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A B C. JUEVES s 3 DE SEPTIEMBRE DE 1006. PAG. 8. EDICIÓN taba á una buena reproducción, toda vez que fue hecho en los momentos en que la lluvia obscurecía e! ambiente. La becerrada de El Alba. se verificó ayer, Con gran concurrencia i primera hora de h mañana, en la Plaza de Toros de esta corte, la becerrada que la So cíedad benéfica de dependientes de cafés, fondas y restaurants de Madrid, El Alba, había organizado. Por separado damos noticia de la fiesta, de la cual insertamos entre nuestros grabados uno del palco presidencial. T el Hospital al Manicomio. Ayer mañana fueron trasladadas desde el hospital General al manicomio de Ciempózuelos las enfermas dementes que han pasado el período de observación reglamentaria en el primero de dichos establecimientos. Custodiábanlas enfermeras y hermanas de la Caridad, y á su paso por la Glorieta de Atocha hicimos la instantánea que aparece en este número. C 1 nuevo general de los jesuítas. Acompañando al retrato del P. MCernz, insertamos la carta que nuestro distinguido corresponsal en Roma nos remite y que nos releva de más extensas referencias del grabado en este lugar. j I general Minn y su matadora. Una de ¡as incontables tragedias á que la actual revolución rusa ha dado origen, ha tenido triste epílogo anteayer. El general Minn, que entre ei pueblo ruso tenía fama de ser el más sanguinario agente de aquel Gobierno, fue asesinado por una joven, en circunstancias que el telégrafo ha comunicado con todo género de detalles Publicamos hoy el retrato del general y de su matadora, que ha sido sumarísimamente juzgada y ejecutada anteayer. SUCESO MISTERIOSO ni ¿Sabe usted si estamos á mucha distancia de la travesía de Santa Venanci a? -pregúntele á un guardia que tenía aspecto de ser complaciente, y amable y correcto. El hombre me dijo que tal travesía! ni estaba en el plano ni estaba en la guía, y que iba á cansarme buscándola en vano, pues no la tratan la guía ni el plano. ¡Caray! pues yo tengo que hallarla á la fuerza, pensé, y entretanto que Zúñiga almuerza soltando el mochuelo de la información, cumplir el encargo de la Dirección... De pronto en mi mente brotó un pensamiento feliz y oportuno, y alegre y contento de aquel pensamiento que había en mi mente rae di una tremenda palmada en la frente. ¡Eureka! me dije, ya tengo la clave; yo encuentro á esa bruja que todo lo sabe y aclaro y explico la causa evidente de que haya acabado tan trágicamente ta unión de dos almas sencillas y buenas que llegan al templo, se casan, y apenas entran en su casa, quedan ipso facto el novio difunto, y el azahar intacto... Y puse en seguida manos á la obra, porque, por fortuna, sabía de sobra que en un hotelito de la Guindalera vivía una joven honrada, soltera, que estaba tan fresca pasando el verano en la compañía de un señor anciano que, ai ver una noche lo hermosa que estaba, la había sacado del coro de Eslava. Esta jovencita tenía un defecto ¡perdón! ya se sabe que nadie es perfecto) ¡Creía en la magia la pobre inocente y dábase tono de amiga y cliente LAS TRES CAÍDAS DEL GENERAL AL VOLVER DE LAS MANIOBRAS, EL GENERAL LÓPEZ DOMÍNGUEZ SE CAYO (Telegrama publicado ayer en todos ¡os periódicos. ¿LE HABRÁ AYUDADO TAMBIÉN A LEVANTARSE DE ESTAS CAÍDAS EL SE ÑOR CANALEJAS? ÑOR CANALEJAS? (Comentario de m. chos lector. de todas las viejas que dan bebedizos y echando las cartas revelan hechizos Yo estaba seguro de que ella podría decir si era cierto que andaba y vivía por la travesía de Santa Venancia un apóstol hembra de la nigromancia. Y en esta creencia me fui al hotelito con una tarjeta del padre Benito, que fue el empresario cuando ella cantab formando en las filas del coro de Eslava. Recibióme al punto, la conté la historia, me miró de un modo que me supo á gloria y exclamó: ¡Qué guasa! Sepa usté, alma mía, que está aquí, á dos pasos, esa travesía, y que en ella vive, desde no sé cuándo, la adivinadora que anda usté buscando. Pero que no huela cuando la interpele que es usté repórter, porque si lo huele le hacen á usté un chirlo de alguna importancia en la travesía de Santa Venancia. Despedíme de ella y al rozar su mano tuve mucha envidia del señor anciano que caritativo la sacó del coro... y salí corriendo porque el tiempo es oro. Y por si la bruja me veconocía, dirigí mis pasos á la barbería: me teñí de rubio, me afeité el bigote y quedé lampiño como un sacerdote... ¡No! no me arrepiento de este sacrificio. ¡Estos son los gajes que tiene el oficio! Entre en la casucha, que es fea y es mala, estuve dos horas haciendo antesala y ante mí pasaron en esas dos horas bastantes criadas y inuchas señoras. Al fin un lacayo vestido de negro rae dijo: Que pase yo dije: Me alegrón; y entré tan resuelto, tan mono y tan rubio pensando: Y ahora... ¡que venga e! diluvio! La vieja indecente, sentada en el suelo, tenía en el hombro posado el mochuelo que, si ella quería, por cinco pesetas decía á su oído las cosas secretas. Conté la novela que había ir venta a o la dije: ¡Oh, sibila! me tiene hechizado el ama de un cura. ¡No muero en mi cama si el cura me niega la mano del ama. porque he decidido romperme la choia pegándome un tiro con una pistola! Cogióme la mano y untóme la frente con una mixtura que olía á aguardiente; buscó el as de bastos en una baraja, clavóle en el suelo con una navaja, me rascó la nuca, se guardó mi duro, se marchó el mochuelo y acabó el conjuro. -Ya está- -dijo, -y todo tesulta sencillo Haz una tortilla con sesos de grillo mezclados con nieve de Sierra Morena y dásela al cura después de la cena. En cuanto la coma te vas á su cuarto, escondes un trozo de piel de lagai to en una oetaca de piel de conejo.