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A B C. DOMINGO 9 DE SEPTIEMBRE DE 1006. PAG. 8. EDICIÓN 1 LAS VISTILLAS ASPECTO GENERAL DEL MERCADO DE MELONES EN EL CERRO DE LAS VISTILLAS SANDIAS Y MELONES Qasan los años; las generaciones desaparecen, siendo reemplazadas por otras nuevas; las osas cambian; las ideas evolucionan; pero Madrid siempre es el mismo; es decir, siempre conserva algo primitivo que refleje su carácter y que pinte sus costumbres clásicas; algo que no pasa ni con los años que vuelan, ni con las generaciones que desaparecen, ni con las cosas que cambian, ni con las ideas que evolucionan... Pedir á un madrileño neto que no coma Jos piares en Porcuna, Utrera y en Alboraya; y en cuanto á las sandías, las que mayor y más reconocida fama han alcanzado hasta ahora, son las de Crevillente, Silla, Cullera, Utrera y Talavera de la Reina El melón es originario de Oriente, y aunque se desconoce la época en que se difundió su cultivo por Europa, se sabe que ya era conocido por Italia en tiempo de ia dominación romana. La venta de sandías y melones constituye un negocio muy sano y lucrativo. Todos los que vienen á Madrid son acaparados por una compañía, que les impone el precio que le acomoda, como sucede con otros artículos de grande y necesario consumo El que quiera melones y sandias puede comprarlos en cualquier parte, incluso en los despachos de leche y en muchas carbonerías. Y ahora que nuestro buen alcalde se propone ¡el cielo se lo paguel) higienizar la población, no estaría demás rogarle que exigiese á sus subordinados el cumplimiento de las Ordenan- zas municipales, para ver si había manera de acabar con tal abuso. Vender fruta en un despacho de lecne nos parece una enormidad que evidencia el poco celo de las autoridades subalternas del Municipio. Si mal na recordamos, también se prohibió por la Alcaldía la venta de sandías y melones en puestos al descubierto. Pues el que quiera convencerse de que tal prohibición ha sido un mito, vayase á la Puerta de Atocha y se convencerá de que los vendedores de sandías y melones tienen algún hado protector que les hace invulnerables contra los mandatos municipales. No obstante estas pequeneces que de paso hemos deslizado con el propósito de llenar unas cuantas cuartillas, la fiesta de los melones se ha celebrado este año con la solemnidad y el apetito de costumbre, alo cual ha contribuí do poderosamente la esplendidez del día. El número de víctimas ha sido considerable EL I panecillos de San Antón; que no vaya á la Cara de Dios el día de Viernes Santo; que falte á la fiesta cívica del Dos de Mayo; que deje de ir á San Isidro á comerse su buena tortilla de escabeche; que deje de concurrir á las verbenas, y que no vaya el día 8 de Septiembre á las Vistillas á destripar un melón, equivaldría á pedir peras al olmo, ó cinco duros, sin darle garantías, á un usurero. Ayer celebró Madrid la fiesta de los melones y las sandías, sus compañeras inseparables, y con tan fausto y plausible motivo se vio la famosa pradera concurrida como nunca. Enormes montones de sandías y melones indicaban lo abundante que es en España la producción de ese fruto. Los melones más afamados y los predilectos deí pueblo madrileño, son ios de Añover del Tajo, de carne blanca, jugosa, tierna y muy dulce. No obstante, también se crían buenos ejem UN PUESTO DE SANDIAS Y MELONES rot. A BC