Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
BlAÑO CUATRO NUM. 62 S. CRÓNICA UNIVER SAL ILUSTRADA. SÉMADRID, 29 DE BPTBRE. DE 1906, NUMERO SU EL TO, 5 CÉNTIMOS y los gruesos rollos de ingeniera traza, sin que ningún ministro, de los que á diario ó poco menos llegan á aquel departamento con la voluntad tan huera como sus discursos parlamentarios, se crea obligado á ordenar su aplicación y cumplimiento... Pero todo tiene su fin y su término, y es llegada la hora de acabar con esa criminosa apatía gubernamental, que ya desde 1879 es motivo de befa para aquella Europa que conmovida acudió en socorro de tanto desastre. La magnitud de la catástrofe que á estas horas nos abruma de dolor, debe servirnos de acicate para exigir, no responsabilidades, que fuera quimera pensar en ellas en esta sagrada tierra de 1 a Impunidad triunfadora, sino el cumplimiento de lo que tantas veces se ha prometido solemnemente ante los crispados cadáveres arrastrados por la corriente negruzca de las aguas asoladoras de aquella tierra bendita, que se llama la huerta de Murcia. unas cortes que modificasen ios aranceles, porque había que pensar lógicamente que las que los habían votado no habían de revotarse. Aun dando por hecho que aquel programa elaborado de prisa y corriendo en las postrimerías del Gabinete fuese el programa concebido, aunque no debidamente pregonado, con que subió al Poder el segundo Gobierno liberal, no puede afirmarse que ese fuese el programa del partido liberal, ni por consiguiente, que su posesión implicase la de la jefatura del partido. La Corona, pues, debía seguir preguntándose: ¿Quién es el jefe del partido liberal? Atribuyese a la intervención ael r. Mau ra el fracaso de aquel plan de gobierno. Díjose que su resuelta actitud contraria ala disolución y francamente expuesta, con apercibimientos y toda, á la Corona, fue el origen de aquella crisis. Y no es ligereza acoger tales decires, porque público es que un consejero no se percató de expresarlo así al Soberano en pleno Consejo de ministros, aquel famoso Consejo en que todo el mundo habló y nadie se entendió. -Ni la opinión siempre respetable del señor Maura, ni la también respetable de cualquiera otro personaje político puede ejercer coacción en los actos del Rey, que sabe sus deberes constitucionales, y que con arreglo á ellos puede disolver unas Cortes y convocar otras... -Siempre que haya un ministro que refrende los correspondientes decretos, ¿Pero es que la faltarían ministros á la Corona... Ese diálogo, al que le falta solo una pequeña pero expresiva réplica, es el que se supone cortado por la persuasiva intervención del Presidente que coronó su labor después con la dimisión del Ministerio. El partido liberal vio desmoronarse una segunda situación y siguió considerándose sin jefe. EL DÍA DE HOY Santos Miguel Arcángel, Eutiquio, Herácleas y Fraterno, mártires. -La Misa y oficio divino son de San Miguel Arcángel, con rito doble de segunda clase y color blarco- -Se gana el jubileo de las Cuarenta Horas en la parroquia de San Miguel- -Visita de la Corte de Mará Nuestra Señora de Monserrat, en Santa Isabel, ó de a Cabeza, en San Gmes Tiempo, probable: Lluvioso. -Otoño hasta el 21 de Diciembre, que empieza el invierno- -Temperatura de ayer: Máxima, 1 i J grados Mínima, 14 0- -Duración del día: 11 horis y SS minutos, disminuyendo durante la semana un minuto por la mañana y otro por la tarde. Entierros: El de D. Ricardo del Pino y Munguía DoCsmpo, á las cuatro de la tarde, desde la calle de Valencia, 14 a la Sacramental de San Isidro. Estrenos H. gU tO En el Gran Teatro, á segunda hora, gct- MURCIA hemos entre N os canturriasamamantadoel oyendotrágico la maternas relato de las catástrofes otoñales de Murcia. Hemos llegado á hombres contemplando impávidos la repetición de las catástrofes levantinas, y seguramente nos sorprenderá la vejez y el reposo perpetuo, escuchando el lejano clamoreo de sus futuras víctimas. La obra paciente y maravillosa comenzada por tos árabes y continuada por sus descendientes para distribuir las aguas en fina retícula al través de 1 as feraces benditas tierras de aquella huerta incomparable, para regularizar los cauces y prevenir los desbordamientos, sigue mcompleta desde hace siglos porque la diligencia individual no ha podido emprender las obras defensivas, que por su magnitud y por su coste son de la competencia exclusiva del Estado. Alcanzan proporciones monolíticas los expedientes incoados. El catálogo de las Memorias, informes y dictámenes emitidos al efecto necesitaría gruesos volúmenes infolio y los planos proyectados en riquísimo papel tela, delineados con pulcro esmero, si se desarrollasen medirían longitudes