Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. DOMINGO 7 DE OCTUBRE DE 1906. PAG. 7. EDICIÓN 1 amar locamente á Pierre, el marido de su amiga de infancia lvoiiue. El afortunado Pierre tiene un miedo terrible á las aventuras románticas y todo cuanto pueda turbar su pacífica existencia, por lo que le inquietan las apasionadas demostraciones de amor de Marta- -que escribe amor con A mayúscula, -y le pinta con frases irresistibles el fuego que incendia su enamora- do corazón. Ivonne se entera de la traición de su amiga, pero finge desconocerla. No se indigna, no grita. Su abnegación llega hasta besar á su rival y á tratarla cariñosamente, por lo menos en apariencia. ¿Cuál de estas dos mujeres es la más enamorada? Así se presenta en el primer acto el problema sentimental que ha dado el asunto y el título á la nueva obra de Mr. Besnard. El segundo acto está separado del primero- ¿Túamas á mi marido? -dícele Ivonne. -Pues bien: voy á dártelo. En efecto, Ivonne parte después de una es cena en que se lamenta amargamente de la inconstancia del subprefecto que, algo desconcertado, trata de retenerla. Ivonne se retira de la capital, se instala con su familia y deja á Pierre preso en las redes de Marta. Pero ésta, que empieza á apreciar el verdadero valor del regalo de su rival, quiere tomar mayores precauciones y procura hacer definitiva la ruptura del matrimonio de Pierre, aun arrostrando las consecuencias que para ella misma tendría la fuga que proyecta á Italia. -Si tu mujer- -dícele á Pierre- -no te hu biera abandonado y no hubiera cometido la oncena de separarse de ti, segura estoy qua tu mayor deseo hubiera sido impedir que nuestros amores fueran duraderos. LOS ESTRENOS EN PARÍS se, comedia en cuatro actos, de M r Lucien Besnard, ¡NELVAUDEV 1 LLE La plus amoureu- ¿La más enamorada? He ahí un título delicioso que hace, desde luego, presagiar un nuevo estudio del complejo y extraño corazón L. enino, tantas veces disecado por novelistas, dramaturgos y psicólogos. Y, en efecto, en La flus amoureuse, su autor M r Besnard, va á exponernos de qué manera lo entiende él. Pierre Boissy, subprefecto de una provincia, hombre elegante, amable, discreto, guapo, el tipo perfecto, ideal, para la mujer, está casado con Ivonne, encantadora joven, á quien i si 5 t -Í v m: LOS REYES EN LA GRANJA SS. MM. LAS REINAS DOÑA VICTORIA Y DOÑA MARÍA CRISTINA EN COCHE. DETRAS, A CABALLO, S. M. EL REY Y EN ULTIMO TERMINO EL CORONEL ELORRIAGA Y EL MEDICO DE LA REINA MR. GLENDJNING Fot. Goñi, adora. Antes de su casamiento, Pierre tuvo numerosas aventuras femeninas, entre otras, unas relaciones algo agitadas con una estrella de la Comedia Francesa. Pero esos pecadillos, que su mujer no ignota, pasaron á la historia y hoy Ivonne no piensa más que en amar á su maridito, á quien secunda muy hábilmente en el cumplimiento de sus poco agradables funciones administrativas. Mas la dicha perfecta no existe, y Pierre no notaría que nada le falta para ser feliz, si Marta Mareil no se encargara de probarle lo contrario. Marta Mareil es una mujer tan hermosa como Ivonne, y está casada con un rico fabricante de vinos de Champaña. Este señor, hombre serio y concienzudo, vive en perfecto éx tasis ante su mujer, lo que no impide á ésta por una noche en la que Marta ha triunfado de la resistencia de Pierre, y se ha convertido en su amante. Aquí, ya Pierre la ama y empieza a mostrarse indiferente con su mujer. Ivonne, que es celosa, se vuelve más enamorada, pero sufre horriblemente, desea saber si debe continuar sufriendo eternamente, y para salir de la tremenda duda se dirige á Marta, con la esperanza de obtener algunas explicaciones que calmen su dolor. Pero Marta, que se ilusiona hasta el punto de considerar á Pierre como el hombre ideal, le quiere para ella sola. Y deliberadamente- -en una escena bien escrita y pensada- -se lo confiesa todo á su amiga. Su egoísmo aparece feroz; pero, ¿y el amor? Así, Marta no renuncia á sus fines. Comprendiéndolo así Ivonne, una vez apa ciguado su primer impulso de cólera, vuelve al hogar conyugal. Y el subprefecto no tarda en preferirla de nuevo á su amante. Ivonne quiere permanecer en su casa y defender sus derechos. Aquí las dos mujeres se encuentran, y anti cipadamente nos hemos estremecido ante las cosas que íbamos á presenciar, ante las palabras profundas y apasionadas que íbamos á oir. T e míamos- -y lo deseábamos al mismo tiempo- una acción brutal, ó por lo menos, frases tales que excedieran á la acción en fuerza, en intensidad. Pero, desgraciadamente, no es así. Mavt se aleja, dejando á Pierre con Ivonne. Aquél, con arrepentimiento realmente infantil, trata de conquistarla de nuevo; ella, al principio,