias de que es preciso privarle, veamos cómo. Comencemos fijándonos en algunos hechos de observación. Suponiendo que tomamos aos pedazos de igual tamaño, uno de cera y otro de alcanfor, y que los abandonamos por algún tiempo en un frasco destapado. Todos sabemos que aunque pasen años encontraremos la cera en su totalidad, pero que el alcanfor habrá desaparecido. Mojemos dos trapos, uno con agua y otro con aceite, espriraamos mbos y abandonérno los extendidos sobre una superficie ó colgados de un hilo, y es seguro que al día siguiente el mojado con agua estará seco, y el de aceite tan húmedo como le dejamos. Pues la explicación de esos hecnos esta en que ciertos cuerpos, como el agua y el alcanfor, pueden convertirse en vapores qsc se pierden en la atmósfera, mientras que otros, como la cera y el aceite, carecen de esa propiedad; á los primeros se les llama volátiles y á los segundos, fijos. Sigamos haciendo experiencias y mojemos dos trapos de igual tamaño, los dos con igual cantidad de agua, y extendamos uno en un lugar caliente, una habitación con chimenea, por ejemplo, ó á la acción directa del sol, y otro en una habitación fría ó á la sombra, y resulta perogrullada afirmar que el primero en ambos casos se secará antes que el segundo, lo que quiere decir que un mismo cuerpo se volatiliza más rápidamente cuando la temperatura á que está sometido es más elevada. Hagamos otro experimento y empapemos fuertemente un trapo en éter ordinario, mientras que otro trapo de igual tamaño le humedecemos ligeramente con agua; extendamos ambos en el mismo recinto y observaremos que quizá antes que acabemos de extender el del éter se habrá secado y el del agua permanecerá húmedo por bastante tiempo. Lo que nos enseña que dos líquidos volátiles puestos á la misma temperatura se convierten en vapor con distinta rapidez, pues mientras se ha volatilizado considerable cantidad de éter, no hemos podido apreciar la cantidad de agua evaporada. Este fenómeno se produce de igual modo si los líquidos están reunidos, que si, como hemos supuesto, están separados. Y últimamente, observemos que si tenemos una vasija donde hay agua caliente, que estará, por tanto, evaporándose con gran rapidez, y colocamos sobre ella un objeto frío- -como una tapadera, un vaso, etc. -en la superficie de éste se forman gotítas de agua, que son debidas á que el vapor que sale de la vasija al enfriarse toma de nuevo la forma líquida, en virtud de razones que si hubiéramos de exponer aquí harían demasiado larga la digresión. al ¡legar á la parte de éste sumergida en e! baño se enfriará, tomando la forma líquida y escurriendo por el extremo libre. Si recogemos los líquidos que salen al principio, serán muy ricos en alconoi; si retirados éstos recogemos los que salen después, serán la mayor parte agua, porque el alcohol es de los cuerpos que con igualdad de temperatura se evapora más rápidamente que el agua, y si recogemos todos los líquidos que salen del tubo mezclados, tendrán una concentración media. Y las substancias fijas de los líquidos fermentados quedarán en la caldera, así como queda la mayor parte del agua que contenían. La operación descripta se llama destilación, y se practica con mucha frecuencia con variados objetos. F ALONSO EL ALCOHOL istoria y composición. La palabra alcohol en el lenguaje científico es el nombre genérico de una porción de compuestos que tienen ciertas propiedades químicas comunes; pero en el lenguaje ordinario sólo se emplea para designar uno de ellos que los químicos llamaban hasta hace poco alcohol etílico y hoy llaman etanol, por haberse descubierto en el vino y ser este líquido la única fuente de que se extrajo durante mucho tiempo; porque se desprendía de él en forma invisible se llamó (y aún se le llama) espíritu de vino, de igual modo que por ser un líquido semejante al agua y que arde con facilidad, se le llamó agua- ardiente. Los líquidos que se designan con dichos nombres son en realidad mezclas de agua y alcohol, porque el alcohol puro, llamado alcohol absoluto, sólo tiene aplicación en los laboratorios y en contadas industrias. La elaboración de bebidas alcohólicas y por consiguiente de alcohol, según los Libros Sagrados y los Santos Padres, empezó poco después del diluvio; pues, según todos sabemos, Noé fabricó vino y se embriagó con él á poco de salir del arca. Y digo que hasta entonces no debió conocerse este líquido, porque los santos padres disculpan el pecado de incontinencia que el patriarca cometiera, alegando que ignoraba los efectos que t? l bebida podía producirle; pero lo que llamamos alcohol, es decir, la mezcla formada exclusivamente por alcohol y agua, aunque muchos suponen, sin gran fundamento, que se conocía desde mucho antes en China, en Europa al menos no se conoció hasta el siglo xi! que la dio á conocer un alquimista árabe llamado Abulcasis, si bien otros creen que fue Raimundo Lulio, mallorquín, el que lo descubrió en el siglo xin y aun hay quien afirma que tal descubrimiento sa debe á Arnaldo