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4 B C. SÁBADO J 5 DE SEPTIEMBRE DE 1906 PAG. 11. EDICIÓN i. g SI encargado de Negocios norteamericano confiesa que el desembarque de dichas fuerzas e ha efectuado ápetición del presidente Palma. Este presenció e! desembarco desde uno de los balcones del palacio con, semblante fatigado y pálido, pero sonriente. Las autoridades municipales han entregado iu dimisión. La ciudad queda desde esta noche bajo el mando del comandante de los guardias rurales, Sr. Rodríguez. Antes del desembarco celebraron una con erencia el presidente Palma, el comandante del Denwer y el encargado de Negocios de tos Estados Unidos. Este preguntó á Estrada Palma si el Gobierno se comprometía á proteger á los subditos norteamericanos, á lo que el Presidente contestó que as! lo creía, pero que convendría tjue desembarcasen las fuerzas. Dícese que un emisario de Zayas, jefe del partido liberal, y del general Castillo, jefe de los insurrectos de la Habana, entregó al comandante del Denwer un documento, ofreciendo rendirse á los Estados Unidos, si garantiiaban á los insurrectos imparcialidad en el procedimiento judicial. Nombrando presidente déla Audiencia provincial de Burgos á D. Tomás Zumalacárregui; magistrado de la territorial, á D Eugenio Esteve; juez del distrito de Buenavísta, de Madrid, á D Alberto Vela; magistrado provincial de Madrid, á D Manuel del Valle; fiscal de la de León, á D. Ildefonso Hernández, y fiscal de Santander, á D Juan José Pelayo. Jubilando al fiscal de la Audiencia de Gerona, D Luis Villanaso, y nombrando para substituirle á D. Rafael Betancourt. Nombrando presidente déla Audiencia provincial de Zamora á D Mariano Abellán, y de la de Teruel, á D. Lorenzo Fresno; magistrado de Huelva, á D Facundo Cruz Moro; ídem de Lérida, á D. Juan Catagarri; ídem de Almería, á D. Julián López; ídem de Jaén, á D Eduardo Carmena, y presidente de sección de la Audiencia de Madrid, á D José García Romero de Tejada. SAN SEBASTIÁN, 14, 5 T. cuyos servicios, además, son todavía rndispea sables. Ap! icando ese proceder a los penados qufc- se hallen en el cuarto período ó de libre circulación y aun á. los de tercero, será por primera vez un hecho en nuestro pus la aplicación de un procedimiento penitenciario corriente en todas partes, el de la libertrd condicional. Refiérese después al anarquismo, del cua declara que ha de hablar con aquella sinceridad y decisión que exigen el estado de su conciencia y las responsabilidades del caigo que desempeña. No sin apariencia de fundamento, dice el ministro, se ha atribuido á la represión más enérgica de la ley témpora! dictada en 1896 una eficacia mayor para ¡a represión del anarquismo. Aunque, en efecto, ¡as estadísticas demuestran que mientras ha estado en vigor, los crímenes anarquistas casi desaparecieron y que, en cambio, pasado el período de su vigencia, estos mismos crímenes se repitieron en iiúmero é intensidad gravísimos; sin embargo, H deducción estadística no puede ser absoluta, porque el corto período de su aplicación, pediera hacer dudoso determinar si el recrudecí miento del mal en los últimos años obedece s la desaparición de la ley de 1 896 ó á otras causas, difíciles de determinar unas, pero posibles otras, como la influencia internacional, eí aumento de afiliados y la disponibilidad de mayores recursos por la adhesión extraña de smsrquístas intelectuales y aun de posición económica desahogada. Sean cuales fueren las cims y precisa mente por algunts de las observadas, se impone con especial cuidado castigar severamente una manifestación, la más peiigrosa quizá del anarquismo, aquella que con superficial barniz de teoría y con habilidoso disfraz de propa ganda empuja á la comisión de los delitos, in fi ¡trando sofísticos argumentos y odios desenfrenados en el cerebro rudo ó medianamente ilustrado de hombres que antes de hacer víctimas lo son ellos del anarquismo cobarde que, en vez de alzar su frente en busca de un pensamiento honrado, esconde el brazo con el cual prepara y entrega el arma ejecutora de! crimen cuya idea también sugiere. Sencilla es, á mi modo dz er, la ¡ínea divisoria entre lo lícito y lo penable dentro de la propaganda y la doctrina. E 1 Estado no puede poseerla seguridad di haberse acercado siquiera ai idea! de organización social, ni puede impedir que el pensamiento, ya dis urra, ya sxeñe, vuele libremente en su anhelo de investigación y de mejora; ni puede garantir á su organización presente, ni á las instituciones que ampara, la perraaneacia indefinido, ni la indiscutibilidad actual. Pero, en cambio, es claro é imperioso, no ya el derecho, sino el deber del Estado á asegurar que toda doctrina para llegar á ser hecho, que toda organización para ensayarse, que toda institución y todo derecho para surgir, transformarse ó desaparecer, tienen