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ABC. MARTES 18 DE SEPTIEMBRE DE 1906. PAU, 16. EDICIÓN i. Rubio y Cotema, por encargo de la junta directiva de aquel Centro, un interesante folleto, en el cual trata de una m? nera clara, bajo alguno de sus aspectos, la cuestión de las admisiones temporales de los trigos y harinas. Cuando debuta un actor y la emoción le cohibe, vuelve á adquirir el valot si ve que el apuntadot usa Colonia de Orive. D eclamacion justa. Nos escriben de Sevilla que una comí sión de obreros y de conductores de mineral de las minas de manganeso, situadas en el pueblo de Castillo de los Guardas, ha visitado al gobernador de dicha provincia en súplica de que interceda con el explotador de dichas minas para que les pague los jornales y salarios que desde hace tres meses no perciben Nos parece justísima y digna de ser atendida la petición de los mencionados obreros. I I na niña ahogada. En e! inmediato pueblo de Tetuán esta- ba asomada ayer al brocal de un pozo la niña de ocho años Dominga Gallar Piquera, vie- ndo cómo sacaba agua su madre, y se cayó a! fondo de aquel. A las voces de auxilio de la atribulada madre acudieron varios vecinos que, después de grandes trabajos, lograron extraer sin vida á la criaturita latera! derecha del cuello, á consecuencia de! cual falleció cuando le estaban prestando asistencia facultativa, en la Casa de Socorro. Quintín García era natural de Fttencarral, viudo v con dos hijos de corta edad. T) obo. Durante 1 a ausencia de D. Eugenio Nicolás Vacas, se ha cometido en su habitación, paseo del Prado, núm. 3 i uu robo con fractura de muebles y puertas, llevándose los la drones ropas, varias alhajas v 385 pesetas en metálico. TP os escandalosos. Esta madrugada fueron conducidos a Juzgado de guardia dos individuos que, ha llándose en completo estado de embriaguez, promovieron un fuerte escándalo en el anfiteatro segundo del teatro de Apolo, poco antes de comenzar ia última sección. Dichos sujetos molestaron groseramente á una señora, viéndose el esposo de ésta precisado á castigar de modo contundente las demasías de los borrachos. También al ser conducidos á la Delegación hicieron frente á la pareja de Orden público- cibir éstas educación esmerada y cuidadosa, y la ilustración necesaria para poder crearse por SÍ mismas n porvenir que les dé independencia Económica en la terrible lucha por la vida, en la que sólo vencen los que estudian y trabajan; y á este propósito diremos que la Asociación para la enseñanza de la mujer reúne cuantas condiciones pued. ni anhelarse en sus justas y nobilísimas aspiraciones. En dicha institución hay estudios primarios, elemental, dividido en dos grados, y superior, escuela de institutrices, escuela de comercio, escuela preparatoria para el ingreso en ¡a NorSnai de maestras y en la segunda enseñanza, que cemprende las materias exigidas en los programas oficiales; clases especiales de idiomas, piano, canto y otras que forman parte de la sección de labores, de confección de sombreras, encajes, corte, flores, como asimismo de taquigrafía y ejercicios de escribir á máquina, En el espléndido edificio en que ia Asociación está instalada con arreglo a los mandatos de f ciencia moderna, en ia calle de San Mateo, tisim. 1 5, que puede competir con ios mejores del extranjero, está abierta la matrícula para tedas las clases, desde las diez de la manan hasta la una de la tarde, en donde pueden tsmbién adquirirse los programas de ¡estudios de la institución y cuantas noticias sean de interés para las alumnas. j das las señoras deben merendar con el neo chocolate Tupinamba. Salón para la degustación del café y chocolate Tupinamba en la sucursal de Montera, 21 duplicado. f ornóle desgracia. Al entrar ayer el carretero Quintín Gatcía Olmo con el carro que guiaba por la calle I f n folleto interesante, -de San José, de Tetuán de las Victorias, fue Con el titulo de Centro Castellano y cogido entre la pared y el varal, resultando tas admisiones temoorales ha publicado D Jesús con una extensa herida en la región asttero- CLÍNICA DEL DR. GONZÁLEZ OSSOR 1O, CONSULTA DIARIA DE i á 4. ECONÓMICAS PARA LOS OBREROS, DE 7 á 8. ABGENSOLA, 19, PRAL DCHA. MADRID NO s e DEVUELVEN LOS OKlCilNAl. ES IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE A B C 200 BIBMOTECA DE A B C OS SECRETOS DEL DOCTOR SÍNTESIS 207 -He dicho que reanudemos nuestros traoajos. Sólo le contestó un gemido doloroso, ¿No me ha oído usted? -No puedo, señor maestro, ¡por piedad! -Aquí y en todas partes, aun frente á la muerte, me debe usted obediencia. Ha firmado usted el compromiso; me ha dado usted su palabra. ¿De qué van á servir esos trabajos estériles? ¿Cómo de qué? Aunque sólo nos quedaran que vi Sii r las pocas horas que representa nuestra provisión de aire, ¿no significa nada para usted la sola idea de haber arrancado uno de sus secretos á la Naturaleza? El verdadero sabio es un creyente que debe proseguir la gran obra hasta el último aliento. Y cerno el zoólogo, siempre anonadado, continuara con la mirada fija en ia lámpara, cuyo reflejo parecía hipnotizarle, el Sr. Síntesis prosiguió aún con más rudeza. -No sea usted cobarde. Va usted á incurrir irremediablemente en mi desprecio y en el de cuantos trabajan, cuando más tarde, como espero, pueda usted volver sr entregarse á esas cosas de orden inferior que tan de menos echa usted. Aquellas palabras: como espero, produjeron en el desdichado profesor una transformación súbita. Sin pensat en el valor que pudieran tener, dada la situación en que se encontraban, sin acordarse de que hacía tiempo consideraba al Sr. Síntesis como un loco atacado de reblandecimiento cerebral producido por la osificación de las arterías de la base del cráneo, sintió que la energía renacía en él poco á poco, y añadió con voz más firme: -Maestro, ¿piensa usted salir de aquí? -No me lie despedido aún de la vida ni de la gran obra- -contestó enigmáticamente el Sr. Síntesis. Por una súbita modificación de su carácter pusilánime, tí zoólogo, que miraba antes al Sr. Síntesis como utl oco cuando decía cosas razonaoies, acepta como ma prestación de una inteligencia perfectamente sana, la cosa más insensata que había dicho hacía mucho tiempe el anciano. Cierto que era una frase de esperanza, y cuando se tienen tantas razones para amar la vida, como tenía Arturo, no se vacila en la elección de los argumentos Así, pues, se dispuso á obedecer. Durante los anteriores coloquios y pqiiílla sene a acontecimientos, ¡as maneras colocadas e i ei miuosccK