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ABC. LUNES 24 DE SEPTIEMBRE DE 1006. PAG. 6. EDICIÓN 1. peor que los demás; no había cometido ningún crimen; si cometió alguna concusión ó venalidad, era esto cosa tan venial, tan corriente, tan de entonces, de ahora y de siempre, que no merecía el cadalso. Y sin embargo, la masa popular quiso que muriera; no hay otra figura más impopular en nuestra historia. Y sin embargo, hubo un hombre que examinó detenidamente esta opinión de la masa, que vio que era completamente infundada y que se opuso á ella. Este hombre era uno de los magistrados que instruyeron el proceso contra el valido; cuando llegó la hora de la sentencia, él se negó en redondo á firmarla. Se llamaba este impopu ¡arista D Diego de Corral, y en nuestro Museo del Prado, en la sala de Velázquez, puede usted ver su retrato pintado por el gran pintor. -No merecía esta fipura menos pincel que el de Velázquez. -No lo merecía en efecto; pero hoy, por defender una causa impopular, tal vez nos hubiera tenido en frente á todos los que le admiramos de cuando en cuando en el Museo. Y el caso no es aislado. N o hiy más que hojear la historia: ahí está también la figura discreta, sencilla, afable, de Godoy, de quien se ha hecho un pasmarote ridículo; ahí están todos los afrancesados. Y entrando ya en regiones más altas, más generales, ahí tenemos el caso de la guerra de la Independencia (guerra funestísima para España) y el de la reciente guerra hispano- yanqui, las dos promovidas por la opinión popular. -En definitiva, que no debemos seguir á ojos cerrados la opinión popular. -Ni más ni menos. Y que la impopularidad es una fuerza. AZOR 1 N cuatro compañías, estando sin armas los nuevos alumnos, y se verificó ¡a solemne ceremonia de la jura, que fue presenciada por numeroso público, entre el que había muchas señoras y las familias de los alumnos. El coronel director de la Academia, señor San Pedro, pronunció una elocuente y patriótica alocución. -Hernández. LA IMPOPULARIDAD I e veo á usted, IÍIÍ querido amigo, un tanto desquiciado. Perdóneme usted; pero creo que lo que usted va á hacer es ni más ni menos que el elogio de la impopularidad. -Ni más ni menos; en ese punto estaba cuando usted me ha interrumpido, y me daba pie para ello unas palabras que acabo de leer en el hermoso libro de William James titulado The varíeíies of rehgions experience. James habla de la impopularidad incidcntalmente, de pasada, al hacer la apología de la pobreza- -Perdone usted otra vez y un momento. James, ¿es norteamericano? -Es norteamericano, en efecto. -Lo digo porque es un contraste bien raro, bien paradógico el que nos ofrece. He aquí á uno de los entendimientos más altos de este gran pueblo, de este pueblo formidable, en que la lucha por el dinero se da más intensa y trágicamente que en parte alguna; he aquí á este gran espíritu, rodeado de ávidos y rudos industriales, haciendo el panegírico de la DObreza. -No se maraville usted de eso. Los Estados Unidos es el país que nos brinda en la actualidad con el más interesante espectáculo: el de un país donde á la par de los hombres más broncos, más violentos, más desenfrenados y más prosaicos, nacen los espíritus más finos, más sutiles, más idealizadores que ha tenido la humanidad en los tiempos modernos; no tiene usted más que recordar á Emerson, á Walt Whitman y al mismo William James. -Es curioso. -Si, es curioso; pero cerremos la digresión. Decía yo, ó iba á decirlo, que la impopularidad es uno de los dones más preciados, más bienhechores que pueden caer sobre un hombre, sea artista ó sea político. No hago más que glosar palabras de nuestro autor. La impopularidad devuelve á un hombre toda su plena, su fuerte personalidad. Somos nosotros mismos y no somos lo que los demás quieren que seamos. No tenemos que poner cuidado en agradar á nadie; esa inhibición de las propias ideas y de los propios pensamientos que existe cuando pensamos en lo que pensarán de nosotros, cuando pensamos en agradar, desaparece; todo nuestro ser íntimo, todo el fondo de nuestra personalidad sale á la superficie. No me importa- -decimos- -que digan de mí tales ó cuáles cosas; estoy desprestigiado, no soy popular, y más de lo que la opinión dice, no podr t decir ya Y entonces seguimos por nuestro camino, sin mirar á los lados, y hacemos todo lo que nuestros instintos, todo lo que nuestro subconsciente (lo subconsciente es la personalidad verdadera) quieren que hagamos. Y entonces sentimos que estamos por encima de todos los hombres y no pesa en la balanza de nuestras aciioies ni el temor á sus vituperios, ni el amor á sus lisonjas, toda vez que su opinión. Ja de la masa, es cosa que