que acomodarse á los lentos, naturales é insensiblemente ordenados medios de evolución y el progreso ó á los procedimientos regulares que el Derecho impone para la renovación cié la vida jurídica. Si en algún caso Ja distinción se presentara obscura, habría garantías sobradas en! a rectitud y experiencia de vosotros, encanecíaos en esa constante labor, de fijar y restablecer con los hitos de vuestros fallos, la Unes, insegura á veces, q e deslinda los campos de lo lícito v lo prohibido. Vuelvo, con 10 que acaoo de decir, á raí idea capital, de que en todos los aspectos de la perturbación anarquista, es la acción reparadora de los tribunales, primordial é insubstituible. La conciencia social y 5 a justicia popular experimentan á veces exaltaciones de temor, egreso del Presidente. El general López Domínguez regresará á Madrid en los primeros días de la semana próxima, para presidir el Consejo de ministros y dedicarse á la preparación de la labor de las Cortes. R negociaciones VERANEO Las Esta noche es con Francia. el embajaaquí Cambon, que para DE LA CORTE dor de Francia, M r esperadoEstadovienenegocontinuar con el ministro de las OR TELÉFONO SAN SEBASTIÁN, 14, i T. a familia Real. Los Reyes salieron de Miramar esta mañana, llegando á pie hasta la caseta Real de aaños. Luego pasearon en coche por la población y entraron en una joyería á hacer compras. A las once y media regresaron á Miramar, donde recibieron á varias personas en audiencia. El Rev asistirá esta tarde a! tiro de pichón. L ciaciones comerciales. La semana que viene llegaran los demás comisionados franceses, y más adelante irán todos á Madrid para j. voseguir sus trabajos con el ministro de Hacienda. -Cruz SOLEMNIDAD En dicho acto leerán los señores ministro íde Gracia y Justicia y fiscal del Tribunal Supremo, respectivamente, el discurso y la Memoria de que á continuación damos un amplio extracto. to del obispo de Tuy, se mostró sumamente reservado, diciendo que en Madrid se adoptarán las medidas que deban tomarse. S os toros del domingo. Esta madrugada han llegado ios toros a Olea, que se han de lidiar el domingo. Son jnuy hermosos. -aa am Como ya hemos dicho, hoy, á las doce, se verificará la Lo que dice Gullón. Sr. Gullón sobre e asun- bunales de justicia. solemne apertura de los TriInterrogado el EL fTJ irma del Rey. S. M el Rey ha firmado hoy los siguientes decretos: Ve Estado. Nombrando embajador de España en el Vaticano á D. Emilio de Ojeda. ídem para el cargo de subsecretario de Eslado á D. Julio Arellano. ídem id. ministro del Tribunal de Cuentas, S D. Adrián Mínguez. dem jubilando á los ministros del mismo Tribunal, D. Enrique Chacón y D. Enrique Fernández Peral. Ve Guerra. Nombrando jefes de los depósitos de armamento de Jaca y Badajoz á los omandantes de Artillería, D. Ignacio Calvo y D. José Martínez, respectivamente. T) e Gracia y Justicia. Jubilando al magistrado del Tribunal Supremo, D. Tomás Gudal, y nombrando para su vacante á D. Eduardo Ruiz García Hita. N Nombrando presidente de la Audiencia territorial de Madrid á D. Miguel López de Saá; presidente de Sala de! a Audiencia de Madrid, á D. Primitivo González del Alba; magistrado de la provincia! de Madrid, á don Juan Toledo; y magistrado de la territorial de Madrid, á D. Vicente Fernández Vázquez. Jubilando á D. Miguel José Blanco, presidente de la Sala de la Audiencia de Burgos, y nombrando para substituirle D. Eduardo Serrano. DISCURSO DEL Comienza el disMINISTRO c u r s o el ministro, refiriéndose á lo que en el lenguaje corriente llámase curia, es decir, al conjunto de aqudlas personas que, no teniendo facultad por la ley de resolver los asuntos, intervienen, no obstante, como auxiliares en la Administración de justicia, pues, á juicio del conde de Romanones, urge tanto ó más que la reorganización de la Magistratura, la de la curia, precisamente porque no ha sido ésta la preocupación general, ni se ha tenido nunca en cuenta que los agentes, por pequeños y escondidos que estén, si se ponen al servicio del mal, son en el Cuerpo colectivo tan graves á veces como en el organismo humano. Ocúpase luego en Ja reforma del Código penal, manifiestamente inadecuado á las actuales circunstancias, y como problema ligado íntimamente al anterior, de la reforma penitenciaria, que divide en tres partes por la diferente dependencia económica de las cárceles de partido, correccionales y establecimientos penales. Nosotros, dice, no tenemos nada que se parezca á ün sistema penitenciario, más que el régimen tradicional seguido en los presidios de África y legalizado en Ceuta por el Real decreto de a 3 de Diciembre de 1889. En su virtud es allí únicamente donde tiene muestras de realidad el sistema progresivo, lo que permite en el presente caso dejar en África asimilada á la población libre una parte de la población,