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A B C VIERNES I4 E SEPTIEMBRE DE 1906- PAG. i5. EDICIÓN i. sin dinero y sin porvenir y falto de alientos para pensar en que tendría que dedicarse á trabajos corporales. Dice también la carta que, después de meditarlo mucho, se había decidido el firmante á tomar una resolución extrema, y termina aconsejando á sus hermanos que no deshonren el apellido paterno, como él lo hace, y disponiendo que todo lo que sea suyo se lo repartan, incluso 200 pesetas que le adeuda un pariente. Por dicha carta se sabe que Esteban es huérfano de padre, que su madre y sus hermanos viven en Magallón y que él estaba en la corte estudiando, y hospedado en casa de un tío suyo. En los bolsillos del traje no tenia más que unos cigarrillos y el pañuelo de la mano. es de estatura más bien alta, de color moreno, bigote negro y cabello corto. Vestía traje entero de lanilla color obscuro, con dibujos á cuadritos; zapatos blancos, corbata de lazo v sombrero negro, de media copa. Las iniciales de la ropa interior correspondían á su nombre y primer apellido. Tal era el estado de gravedad de Félix que ólo pudo articular algunas palabras. 1 preguntarle cómo se llamaba, contestó ue Rafael Cristóbal Brea, y como ese no es u nombre, muy bien pudiera ocurrir que respondiese creyendo que le preguntaban el nombre de su amigo. A las cinco de esta madrugada continuaba tn el mismo estado de gravedad. Tpl compañero de Félix. -á El compañero de Félix representaba te- íer menos edad que aquél. Era de poca estaura, moreno, se hallaba comoletamente afeitaEsteban. FélixFélix Esteban do y usaba el pelo largo y guiado hacia atrás. Vestía pantalón de hilo blanco y cazadora y chaleco de alpaca, negros; zapatos blancos, corbata- chalina de varios colores y sombrero negro, forma Frégoíi. No pudo hablar nada; y los médicos dijeron que su muerte debió ser instantánea. No ss le encontró documento alguno que sirviese para identificar su persona, pues en los bolsillos sólo tenía una caja de cerillas de 10 céntimos y el pañuelo de la mano. En su ropa interior aparece bordada la inicial A. TTVeducciones. Según todos los detalles, se trata de un doble suicidio premeditado, como lo demues- tra la carta de Félix, la igualdad de las armas empleadas y el tener las dos pistolas una cápsula vacía y otra descargada. j p nvenenados? Además, la substancia adherida á la cucharilla de café fue anoche analizada, y puesta en contacto con el yoduro potásico, dio un precipitado rojo, delatando la presencia del 7 sublimado corrosivo. Y esto hace suponer que los dos amigos prepararon el suicidio y, después de cenar, disolvieron en el café el veneno que tomaron, disparándose luego las pistolas. ECOS POLÍTICOS p 1 día de ayer. Aparte del efecto producido n el Gobierno por la pastoral del obispo de Tuy, no hubo ayer ninguna noticia de interés político. La tranquilidad, aparentemente, es grande y casi desesperante para los reporten, pero en el fondo, y entre los bastidores, la calma se convierte en agitación. Se está preparando, aunque algunos lo dan ya por preparado, lo que ha de suceder dentro de un plazo muy breve. Y lo que ha de ocurrir está sintetizado eit nuestra información de ayer, información que fue muy comentada, hasta el punte de cruzar se algunas apuestas sobre si las profecías aue recogimos han de verse ó no cumplidas. Las personas que nos suministraron tales datos, opinan que antes del mes de Diciembre han de quedar confirmados esos informes. p l general López Domínguez. El presidente del Consejo no regresará á Madrid hasta que el Rey salga de San Sebastián para La Granja. Se cree que la Corte llegara a este Real sK tio del 22 al 25. Suplicatorios. Actualmente hay en la secretaría de! Congreso 60 suplicatorios pendientes de dictamen De ellos, 5 son anteriores á la clausura de las Cortes, y los nueve restantes posteriores al día en que cesó de funcionar el Parlamento. Los 51 suplicatorios anteriores al cierre de las Cortes se descomponen así: Lerroux tiene 25; Blasco Ibáñez, 6; Nougués, 2; Fernández Arias, 2; Pí y Arsuaga, i; Soriano, i; Ju- O tros detalles. La situación de las heridas indican que los disparos se los debieron hacer uno contra otro, á no ser que el que falleció instantáneamente fuese zurdo, en cuyo caso pudieron disparar las víctimas por su propia mano. El referido suceso, que trascendió rápidamente por Madrid, fue anoche objeto de todas las conversaciones. 