kilométricas. El remedio para tanta desolación es conocido; su aplicación, tantas veces lúgubremente pedida, está decretada, y, sin embargo, por la ley fatal de Inercia que rige nuestros destinos, pasan los años, y de cuando en cuando, con periodicidad fatídica- -al llegar el otoño, -después de las sequías obstinadas que la pelada superficie montañosa sostienen y engendran, se abren las nubes en catarata implacable, desbórdanse las riadas, los pantanos y las acequias, y una ola enorme, impetuosa y asoladora barre la huerta, ahogando centenares de criaturas humanas, talando la vegetación, destruyéndolo todo. La indignación contra la incuria tradicional, contra la resistencia pasiva de los gobernantes á ocuparse en algo más que en las infecundas lucubraciones de la política, sacude entonces el espinazo de la nación entera como un escalofrío gigantesco. Mal ó bien, con recursos propios y con limosna ajena, se indemniza á los vivos y reciben cristiana sepultura los muertos; poco á poco se van enjugando las lágrimas, meintras se orea el campo bajo las tibias fulguraciones de aquel sol helénico, vuelven los huertanos á su labor penosa... y entretanto, duermen en la empolvada estantería del correspondiente negociado el monolito de los expedientes, los legajos de informes y ntemoi andum s PARA LA HISTORIA ¿DE UN MINISTERIO C 11 on la Constitución vigente reinór Alfonso Xll, comprendiendo períodos tan azarosos como el de los primeros años de la Restauración, en los que fue preciso acabar dos guerras civiles y consolidar la paz, y épocas de renacimiento liberal de tan felices iniciativas como la que permitió volver á sus cátedras á hombres ilustres de ellas alejados por sus ideas; con esa Constitución atrajo la Monarquía á elementos democráticos de ella distanciados por razones históricas 4 e tpdos conocidas; co. n la misma Constitución inauguró la Regencia una etapa de reformas liberales que subsisten y que nadie pretende mermar; esa Constitución no ha sido hasta ahora seria y decididamente combatida por los elementos más radicales de la izquierda dinástica; tampoco su reforma ha constituido parte del programa con el que se han abierto las puertas del poder al partido liberal. Finalmente, no se ha señalado una corriente de opinión tan ostensible que haga pensar en la necesidad imperiosa y apremiante de reformar la Constitución. Si esta es la verdad de los hechos, ¿no he de sentir repugnancia hacia inmediatas innovaciones en un Código fundamental del Estado con el que tan felizmente han regido los destinos de España mis antecesores? No es suposición aventurada, ni casi afirmación gratuita, creer que esto se ha pensado en elevadas esferas cuantas veces el Ministerio Moret habló de reformas constitucionales y las precisó en su programa de última hora. Hay indicios racionales para suponer que ese criterio no ha sido modificado un solo momento. Los hay también para afirmar que si alguna vez se insinuó en regias estancias la idea de disolver las actuales Cortes, no se invocó para fortalecerla la necesidad de variar la Constitución, sino que se alegaron razones que equivalían á medios de gobierno y reglas de disciplina para desenvolver un plan de reformas liberales, pero en ningún caso constitucionales. No fue la de menos validez el estado de insubordinación de la mayoría, del cual estado fueron testimonio las últimas sesiones del Congreso, ni fue tampoco de menor peso la invocada por el ministro de Estado de ser preciso, á fin de hacer Tratados de comercio, indispensables para la prosperidad de os intereses nacionales. A. M. C- VIAJES XA i querido señor dialoguista, ¿cómo va? Lt veo á usted con una pierna entrapajada, ¿Qué desavío es éste? -Ya lo ve usted: no puedo moverme; no puedo andar. En cambio tengo la mesa llena de libros de viajes. -Perfectamente; es un paradójico contraste. ¿Se tratará de viajes por lueñes tierras, por tierras extrañas, maravillosas, Siam, Java, el Japón, la Polinesia? -No, no; detenga usted el carro; no me he alargado tanto; lo que leo son viajes por España. Estos días ha publicado el Dtario HnU versal unos artículos notables titulados genéricamente Por la España gautteresca y escritos por un periodista joven que ha adelantado mucho. Al mismo tiempo he recibido el libro de viajes- Book of travel- -correspondiente á este año y publicado por el semanario inglés La J eina; y todo esto, junto con mi cojera momentánea, ha hecho que se aviven mis deseos de deambular y que ya que no puedo caminar materialmente, corra, vuele en alas de mi fan tasía, ó de la fantasía de estos señores viajeros. -Que, si son extranjeros, será una loca una desenfrenada fantasía. -De todo hay; Musset se prendó