Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C D O M I N G O 9 D E S E P T I E M B R E D E 1906. PAG. 6. EDICIÓN i. nebre presunción que les induce á exhibirse ¡como si quisieran provocar espanto compasivo. Con ellos conviven chicuelos tinosos. Llevan las cabezas cubiertas con gorros blancos, y parecen pinches de cocina, juguetones, en asueto. Nada tan interesante como el leproso para el médico. El hombre de ciencia que tiene corazón siente junto á esos desgraciados enfermos los mismos piadosos anhelos que debieron experimentar Santa Isabel y San Francisco. Tarea ruda es intentar sanarlos, pero aún más difícil todavía es la de infundir esperanzas á unos seres á quienes deforma, mutila y devora, en medio de crueles sufrimientos, la terrible dolencia. El benemérito profesor que los cuida desea distraerlos, recrear sus ojos con jardines cercados, no con muros, sino con elegante verja. Aislarles, sí, pero no ocultarles á la vista de las gentes. Si el dolor propio es gran maestro, el dolor ajeno es un buen preceptor. Al amanecer, es gustoso levantarse para ver la vida íntima de la ciudad campestre ó marítima. Obreros, pescadores, vendedoras, recorren la población medio dormida. Estas gentes laboriosas nos dan la nota exactamente pintoresca del país, así como los servidores de un palacio revelan lo que tienen de grande ó de mezquino sus fastuosos moradores, denunciando los hábitos cotidianos de la vivienda. De este modo hay que visitar también las cárceles, cuando se hallan mezclados vigilantes y reclusos, en la intimidad de un despertar siempre doloroso para el condenado; durante ia faena del imprescindible baldeo, sin que la corneta mande formar á la mala tropa ni tengan tiempo de componer los rostros ni estudiar los gestos. Y en la cárcel vi, ¡oh santa memoria de Concepción Arenal! cadenas pendientes de las paredes. El extremo de una de ellas ligaba á un loco, tendido sobre un camastro, á un enfermo de aspecto alelado, sonriente, á veces impulsivo y agresor. Entonces comprendí que las campañas del siglo pasado, desde Pinel, en Francia, hasta Esquerdo, en España, han sido bien infructuosas. Hemos leído mucho, quizá demasiado, pero hemos olvidado la parte práctica de los redentores apostolados de filántropos y sabios. Per ya estamos en el puerto. Terminaron tos ios reales. Tenemos enfrente la vía inmensa, hermosa que conduce á tierras ricas y fecundas, Al promedio de la tarde llega un magnifico transatlántico extranjero; numerosos botes y lanchas se dirigen á visitarle. Vayamos también. En una hora recorremos, bien acompañados con gentes elegantes y distinguidas, esa maravilla del arte naval. ¡Qué cámaras tan hermosas, qué amplios salones, qué lujo! Los pasajeros visten con más coquetería que nosotros. Allí se respira bienestar y cortesana cordialidad. La travesía es un verdadero deleite para el que no se marea. Sentimos deseos de ocupar aquellos preciosos camarotes, tumbarnos en las cómodas meridianas del entrepuente, sentarnos á la mesa donde se sirven exquisitos manjares. Recorriendo el barco sigo un largo corredor y tropiezo con una reja. Detrás de ella, á lo lejos, atisbo amontonados muchos seres humanos que me miran con hosco recelo. Son los emigrantes. Quiero verlos de cerca pero suena la sirena. Corremos á la escala precipitadamente. No, yo no quiero irme; aquella reja sería para mí un encierro positivo, más penoso que los muros sombríos; un tormento, de Desadumbre mayor que las odiosas cadenas. El barco marcha con andar majestuoso; bogamos hacia tierra, y los últimos rayos del sol jómente, al reflejarse en las casas déla ciudad, brillan con resplandores de horno, dorados como el oro unas veces, otras rojizos como sangre caliente. EL DOCTOR FAUSTO EL GENERAL WEYLER POR TELÉGRAFO p a l m a 8, 4 t. Hoy ha llegado el general Weyler, siendo recibido en el muelle por numerosos amigos. Su estancia en esta isla durará hasta el próximo día i 3 LOS BILLETES FALSOS I- -J e aquí los principales rasgos que diferen cían los billetes falsos de los legítimos de 100 pesetas, emisión de i d e Julio de J O3: 1 a El papel de lo billetes falsos es de algodón, satinado, y el de los legítimos es de hilo, apergaminado, distinguiéndose perfectamente al tacto, aunque se trate de billetes usados. a. Son pocos los hilos encarnados que se encuentran pintados en los falsos, mientras que en los legítimos estos hilos son más numerosos y se hallan incrustados en la pasta del papel. 