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El vigor y la vida de los nervios es la Electricidad; ésta es fuerza, salad, vida. Si habéis perdido la Elee trieidad, no la podréis recuperar hasta que sea devuelta al cuerpo por medio de un Aparato construido con la necesaria é infalible perfección j ajustable al cuerpo. La Electricidad es el alimento dé los nervios, su nutrición, su vida. El Vigorizador Eléctrico del Dr. McLaughlin proporciona una corriente fuerte, que puede ser regulada por medio de un reostato, á voluntad del paciente, y penetra en el organismo, produciendo una sensación- agradable. Todos los Aparatos van garantizados por un año. Millares de casos de n e u r a s t e n i a dolor d e riííones, dispepsia, r e u m a t i s m o varíeoeele, e s p e r m a t o r r e a lumbago, debilidad muscular, bronquitis í impotencia, han sido curados por el VIGORIZADO ELÉCTRICO del Dr. Mciaugnlin. CREÍA IMPOSIBLE LA CURACIÓN Estoy perfectamente bien Sr. Dr. McLaughlm. -Madrid. Muy señor mío y de mi mayor estimación: Después de saludarle y cumpliendo un deber de justicia, le dirijo á usted ésta para darle las más expresivas gracias por la curación obtenida con su V i g o r i z a d o r Eléctrico, curación que creí imposible, pues harto de gastar en medicinas, me decidí, con cierta desconfianza, la verdad, á pedirle á usted el V i g o r i z a d o r pero ojalá y mucho antes hubiera recurrido á usted, que ni hubiera sufrido tanto, ni gastar tanto en medicinas; asile digocontoda ingenuidad, que después de Dios, á usted y á su V i g o r i z a d o r les debo la vida, pues en el estado que yo me encontré, ya era difícil la curación. Sírvase usted, Sr. Doctor, hacer uso como mejor le plazca de esta carta, en agradecimiento al bien obtenido con su maravilloso invento y ouenos consejos, y puede usted publicarla si la cree en beneficio de todo el que sufre, y es donde puede, desde luego, encontrar la mejoría y curación completa de sus dolencias. Repitiéndole mi agradecimiento, sabe usted puede mandar á su afmo. y s. s. q. b. s. m. Carlos Hurtado Romero. Galle del Olmo, número 4, Cáceres. -27 Septiembre 1905. perdida? No esperéis á mañana, que quizá sea demasiado tarde; aplicad el remedio cuando aún es tiempo. Una vez demostrado lo fácil que es obtener nna curación pronta y permanente de vuestros padecimientos, ¿ñor qué esperar más tiempo? ¿Por qué continuar con vuestros sufrimientos, cuando es tan fácil recobrar la salud Los millares de cartas que obran en nuestro poder, como la anterior, demuestran la bondad de este hermoso aparato Fntl í 3 R fiftíl nQ á la persona. quenos demuestre que al- nf. A Q Qa W p f a H r i i m t l i l U U i CBIIUO Á Pl HITA TlrtC tfÍQitA A tlflQ PQÍTÍhíl l e regalaremos un hermoso libro ilustrado, con 86 págs. por el que podrán enterarse de lanaIUUU 01 yUO 11 UD I1011 U V UUiJ U 0 U 11 UU turaleza de sus padecimientos y el procedimiento que deben emplear para recobrar la salud. vl. UUU UUI Uv guno de los testimonios que publicamos IIU Cd i ti GIS J 01OO ÜIVil HORAS: FIO De nueve mañanaáocho noche UE M f Mr I AiífiHI IW! vJ o iw k, a í J SW 1i- íll CALLEDESEVILLA, l2 yl 45 ení! u MADRID COLIGIÓ H 1 SPAN 0- FRANCÉS DE 1. 2. ENSEÑANZA. SE ADMITEN INTEKWOS Matrícula de 8 mañana á, 7 tarde CLAUDIO COELLO, 31 BIBLIOTECA DE A B C LOS SECRETOS DEL DOCTOR SÍNTESIS 235 minuto y se percibe la crepitación de los cañones- revólvers y de las ametralladoras. Ya estaba el buque de Christian sólo á 200 metros del otro cuando retumbó un cañonazo, y el proyectil, hacien do blanco en la chimenea de! Godaveri, la destrozó completamente. Los efectos del disparo no se limitaron á 1 ínutilización de la chimenea, sino que paralizaron casa del todo el tiro de la máquina. i AI mismo tiempo se ve que el Jndus toma delantera, huyendo. La duda no eta posible; el barco estaba en poder de los rebeldes. -S i es así- -dijo el capitán exasperado- -no me queda más remedio que echarlo á pique. Dio la orden de apuntar al ras del agua; pero como si an genio maléfico hubiera sugerido á los sublevados la precaución que debían tomar, apagáronse simultáneamente las luces de situación del Jndus, y forzando el vapor, desapareció el barco en la obscuridad. 1) La desconfianza no da la seguridad. -Algo. -Los marinos náufragos. -Vino y trandy narcotizados. -El cocinero quiere fumar opio. él primer asesinato. ¡Fuego! -Matanza. -Ei buque en poder de Jos sublevados. (A todo vaoorl Como todos los seres zn quienes predomina el elemen to linfático, el chino posee en ío físico una impasibilidad que nada altera ni disminuye, y en lo moral una insensibilidad, una facultad de disimular, que envidiarían nuestros diplomáticos y una paciencia no igualada ni por Jos benedictinos. N o quiere decir esto que no tengan pasiones, todo lo contrario; pero se manifiestan de distinto modo que en los demás hombres. Poseen los chinos en el más alto grado, además de Jas cualidades negativas de los seres superabundantemente linfáticos, fría crueldad, perfidia y ausencia de sentido moral. Naturalmente, los coolíes embarcados en el Jndus no escapaban á esta ley fatal común á todos los coolíes, dettxius de! a antigua población china, decrépitos hasta Ja podredumbre. Y por esta razón, desde el primer día, e. 1 capitán del vapor, lejos de confiarse con la apariencia tranquila de aquéllos, había tomado todo género de precauciones, que multiplicó desde el día en que, después de la escala en Cooktown, un oficial le hizo observar que había entre el pasaje Í 3 chinos más que al salir del atoll. Nada, sin embargo, parecía justificar semejante lujo de precauciones, á cuya exageración había contribuido tal vez la llegada de los náufragos recogidos en Boobylsland.