de Viilanova, alquimista de Montpellier, contemporáneo de Rsinr. undo Lulio. VULGAR 3 ZACION CIENTÍFICA x H LA CIUDAD TRISTE A ún no hace treinta años, los madrileños de buena cepa, enamorados del villorrio que los vio nacer, cuando en su presencia se alababa otras ciudades, sonreían satisfechos repitiendo el viejo adagio popular, según el cual: Desde Madrid al cielo No era para tanto, pero ellos estaban convencidos de que á pesar de su urbanización morisca, de su ruindad municipal, de sus defectos sanitarios y de la pequenez de su radio, Madrid podía enorgullecerse de su espléndido cielo azul y de la alegría de su vecindario, en donde la gente andaba por las calles paseando durante el día como si todos disfrutasen de buenas rentas q u e les permitieran h o l g a r mucho y trabajar poco; en donde por la noche se llenaban de bote en bote los cuatro ó cinco teatros de la capital con un público ganoso de aplaudir á sus autores predilectos y á sus comediantes bien amados, y cuando llegaba un día de fiesta de los que son tan frecuentes en España, la multitud, con la alegría sana del vivir, se lanzaba á 3 a calle ansiosa de codearse estrujándose en hacinamientos inauditos para ver p a s a r á los airosos batallones de Cazadores, precedidos de sonora charanga, y á los escuadrones de refulgentes Coraceros ó de elegantes Húsares que volvían de la formación y entonces, cuando era llegado el momento de ir á los toros, la calle de Alcalá ofrecía un espectáculo único sin igual, y esta sola frase: jEh, á la Plaza! voceada á gritos por centenares de cocheros y mayorales, electrizaba á los más tranquilos y rehacios para gozar de la guapeza y del parba de Ja torería. Madrid entero vivía fraternalmente, divirtiéndose siempre; en la calle, en el café, en eí teatro y en los toros. Madrid era un pueblo pintoresco, que, según cuentan Jos que lo vieron en aquella época tan propicia para frecuentes asonadas y motines, cantaba al compás de la guitarra, detrás de las barricadas barridas por la metralla, las mismas alegres canciones de sus bulliciosas verbenas... Pero Madrid ha cambiado de un modo radical en su fisonomía y en sus costumbres. Al ensancharse con anhelos de ciudad moderna, esterilizados por culpas propias y ajenas, que no son del caso, ni ha logrado convertirse en gran urbe cosmopolita de anchas vías y de grandes plazas, esmaltada con el verdor perenne de frondosos parques, saneada, limpia y opulenta, ni ha podido conservar su peculiar característica. La crisis del tedio nos invade; la pesadumbre del hastío nos agobia y al través de una parodia de adelantamiento que se extiende superficial, como el revoco sobre ía fachada en jabelgada de las casas viejas, la miseria cunde, la mortalidad es aterradora, la carestía de los alimentos creciente y la melancolía y la tristeza hijas legítimas del cansancio y del dolor, surgen dominadoras sobre la ciudjd, ensombreciéndolo todo lentamente... Lws PARÍS g- Jabricación del alcohol. Lo que llevamos dicho en artículos anteriores nos facilita hoy extraordinariamente la 1 a destilación. tarea, si bien no podemos dispensarnos de Teniendo presente ío expuesto será fácil hacer la digresión que sigue, para que se com- comprender cómo se obtiene el alcohol; la inprenda bien el fundamento de las operaciones dustria moderna emplea aparatos perfeccionaque luego indicaremos. dos que dan un producto muy puro, con gran Ya hemos dicho que en la fermentación del economía; pero no siendo nuestro objeto sino azúcar y de la cerveza se producía alcohol, y dar á conocer de un modo elemental y conciso que éste quedaba mezclado con el agua y de- el proceso seguido en la fabricación y hacer más substancias que constituyen aquellos cal- comprensible el fundamento de ella, es más dos, y hemos visto también cómo convertíamos adecuado á este fin considerar el alambique, el almidón en glucosa (i) y que ésta quedaba que consiste en una caldera, que ha de contedisuelta. Ahora podemos añadir que si á ese ner el líquido fermentado, provista de una culíquido, que como allí indicábamos tiene gran- bierta ó tapadera que tiene en la parte supedes semejanzas con el mosto de la cerveza, se rior un tubo. Este se enlaza con otro doblado le añade levadura, fermentará también y produ- en espiral y sumergido en un baño de agua cirá alcohol, que es cabalmente el medio que se- fría, de manera que el extremo libre salga fueemplen para elaborar la mayor parte de la enor ra del baño. -me cantidad que por mil conceptos demandan Si ponemos en la caldera vino, cerveza, jas necesidades de la vida moderna. etcétera, y lo calentamos, el alcohol, el agua y Las melazas que quedan como residuo de la demás cuerpos volátiles se convertirán rápidafabricación del azúcar de caña y remolacha, mente en vapor, que no teniendo otro sitio por son otra fuente de producción del líquido que donde salir, seguirá á lo largo del tubo; pero nos ocupa, as! como otra porción de zumos d i frutos diversos que más aí iante citaremos; (J) Artículo De! azüczn.