coriialmente despreciamos. LA COSECHA DE VINOS EN FRANCIA A mpliamos hoy nuestra información de hace- algunos días acerca de la actual cosecha de vinos en Francia, con los siguientes datos: A la prolongada sequía á que aludíamos entonces, ha seguido un período de lluvias, pero ese cambio radical en las condiciones atmosféricas, se ha presentado demasiado tarde para que puedan atenuarse los daños ya ocasionados. Hasta es de desear, habiendo principiado la vendimia en muchas regiones, que cese pronto la humedad. Los datos recibidos de las regiones que están en plena recolección, dan á entender que el rendimiento será muy inferior al que se había previsto cuando terminó la florescencia. Hay mucha uva, pero su desarrollo es escaso; el grano es pequeño y dará poco jugo; además, su envoltura es espesa y contiene muchas pepitas. Dados estos antecedentes, los periódicos profesionales franceses consideran inevitatable una gran alza de los vinos de 1905, que repercutirá en los precios de la producción de 1906. UNA IDEA DIARIA FALSIFICACIÓN D E L JABÓN Los fabricantes poco escrupulosos suelen mezclar al jabón, para aumentar su peso y su volumen, otras substanPOR TELÉGRAFO I as Palmas, 23, 12 m. Un agente del res- cias, entre las cuales podemos citar la harina, guardo de Consumos, que vigilaba ano- la fécula, la sílice, el alumbre, el talco, la cal, che en la plaza de las Canteras, de esta ciudad, etcétera. ¿Cómo reconocer estas falsificaciones? observó que se dirigía á tierra una lancha, y De un modo muy sencillo: raspando un poco sospechando que condujera contrabando dio el de jabón y disolviéndolo en alcohol al bañomaría. Si el jabón es puro, se disuelve por comalto. El hombre que tripulaba la embarcación, no pleto; si deja un residuo, es que está m zclado sólo se negó á obedecer, sino que la empren- con materias extrañas. La abundancia del residió á insultos contra el agente, que tuvo, por duo da idea del valor de la falsificación. fin, que disparar su revólver. La bala atravesó al furioso contrabandista, que quedó muerto en el acto. En el bote fueron hallados varios garrafones de alcohol. -JIrlemi. POR TELÉGRAFO I uencaliente, 23, 12 m. Durante la noche ú! tima la Guardia civil que vigilaba por la sierra de Sierpe, vio á dos hombres sospechosos y les dio el alto. En vez de acatar la orden y detenerse, huyeron, disparando sus armas POR TELÉGRAFO IVJápoles, 23, 9 m. Ha causado gran sensa- contra los guardias, que al repeler en igual ción el anuncio del célebre sísmiólogo forma la agresión, mataron á uno de los fugiZenger, director del Observatorio astronómi- tivos é hirieron al otro. Este último logró es- -No m parece mal lo que usted dice; pero co de Praga, que ha pronosticado una próxi- capar. Los escopeteros del pueblo dieron una batisegún ese criterio tendríamos que ensalzar á ma erupción del Vesubio. da en el monte para capturar al sospechoso, pero todos los! o nbres caídos, despreciados, vituno lo lograron. perados, y en cambio daríamos nuestro desSupónese que el muerta y el herido perteneprecio á los aupados. Habría por lo tanto que EL cían á la úirima cuadrilla de secuestradores c e modificar la historia de arriba abajo; habría ha habido en Sierra Morena. que hacer una revisión completa de sus juicios. POR TELÉGRAFO El Juzgado entiende en el asunto. -África, -No digo tanto; hay hombres ensalzados, Aiena, 23, 9 m. El emperador Francisco glorificados, que realmente han merecido el José, que sufre un grave ataque de reúmirto y el laurel; pero no son pocos los que ma, se propone abandonar la capital, marchanun torpe juicio popular ha derribado y enlo- do al campo tan pronto como el tiempo mejore. dado. Y por e to es cauto, y será piudente, no unit nuestra voz á la voz popular sin un examen previo, detenido, reflexivo, de sus conde WalladoÜd, 23, 3 t. En el Centro de labranas y de sus glorificaciones. Ha hablado usted POR TELÉGRAFO dores se ha celebrado una reunión magna de Ja historia, y ¡cuántas figuras abaldonadas TT oledo, 23, 2 t. En el histórico patio del de agricultores para protestar contra la exhay que no merecían baldónl Recuerde usted Alcázar han prestado hoy juramento de traordinaria depreciación de los trigos espael caso del valido Rodrigo Calderón; la opi- fidelidad á la bandera los alumnos de nuevo in- ñoles. nión pública de su tiempo se empeñó en per- greso de la Academia de Infantería. Hablaron fogosamente el presidente del derle y ie perdió; Calderón no era n: mejor ni Centro, Sr. Jalón, los diputados á Corles seDespués de una solemne misa formaron las CONTRABANDISTA MUERTO PERSIGUIENDO SECUESTRADORES OTRA ERUPCIÓN EN EL VESUBIO EMPERADOR DE AUSTRIA LA BAJA DE LOS TRIGOS JURA DE BANDERAS