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AÑO CUATRO. 612. CRÓ- MADRID, 16 DB SPTBRE. DE fMUMERO JQO 6. MICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. imaginario esplendor. Su casa- -nuestra c a s a tiene las habitaciones indispensables para el r Dominga XV después de Pentecostés. Les Siete Doloresalojamiento de la familia: alcobas, comedor, 4 e la beata Yir en Mtría. Santos Rogelio, Servídeo. despacho, gabinete, cocina, etc. e t c Pero Geminiano, Abundía y Marciano. La Misa y oficio divino todas ellas son pequeñas, de luz y de ventilason de los Siete D l res de la Santísima Virgen María, ción escasas; faltas, en fin, de verdadera cocon rito dable raay r y color blanco. Se gana el jubileo modidad... Y es por que todas se sacrifican á de las Cuarenta H ra en la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias. Visita de la Corte de María: Nuestra esa otra habitación amplia, alegre, con dos ó tres Señora del Carmen, en su parroquia, ó en ¡as de San José balcones ká la calle y en la cual almacenamos Santa Cruz, Santiag y San Sebastián. además, colocados con mejor ó peor gusto, los mejores muebles que tenemos: sillas, sillo, Tiempo probable: Despejado. Verano hasta el 21 as nes, consolas, espejos, veladores, piano, cuaSeptiembre, que empieza el otoño. Temperatura de ayer Máxima, 3o grad s. Mínima, 15. Duración del día: 1 í; dros, relojes, figurillas artísticas... Una recia y horas y 18 minutas, disminuyendo durante la semana un floreada alfombra ampara su pavimento; cuminuto por la mañana y otro por la tarde. bren sus huecos enormes cortinones; y una araña de cristal, pudorosamente tapada con un velo, pende del centro de su techumbre... Esta habitación es la sala. ¿Quién ignora el papel que desempeña esta C n Ginebra acaba de celebrarse el, segunde sala, esta hermética sala que jamás se habita y I Congreso internacional de saneamiento y- ante cuyas puertas impenetrables se detienen, salubridad de la habitación. Al comentar sus las carreras y los saltos de los niños que traresoluciones, A B C excitaba el celo de núes viesos juegan? Esta sala es una herencia traditras autoridades para que las tuvieran presen- cional que se transmite de generación en genetes en beneficio de la higiene de la capital de- ración, y que la nuestra conserva todavía para España. Estos comentarios me han llevado 2? legarla á su sucesora. Con ella heredamos y pensar, por lógica asociación de ideas, en la transmitiremos el falso concepto de la vida que triste, incómoda y equivocada distribución de llena la nuestra de prejuicios y de incomodidanuestra casa. des morales y materiales; ese concepto, basa Justo es pedir ei amparo y la ayuda de la do en una extraña socialización de nuestra autoridad para el cumplimiento de las leyes de propia individualidad- -si vale la frase- -por Policía urbana que aseguran la higiene pública; cuya virtud vivimos más para los otros que pero de la higiene personal somos nosotros para nosotros mismos. mismos los responsables. Y así como resultaría jEsa habitación está reservada para las visiexcesivo un bando del alcalde disponiendo la tas! Y para que ellas tengan un sitio cómodo hora y duración de las abluciones del vecinda- donde contarnos sus esplendores- -nojnenos rio, sería también tiránico su mandato para el falsos que los nuestros, -nosotros nos refugiaarreglo y disposición de las distintas habitacio- mos en cuartos obscuros y pequeños para nuesnes de nuestra propia casa. tros íntimos menesteres; y comemos en una Esto es, pues, cuenta nuestra. Y dígase que habitación estrecha con ventanas al patio, por debería ser uno de ¡os actos más escrupulosos donde entran todos los olores de todas las code la vida, ya que de él dependen la alegría y cinas; y dormimos en alcobas que reciben el la comodidad indispensables para hacerla gra- aire y la luz de segunda mano... ta. Pero ¿hay quien de veras se preocupe de No pretendo atribuirme la prioridad de esdisponer su alojamiento en forma útil, agradable y moralmente sana... ¿Hay quien se cui- tas modestas observaciones. Sólo aspiro á que de de hacer de su casa un verdadero é insubs- todos pensemos en la necesidad de una reforma de costumbres, sin la cual será inútil toda retituible refugio contra el tráfago á que le obliforma que se intente en las leyes. Se me dirá ga su destino... No basta que allí nos esperen que la distribución de la casa parece ya indica ¡ios seres queridos que comparten nuestra exisitencia, ni que tengamos una mesa abastecida da por el arquitecto, dirigido por el propietasuficientemente y un lecho cómodo donde ten- rio; mas hay que tener en cuenta que estos seder el cuerpo fatigado. Acaso al ver á nuestra res viven en la realidad, y que nos dan hecha familia refugiada en cuartos obscuros y mez- la casa con arreglo á