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C SEPTIEMBRE D IQQ 6. LOS REYES EN BILBAO S. M. LA REÍOSLA VICTORIA EN LA L NCH V DE VAPOR DEL GIRALDA nistro, nj á enaltecer su obra, aunque por ello hubiera de excomulgarme el redactor financiero del periódico. Y al saber que se ha realizado con tanta rapidez por el deseo de buscar colocación a nuestros vinos, me pregunto: ¿se le habrán subido á la cabeza al afortunado triunfador... No espero que este escuche mis preguntas, pues es muy fácil que se haya tapado los oídos con el algodón que ofrecía á D. Pío como arma de combate. Tampoco puede escucharlas el Sr. Sitges, que es sordo como una tapia... Pero mis preguntas, aun no siendo de las más Favorecidas, páranse ante el Tratado como ante la esfinge... ¿Estaremos amarrados á la segunda columna del Arancel... Si es Suiza el eje del movimiento comercial de Europa. ¿estaremos partidos por el eje... ¡Oh, la duda, la terrible duda! ¡Oh, la mosca, la terrible mosca... -Gil. Fot. Asenjo. POLÍTICA RECREATIVA I A DUDA fo también, como casi todos m i s compañeros en la Prensa, iba á brindar en honor del ministro de Ha; ienda por su ruidoso triunfo del Tratado comercia! con Suiza. Pero en el momento de elevar mi copa, la mosca de la duda, que zumbaja en derredor de mi cabeza, cayó en el vino y me obligó á tirarlo... ¡Me quedé sin beber y ti ministro se quedó sin brindis! Ya me figuro que nada le importara a S. E. un brindis más ó menos, y sobre todo si este es el de un modesto aficionado á la política, ue en ella busca el recreo de sus horas y de sus medias horas, aunque nunca el de sus cuartos... Pero, por si algo le importara, sepa que esa mosca que muño en mi vino y que mató de paso mi alegría, había picado previamente en la propia calva ministerial. Sí, esa mosca tstuvo un momento sobre la cabeza de Navarro Reverter. Y por eso la llamo la mosca de U duda El señor ministro de Hacienda se na extrañado de que algunos periódicos combatan el Tratado sin conocerlo. Así, pues, también se extrañará de que sin conocerlo se le bombee. O no hay lógica en el mundo, mejor dicho, en el caserón de la calle de Alcalá. La mosca me sugirió esta pequeña idea é hizo nacer en m: ínimo la duda correspondiente... o no! Ya no me atrevo á bombear al mi- refunfuñando y prometió venganza. Esta tarae cogió el fusi! lo cargo y disparó un tiro contra el soldado Sebastian Oliver; el cuerpo de este último fue atravesado por la bala. Seguidamente disparó dos tiros contra el sargento José Belli, sin herirle. Volviendo el arma contra sí, el referido cabo se apoyó el cañón debajo de la baiba, levantándose la tapa de los sesos. ESTIVALES A la hora primera, una bella mañana en los días del sol, el viejo campanero que todo lo cuenta desde lo alto de su alminar, ha trepado gozoso la revuelta escalerilla, donde ya no se agacha; ha mirado luego, alzándose ya sobre las bardas enjaramadas del petral, como entre las tiesas sábanas brumosas despertaba el pueblo, un pequeño pueblo cuyos hechos monótonos y obscuros historia siempre el viejo campanero en sus códices de bronce, con ecos que un momento recoge el aire, tan pronto alegres como las risas, cuando desmayados y llorosos como los cantos profundos de la muerte. Y al fin, complacido y solemne, mientras la hora maitinal sonaba, el viejo campanero desató juntos los pesados badajos, que parlotearon graves y chillones con algarabía de chicos en suelta. Al tiempo mismo, esa mañana, 12, 20, 24 palenques detonaron seca, ruidosamente, rompiendo en la altura los prime- EN DE ANOAÑO CRIMEN EN UN CUARTEL POK TELÉGRAFO P alma, 5, u n Esta tarde, en ei cuartei del Carmen, donde se aloja el regimiento de Infantería de Palma, ha ocurrido el sensible suceso siguiente: E! cabo de trompetas de dicho regimiento, llamado Ruiz, natura de Málaga, acababa de ser reprendido por el abanderado, bajo el pretexto de que debía distintas cantidades á varios soldados. Ruiz recibió las observaciones