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A B C DOMINGO 9 DE SEPTIEMBRE DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN necesiten una protección arancelaria excepcional. 1. Y no pudiendo haber Tratado comercial sin una absoluta reciprocidad; los Sres. Rica y Sitges, que sólo podían ofrecer la segunda columna de nuestro vigente Arancel, cuyas bases hemos citado, han conseguido algo beneficioso: que cese la guerra de tarifas que había sido ocasionada cabalmente por esa segunda columna, calificada por muchos de exageradamente proteccionista y hasta de prohibitiva por al U! OS. ¿Que en el Tratado definitivo se habrán hecho concesiones por debajo de la segunda columna? ¿Quién lo duda? El ministro no lo dice, no puede decirlo; pero la lógica en el pensar nos lo indica. Por eso es prematuro juzgar la obra de nuestros negociadores mientras no sepamos qué concesiones definitivas hemos otorgado á Suiza y qué ventajas, definitivas también, nos ha otorgado esa República en cambio. Sin lo primero, que depende de las Cortes, no será posible lo segundo. Tranqulícense, pues, algún tanto nuestros exportadores, ya que los ocho francos que pagarán los vinos hasta el día 20 de Noviembre y los 40 francos que adeudarán los pescados en conserva, no son derechos definitivos, sino el primer paso dado hacia una solución para todos satisfactoria. Si así no fuera, el fracaso del Gobierno resultaría grande. Y ante las Cortes, en mítines y en la Prensa, deberían los perjudicados reclamar contra la desafortunada gestión de los delegados españoles. buscar á cambio ninguna ventaja, y que persiste en su propósito á pesar de estar viendo sufrir á sus hijos, mutilados por la bomba fatal, espantosos dolores. ¿Cuál es el sentido intimo de todo esto? Porque indudablemente los actuales acontecimientos deben de tener algún sentido histórico y filosófico... ¡Quién sabeí El aspecto externo del minuto presente, del segundo revolucionario en que vivimos, puede caracterizarse así: los socialistas revolucionarios se han dividido en i o s partidos, el del programa mínimo y el del programa máximo. Los miembros de éste, que anhelan el reparto forzoso de todos los bienes y riquezas, están en minoría, y ante el fracaso de sus tentativas para sublevar el ejército y el pueblo, han declarado, según propia frase, la guerra de partidarios que es á la que estamos asistiendo; guerra horrible, guerra de explosiones, guerra de asesinato á tiros... Todo espíritu sensato comprenderá que un loco intento necesita procedimientos monstruosos, y que el único medro de vencer que pueden esperar esas gentes sería logrando arrastrar al Gobierno á la reacción desenfrenada, porque entonces Rusia entera iría á remolque de sus extravíos... Pero jamás el Gobierno tomará semejantes represalias, no sólo porque la fría razón se lo prohibe, sino porque á ello está decidido para salvar la libertad en Rusia. Los rusos empiezan á darse cuenta de ello y uando estén convencidos serán la más segura de las garantías contra los criminales qus matan á los niños y asesinan á traición... Cuando llegue ese día, los hombres comenzarán á recobrar la razón extraviada entre las sombras del terror... Hasta aquí el artículo, que al expresar de un modo terminante el propósito de Stolypine, de mantenerse dentro de los límites de su política expectante, á pesar de todo, resulta un documento histórico de gran interés para la futura comprensión de la tremenda tragedia que se está desarrollando en Rusia. UN ARTICULO DE STOLYPINE I I no de los principales redactores del JVo voie Vremia es Alejandro Stolypine, hermano y portavoz del presidente del Consejo de ministros, Pedro Stolypine. En razón de esta colaboración la Novóte Vremia puede considerarse como la hoja oficiosa del Gabinete actual, y lo que en ella se publica, como declaraciones autorizadas. He aquí ahora, después de expuestos ligeramente los antecedentes que avaloran cuanto en aquel periódico se inserta, el artículo que Aleiandro Stolypine acaba de publicar en él El día antes de la explosión dirigida contra mi hermano, condenaba yo al asesino de Herzensteín; el día del atentado contra mi hermano recibí la visita de un joven desconocido que ansiaba noticias acerca de la suerte de M r Onipko, miembro de la Duraa, que había tomado parte en los motines de Cronstadt. Acabo ahora de saber la muerte trágica del general Mrnn... Esta vida es atroz; la sangre corra por todas partes; los asesinatos se multiplican y todos tiemblan por ellos ó por los suyos, de tal suerte que apenas hay hombres capaces por su serenidad de apreciar los acontecimientos sin prejuicio, conmoviéndose sinceramente ante la sangre derramada sobre nuestra pobre tierra rusa. lír. gentilhombre de Kovno, M r Giutor, paisano de mi hermano, y que fue mortalmente herido en la explosión de la bomba, estrechando la mano de mi hermano antes de morir, le decía: ¡Estoy contento al saber