nuestras necesidades. EL quinos, al contemplar nuestra mesa mal dis- hombre, como todos los animales, usa de I puesta y nuestro lecho falto de aire y de luz, vivienda que necesita. Y para nosotros sigue siendo una necesidad la casa á la antigua esse aumenten nuestras tribulaciones y ellas nos traigan ese malestar que nos obliga á estar pañola pese á todos nuestros anhelos de regeneración. siempre en la calle para no pensar en ciertas Y es preciso que empiece la transformación cosas por nosotros mismos. Para vivir nuestra pro Ciaro está que no me refiero a la vivienda pia vida, hay que empezar por vivir nuestra aristocrática, yut que el dinero es el mejor dis- propia casa. Sea ésta para nosotros antes que tribuidor de cuanto hace falta para la vida. para nadie, y pongámosla en condiciones que JNo aludo tampoco á la morada del pobre, nos la hagan desear constantemente matando pues aquí sí es necesaria todavía la interven- así esa vida de calle, de visiteo ó de café á que ción autoritaria que imponga sus leyes á los nos entregamos para olvidar nuestros sinsabopropietarios. Pienso en la casa tipo en la res. La autoridad se obliga á garantizarnos la casa de la clase media, ya que esta clase es la higiene del cuerpo; pero nosotros estamos reguladora y directiva de la vida nacional. En obligados á asegurar la higiene del espíritu. lia es donde se d este problema, que podrá Llevemos á nuestra casa la alegría y la como ¡parecer nimia, pero que á mí se me antoja indidad que hacen la vida soportable. Y llevemos teresante. también un poco de arte, por añadidura. Precisamente en su propia casa es aonde Al buen entendedor, saludl esta agostada y entristecida clase justifica su ANTONIO PALOMERO definición: no es ni rica ni pobre, pero cubre su verdadera pobreza con las apariencias de un SUEL- TO, 5 CÉNTIMOS DÍA DE HOY, POR SALUD PUBLICA... ubo un momento en ia reciente nistoria del panspermismo en que parecía consagrada definitivamente la victoria del mundo de lo infinitamente pequeño sobre ¡a desdichada humanidad... Para cada enfermedad se había inventado un microbio; en cada incidente de la vida orgánica, una vírgula ó una bacteria representaban el heroico papel de agentes provocadores. Si aquel furor de clasificación no hubiese pasado ya, arrastrado por nuevas impetuosas corrientes de las ciencias experimentales, podríamos creer que en estos momentos nos dominaba, agitándonos con impulsivo frenesí elmicrobio engendrador de la provocación y la pelea. Vivimos en plena conmoción y nuestros nervios excitados agudizan de tal modo las sensaciones que á todas horas el relato de un nuevo encuentro, de un lance surgido ó de una negociación pendiente son tema obligado de nuestra conversación. Y como hay un punto en donde convergen y se suman las referencias de hechos reales que hemos presenciado ó en los que hemos intervenido y las. fantasías de la imaginación que suponen verificados actos que luego todos tenemos empeño en anular y destruir con rotundas negativas, la confusión aumenta de tal modo que parecemos sonámbulos viviendo en plena pesadilla... Ha llegado, pues, la hora de restregarnos con fuerza los ojos, de descargar sobre la abrasada frente el chorro sedante de la ducha y de que nos tranquilicemos los unos á los Otros, buscando con serena tenacidad los medios de poner coto á esta epileptiforme angustia. El duelo por causas políticas; el desafío que arranca en una discusión periodística; el lance que enemista á dos hombres que trabajan silenciosos en su taller de ideas, poniéndolos enfrente con armas en las manos, no puede ni debe ser asunto para engendrar malos sueños ni alucinar nuestros sentidos hasta el punto de hacernos dudar si su relato fue un delirio ó realidad vivida. Pónganse de acuerdo cuantos aún conserven ía normalidad mental que da el reposo, y declaren de una vez para siempre á qué leyes higiénicas debemos someternos para curar de esa manía que nos perturba el sueño y la vigilia. El destino del hombre tien ¿más altos fines que cumplir sobre la tierra, que los de convertirle en esgrimidor á todo riesgo y en todc trance, y es llegado el momento de formulai un arbitraje del buen sentido para terminal con un semillero de discordias que no debí prevalecer. Estamos persuadidos de que esta aspiración de salud pública encontrará la mejor acogida entre aquellos mismos que, arrastrados por la corriente, fueron actores de su propio error. Creemos que al sentar este principio de no há lugar servimos á la causa de la cultura y del progreso de nuestra raza y de nuestro pueblo y nos atrevemos á esperar que alguien- -acaso ellos mismos- -tomen una iniciativa que puede ser fecunda. Hay que acabar de todos modos con esc microbio peleador que envenena el agua ds nuestras fuentes y las flores de nuestro jardín... NUESTRA CAS A