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D E roo 6. P A G 6 E D I C I Ó N i. Sseguir igua) los ejemplos de Salmerón ó los frailes; ir en Cuaresma á los templos y en Carnaval á los bailes. Estirar estos preludios del curso con juerga y risa... y abandonar los estudios, pues hasta Mayo no hay prisa. Esto harán y me complace su alegre comportamiento... fío hice lo mismo años hace, V. la verdad, no lo siento... Aunque el caso no te importe, ahí van, lector de buen porte, as dos noticias del día: Llegó Weyler á la corte y Se subió la lejía Luis DE TAPIA ncs jueces opinaban que esa intervención debían rechazarla las dos partes. Le hemos visto también combatir enérgicamente los trusts, sin tener en cuenta que á ellos debió su elección, y hemos admirado su arrogante determinación de abrir las puertas de los cargos públicos á los negros. ¿Y qué más... Ha llevado su osadía á escribir la apología de la guerra en un país que vive de la paz, y provocar una conferencia de la paz en el momento preciso en que el mundo atravesaba una crisis belicosa. Esto nos permite creer que si hay un hombre que se preocupe poco de la opinión ambiente y que no vacile en despreciarla, es el huésped de Casa Blanca. Sus discursos se leen en el mundo con tanta avidez como sus libros, y sus proezas deportivas se citan con el mismo interés que sus raids políticos. Pero hay empresas imposibles aún supriman de los vocablos todas las letras inútiles, supérfluas, parásitas, las vocales que no tienen sonido y las dobles consonantes cuyo valor gramatical es nulo. La nueva ortografía de Roosevelt encuentra partidarios poderosos. M r Carnegie, entre otros, ha fundado un premio de 75.000 francos para los 20 primeros escritores que adopten las nuevas formas ortográficas, y algunos profesores de la Unión enseñan ya á sus discípulos las reglas reformadas de la moderna escritura. Y como el presidente Roosevelt no es hombre que hace las cosas á medias, en las imprentas oficiales los tipógrafos componen los discursos y los decretos presidenciales en la escritura simplificada. Además, una comisión de hombres doctos revisa el Diccionario y amputa concienzudamente cuantas palabras tienen un miembro no esencial. VALENCIANA EN para la enérgica voluntad de un Roosevelt, y bien pudiera ocurrir que ésta se estrellase en P R E S I D E N T E Y Tai es ei título suges- la roca intangible de la tradición intelectual al GRAMATICO t i v o 1 u e podéis apliquerer crear una lengua nueva: el americano. -car desde a h o r a al Tal es la cuestión del día en todos los puepresidente de la Gran República norteameri- blos anglosajones; tal es la materia que sirve cana. Sólo un César, el emperador de Alema- de pasto á las conversaciones de los cuatronia, puede compararse con ése hombre origi- cientos y pico de millones de hombres para los na! por su actividad multiforme é infatigable. cuales el inglés es la lengua familiar ú oficial. Roosevelt quiere que existan dos lenguas Si Monroe legó á sus compatriotas su famosa teoría, si el general Grant fue célebre por sus paralelas: una que se hablará en Londres en Calcuta, en Aden, en Quebec, en Tohannesvictorias, si Cleveland está reputado por su burg, y otra que será la del Nuevo Mundo, rígida probidad y Mac- Kinley lo fue por su amor al proteccionismo, Roosevelt será grande la de Chicago, la de Filadelfia y la de Waspor su pasmosa originalidad, que el ser origi- hington. na! en los tiempos que corremos es ya ser algo. Roosevelt ha propuesto la reforma de la orA este presidente innovador y original le tografía. El revolucionario de la escritura hemos visto intervenir felizmente entre Rusia y quiere que se simplifiquen las palabras, que las el Japón en el momento mismo en que losbuefrases se escriban como se pronuncian, que se POSTALES EUROPEAS Pero el público en genera! hace una mueca desdeñosa ante esos innovadores atrevidos, y pregunta: ¿Acaso vale la pena torturarse el espíritu con el solo fin de suprimir algunas letras que no causan mal á nadie... Y los ingleses, indignados, escandalizados, gritan: ¡No lograréis desfigurar la lengua de g ¡g esfi S h a k e s p e a r e! Si q éi crear una g g l Shakespeare... Si queréis lengua nueva, os equivocáis; eso no se inventa; es producto de la historia. En efecto, se puede ser reformador tenaz, político de grandes vuelos, guerrero heroico, investigador infatigable; mas si recordamos el grano de arena de Cromwell, debemos preguntarnos si M r Roosevelt no se estrellará ante una insignificante vocal que no se resigne á morir... Chi lo sa. i F. MORA