3. a La firma del cajero aparece en lo falsos impresa en el mismo sitio, observándose en los legítimos alguna variante, por estar puesta con estampillas; la curva en la rúbrica de esta firma, es más abierta en los falsos que en los legítimos. 4. a Las leyendas Banco de España y Cien pesetas que se ven al transparente, forman todas las letras una serie de líneas horizontales en forma de arrugas, mientras que en los legítimos éstas son perfectamente llenas y tersas y algo más gruesas. 5. a La sombra que proyecta la cartela que contiene la leyenda al portador sobre el generador de vapor que hay á la izquierda del billete, no existe en los falsos. otro día Badajoz, y otro Cádiz y Granada Almería y El Ferrol, Soria, Asturias y Galicia aumentan la emigración. Hay quien los tacha de ingratos y los llama ¡qué se yo! porque abandonan el suelo de España, su bello sol, sus vegas y sus montañas y sus tierras de labor, ¿ingratos porque se van buscando vida mejor á costa de su trabajo? pues muchos, si todos no, á España vuelven, que España es la única obsesión de los que de ella salieron. Nada llevaron y vuelven, los que la pública voz califica de peludos, con lo que les ofreció su esfuerzo y sus energías, su constancia y su tesón. ¿Ingratos y aquí se vuelven á sufrir al muñidor, al cacique, al diputado, al filántropo felón que le dobla de un sablazo para enjugar el dolor de algún ser fantasmagórico que su inventiva forjó? ¿Ingratos y aquí se vuelven á pagar contribución y á pagar en el terruño por cien veces su valor el pedazo de terreno donde su casa se alzó? POR AFÁN DE RIBERA POS TELÉGRAFO J ranada, 8, 8 n. El Ayuntamiento ha apro bado una moción del alcalde proponiendo que constara en acta el sentimiento de la Corporación por el fallecimiento del poeta Afán de Ribera; que se fije una lápida en la casa donde este nació; que se cree un premio de 1.000 pesetas para el autor del mejor estudio acerca de sus obras, y que se dé el pésame a la familia en nombre del Concejo. Inmediatamente después se levantó la sesión en señal de duelo. -Lóoez. Hoy me he sentido peludo y he quebrado á su favor una lanza. Moraleja: ¿es conveniente, sí ó no, que haya en España peinaos, es decir, emigración? ROMERO Y OLIVA CONSAGRACIÓN DE UN CASTILLO POS TELÉGRAFO (GACETILLA RIMADA. LOS PELUDOS Desde los once á los veinte van á América en legión los que aquí no se resignun á alimentarse de arroz, de habichuelas y patatas, de pan y de Hache dos O, ni tropezar por milagro con la carne ni el jamón, ni otros platos deleitosos, base de la nutrición. Van en montóncomo reses, hacen un viaje atroz, mas ¿qué importa si á la vuelta de diez años ó de dos habrán ahorrado mil pesos y logrado su ilusión? Prefieren pasar eí charco hacia esas tierras de Dios, y hasta pasar las moradas y pasar el Rubicón por no pasar de por vida lo que pasan todos Jos que no tienen bienes propios y son tahoneros ó son prestamistas ó vaqueros, y emigran al Ecuador, í la Argentina, al Brasil, á Cuba y hasta á Cantón. Ayer Salamanca, hoy Béjar, D orna, 8, 8 m. Hoy consagrará el cardenal Merry del Val el paiacio de Castel Gandolfo, que entrará á formar parte de la ciudad papal. Asistirán al acto el delegado apostólico de CuH Mons. Averso, y numeío. os personajes clericales y del mundo diplomático. OBRAS PALATINAS CN EL REGIO En el transcurso de dos 1 r AD meses que llevan ausenALCAZAR tes de la corte Sus Majestades, se han realizado en el regio alcázar algunas obras de importancia. En la terraza de Santiago, que se hallaba agrietada y con grandes goteras, se han colocado, sobre cemento y asfalto, losas en una ex tensión de 2.5oo metros cuadrados. Se ha instalado un ascensor eléctrico, de menor tamaño que los otros tres que hay en Palacio, para comunicar el entresuelo bajo, donde S. M. el Rey tiene el gimnasio, la sala de armas y el ropero, con el entresuelo alto, donde vivió D Alfonso durante los años de su infancia. En las habitaciones de SS. M M se han hecho obras de restauración, dorando todo de nuevo, cambiando las sedas que visten los muros y pintando los techos. La tubería y radiadores de calefacción por vapor de agua se ha extendido desde el comedor de diario hasta la cámara y? todas las ha bitaciones particulares de los Reyes.