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I i- i J J I II -f I I I I r -fe Fot. Franzen ULTIMO RETRATO DE NAVARRO Y LEDESMA HECHO EN EL DESPACHO DE SU CASA POCOS DJAS ANTES DE SU FALLECIMIENTO ciudades modernas; pero la condición y cal: d d de las bravias que en tales calles suelen habitar, es la misma de antaño y la Peíundris, la Polajera, Paca la Salada y todas las personajas de los rancios saínetes se reconocerían sin din cuitad en sus nietas, las que ayer llevaron ei moño más alto que las guardillas y hoy han toma jo el radical acuerdo de suprimirle en absoluto, peinándose como si llevasen inmensa y airosa boina dé pelo en la cabeza. Mas la gran familia- chulesca ha- retoñado y extendido sus prolíñeas ramas por toda la periferia de este Madrid, que se parece tanto á esos chicos de clase humilde, quienes siempre llevan cortas las mangas de la chaqueta y las perneras de los pantalones, por e! excesivo crecimiento de los extremos, En esos extremos larguiruchos y fachosos de Madrid, que se llaman Chamberí, Pozas, Vallehermoso, Guindalera, Prosperidad y Plaza de Toros, se crían ya nuevas especies femeninas. El nuevo tipo de chula de los barrios altos es más ñno, más aseñorado y elegantito que el de la chula clásica; sólo oyéndolas hablar se las distingue de las señoritas de veras, á quienes imitan en todo y por todo, aunque acaso en el fondo las desprecien tanto como! as otras. Es un tipo mucho más cosmopolita, que acabará por matar cuanto había de castizo, de original y selvático en nuestras mujeres del pueblo. La chula en los barrios altos tiene ya un parentesco cercano con ¡a obrera de París ó de Berlín, aun siendo más honesta y menos procaz. Es una medio señoritinga: le gustan las flores finas más que la albahaca, prefiere los toros ó el teatro á las verbenas, sabe leer y devora los periódicos ilustrados, pronuncia sin equivocarse todos los terminachos propios de la tracción y de la luz eléctrica, colecciona cajas de cerillas, entiende las caricaturas políticas, tiene su poquito de socialismo en las venas y admira á la Cleo de Mérode. Claro está que cuando la ocasión se ofrece y el cuerpo pide juerga, ¡ahí están las Venta del Espíritu Santo y los merenderos de los Cuatro Caminos, y la casuca del tío Chirimba, orillas del Abroñigal. Pero nada de cusíiones sangrientas, ni de bofetás, ni de navajazos. Carmen, la Carmen de los novelones fantá ticos, la vista por Mérimée y fantaseada por el padre Dumas, ha muerto. ¿Es un progreso ¿Es un retroceso? Ai posleri... F. NAVARRO Y LEDESMA UN AUTÓGRAFO DE NAVARRO Y LEDESMA (ULTIMA PARTE DEL ARTICULO QUE EN ESTA PAGINA PUBLICAMOS Y QUE PERMANECÍA INÉDITOS