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A B C. 26 DE SEPTIEMBRE DE IQO 6 PAG. 5, EDICIÓN 1 POSTALES EUROPEAS I! NA ESCUELA PARA AUTO- I n d u d a RES DRAMÁTICOS b e m e n t e París es la ciudad de las escuelas. Las hay de todas las artes, de todas las ciencias, de todos los oficios. Desde la escuela de periodistas á la cátedra de los cocheros, en cada calle, en cada casa, se encuentra un aula donde saciar el deseo de saber, de aprender más, de ser docto. Actualmente se discute la necesidad de una escuela para autores dramáticos. Y la idea la defiende con empeño un célebre dramaturgo, Augusto Germán. El teatro, dice, es un arte exclusivamente francés. Los profesionales del arte dramático son los que menos la conocen, y la ignorancia de ciertos autores corre parejas con ia de algunos críticos. Y más adelante agrega: El teatro es un arte y un oficio en que la inspiración ocupa un lugar secundario; la habilidad lo es todo. Dígase lo que se quiera, el teatro se aprende; existen reglas absolutas y leyes que no se pueden impunemente transgredir. Es injusto decir que el teatro no se aprende. ¡Se puede aprender, y mucho! No existirán mil recetas misteriosas para escribir una comedia; pero sí las hay aplicables, porque el teatro es ante todo un arte de experiencia. Y Pierre Veber, que maneja con el mismo talento la pluma de autor dramático que la de periodista, expone también una serie de axiomas, ó de máximas de teatro, de las cuales entresaco las siguientes: El acto principal, dice, debe presentarse en una morada y nunca en pleno aire. Los celos, el dinero y la política son malos asuntos para una comedia. Un ademán vale muchas veces más que una frase. Lo que hay más elocuente en las obras de Sardou son los silenc i o s y Í -t 1 Por todas esas razones- -y otras que omito, -Pierre Veber cree necesaria una escuela de teatro donde se enseñe el juego escénico y hasta la mise en scene. Pero oigamos ahora lo que piensan los maestros del teatro, los que hicieron su aprendizaje sin pasar por ninguna escuela. Victoriano Sardou responde muy espiritualmente: Puesto que Pierre Veber dice que lo más elocuente que hay en mis obras ¡son los silen- cios! yo estimo que ésta será la más elocuente respuesta á esa consulta. LAS FIESTAS DE ORIHUELA SALIDA DE LA PROCESIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE MONSERRATE En cambio, otros, si piensan algo, no lo dicen. A gunos esquivan la respuesta. Pero un veterano sainetero, renombrado por su habilidad para desenredar los embrollos, exclama: ¿Una escuela de teatro? Eso es risible... 1 El teatro no se aprende. Se hace uno novelista y se nace autor dramático. El teatro no es ui arte, es un don; un don que se puede perfeccionar mediante la práctica, pero sólo mediante la práctica. La teoría no sirve para nada en e teatro. Todas las máximas relativas á los malos asuntos y á los buenos asuntos han recibido mentís. Ved Les affaires sont les affatres, de Mirbeau; los Venhes doies, de Fabre, y la Vie publique, del mismo, y ahí tenéis tres éxitos coi asuntos de dtneio y de política Los más hermosos razonamientos no tienen valor en el teatro. Con el público no se razona, pues él tampoco lo hace. Es cuestión de instinto, y la inteligencia no tiene nada que ver en el asunto. En efecto, para muchos, esa escuela de teatro tendrá la misma suerte que la escuela del periodismo, de funambulesca memoria, en la que todos los profesores, al decir de las gen tes del oficio, incapaces de colocar sus cuarti lias en los periódicos, enseñaban su arte los neófitos... F. MORÍ Vi! 1 ORIHUELA CARRUAJE DE LOS SEÑORES LINARES Y GERMÁN EN LA BATALLA DE FLORES Fots. Parra.