2OO BÍBLÍOTECA DE A B C í LOS SECRETOS DHL DOCTOR SÍNTESIS I97 ¡Bah! -dice al químico, que sigue con verdadera angustia todas las fases de la operación -á la tercera será la vencida. Han pasado tres horas desde la primera tentativa Son las seis. Media Hora más tarde habrá llegado la noche sin crepúsculo. ¿Habrá que interrumpir estas investigaciones difíciles, que hace más peligrosa todavía la vecindad inmediata de ios escollos? ¡No! Aunque el buque haya de quedar destrozado entre los corales, la operación continuará con luz eléctrica. Si el buque se pierde, los otros seguirán el salvamento. Su proximidad garantiza, por otra parte, la seguridad de la tripulación en el caso muv cosible de un naufragio. Las evoluciones del Ana comienzan de nuevo. El capitán Christian, poniendo al servicio de la em presa aquella voluntad suya que crea maravillas, ha toraatia todas las precauciones imaginables. Pensando, tal vez con razón, que los fracasos anterio es son consecuencia del apresuramiento en jzar el cable alvador, se propone no realizar esta última maniobra lino después de haber hecho todo cuanto oueda garantizar su buen éxito, este efecto hace ejecutar un minucioso dragado, or dena que avance el buque todo lo posible y le hace retroceder dando una vuelta, va, viene, vuelve otra vez multiplicando los contactos de la draga con el suelo, de modo de enredar bien los dobleces del cable roto formando en ellos nudos complicadísimos. Luego, completamente confiado, ordena la maniobra de izar. Todos están seguros def éxito. Y sin embargo, experimentan una angustia grandísima cuando el cabestrante comienza á funcionar. El barco está á pique. El capitán ha abandonado la la draga llega al fondo, para no soltar demasiado cable El descenso se verifica sin novedad, y veinticinco minutos después se toca el fondo. Luego, la sirena de la máquina puerca ei aire con sui rugidos. El buque, ya en presión, va á ponerse en movimiento en cuanto el oficial, de pie en su puesto, diga: -jAvante, poco á poco! A la voz de mando, transmitida por el telégrafo de la máquina, el enorme organismo de metal se estremece; una trepidación lo agita de un extremo á otro; la hélice gira lentamente, y el casco de hierro se desliza sobre las olas encrespadas. La maniobra es fácil de comprender; pero qué difícil de ejecutar! Consiste en pasear por el fondo del mar la draga en el lugar exacto donde ha caído el cable hasta tropezar con él y engancharlo en los garfios. En principio, parece cosa fácil, y más disponiendo de una máquina de vapor como la de un buque, cuya fuerza, por decirlo así, es infinita. Pero precisamente el empleo juicioso de esta fuerza y su reglamentación pueden tropezar en un momento dado con obstáculos insuperables. El cable es de una gran solidez, pero no por grande ilimitada. No hay que preocuparse del peso de la draga, que es insignificante, puesto que no pasa de 600 ó y 00 kilogramos. Pero cuando el rastro arañe, rasque el fondo del mar. encontrará probablemente resistencias á veces muy grandes. Estas resistencias, de las cuales será imposible conocer la naturaleza y apreciar la tenacidad, podrían aumentar la tracción operada sobre el cable en tales proporciones que sea inevitable la rotura. Hay que evitar á toda costa esta eventualidad, so pena de convertir en irreparable la primera catástrofe