que syo soy quien muere, mientras tú estás vivo! EI general Samiatine me decía recientemente: Hace mucho tiempo que he hecho el sascrificio de mi vida... con tal de salvar la de tu hermano. El general estaba tan seguro de su suerte que había entregado á un alto funcionario un paquete con sus últimas disposiciones. Y Giutor y Samiatine y tantos otros que amaban y aman á mi hermano manifestaban su modo de pensar y de sentir, porque veían en él un hombre que, convencido y resuelto, ha sacrificado hace tiempo á Rusia, á la Patria adorada, todo su reposo, su libertad y su vida, sin yo, al escribirla, no tengo la menor intención, de molestar al señor ministro. Lejos de ello, siento por el Sr. Alvarado una fuerte, una profunda simpatía; la que siento por todos lo (sacrificados, desde Isaac, hijo de Abraham 4 hasta García Prieto, hijo político de Montero Ríos. ¡Ei sacrincio a e Aivaraao... Yo espero que con este asunto se escribirá alguna vez un drama en tres actos, ó, por lo menos, una zarzuela en dos. Mientras la musa dramática lo canta y lo difunde, registremos nosotros la amargura de un ministro á quien ni siquiera le hacen una mala interviú los periodistas. Acaso por esto, el Sr. Alvarado no ha querido marcharse de San Sebastián sin hace unas modestas declaraciones... Ya que 1 J montaña no viene á mí, iré yo á la montaña se habrá dicho el señor ministro de Marini usufructuando la sagrada frase... Y ha declarado... ¡Y ha declarado... ¡uuaraemos para siem pre sus declaraciones... El Sr. Alvarado nada ha dicho de política; sólo ha querido demostrarnos que ya está verdaderamente al tanto de las materias que le competen. El señor ministro de Marina cree que la TJautilus es necesaria substituirla, no solamente por las malas condiciones del buque, sino porque la enseñanza es deficiente con la navegación á vela. Y antí esta creencia del ministro, no menos á la vela, forzoso es juntar las manos y aplaudir con en tusiasmo... Y hay mas. El a r Aivaraao cree también que los guardacostas son necesarios para perseguir la pesca ilegal y el contrabando. ¿No ei éste un descubrimiento prodigioso... Felicitemos por él á S. E y felicitémonos nosotros mismos... ¡El señor ministro de Marina, aunque hombre civil, ya sabe para qué sirve un guardacostas... -Gil. ni ú- aanB- yMBWawHHM UNA BODA POR TELÉGRAFO EL GENERAL CALLEJA POR TELÉORAFO O antander, 3, 11 n. En el pueblo de Guar nizo ha fallecido el teniente general don Emilio Calleja, á causa de una peritonitis. El cadáver será embalsamado y trasladado á San Sebastián. -Segura. El teniente general O Emilio Calleja é Isasi, pertenecía á la escala de reserva. Procedía del Arma de Infantería de Mzrina, había sido- Gobernador general de la isla de Cuba y era muy apreciado por sus relevantes condiciones de carácter. ¡Descanse en paz! Cevilla, 8, 8 n. En la parroquia de la Mag dalena se ha celebrado el enlace de D Rafael Luca de Tena con la bellísima señorito Lucía Lazo Apadrinaron á los contrayentes la señor de Lazo y D. Nicolás Luca de Tena. El alcalde de esta capital, D Cayetano LUCÍ de Tena, ha concurrido como testigo. Los novios han salido para Madrid. -Mir UNA IDEA DIARIA P A R A HACER REVIVIR Sabido es que LAS T U R Q U E S A S l a s u r c l u e s j s -cambian de color, y que a) cabo de algún tiempo su azul hermoso palidece y acaba por convertirse en verde. Cuando ocurre esto, se dice que Ja turquesa ha muerto. Pero! a turquesa resucita y vuelve á su color primitivo sumergiéndola en una solución de carbonato de sosa. La operación no puede repetirse porque cuando la turquesa se muere por segunda vez, -el fallecimiento es definitivo. Todo lo que queda dicho se refiere, claro está, á las turquesas ordinarias, pues las turquesas finas de Orient son inmortales. POLÍTICA RECREATIVA f E C L A R A C l O N E S Hoy llegará á MaI- R T A N Marina. m i ¡Let r da MPO TES i d e l i s va parecer mentira encontrarse porfinen tierra firme, después de estar algunos días en tierra movediza... Porque el Sr. Alvarado acaba de vivir un breve lapso de tiempos junto al líquido elemento confiado á su penetración. Ha estado unos días cerca del mar... ¡todo lo cerca que puede estar de él un hambre que sólo! e conoce de oídas! Quiere decirse que el buen señor nu ha pasado de la playa; y aun esto es mucho para quien, como él, no se ha embarcado más que á bordo de la cartera... ¡El señor Alvarado es un cordero civil disfrazado de lobo de mar... Ruego á los maliciosos que acepten esta pequeña semblanza en sentido recio, aunque sus palabras tengan un, sentido figurado. Porque v LA IGLESIA Y FRANCIA POR TELÉGRAFO T ec ¡araciones de Clemenceau. París, 8, y i. M r Clemenceau, raims- i tro del Interior, ha declarado que no cerrará las iglesias ni negociará con Roma bajo ningún pretexto. Clemenceau hizo observar que el Papa, rechazando la ley votada, priva á los clérigos de 18 millones de renta délos bienes eclesiásticos