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EL VERANEO DE LOS REYES EN SAN SEBASTIAN f i Á i? Í á v X ÍU- SS. MM. LAS REINAS DONA MARÍA CRISTINA Y DONA VICTORIA fcN LA TERRAZA DaL GRAN CASINO Fot As njo. en el zaguán. Las redes como la nombrada, de el acetileno; un mecnero esparce una blanca menudas mallas, se ven en todas las casas de luz por el zaguán. Mallorca o por lo menos de estos contornos, Mis amigos y yo esperamos un momento ellas son cómodas; sirven para que las moscas sentados en las mecedoras; creo oír ruido de P O N EL SEÑOR La casa en que vera- no penetren y no impiden el paso de la luz. El platos a lo lejos; tal vez están poniendo la mesa zaguán donde nos hallábamos era espacioso, para cenai; de cuando en cuando llegan tamT TMAURA n e a e Sr. Maura st T T T ñ T -llama n, an L Mossenya, cuatro ó seis mecedoras de lona, á rayas blan- bién risas y voces de niños. Al cabo de tres ó es decir, casa del raosen ó del eclesiástico, o cas y azules (no sabemos si hemos padecido un cuairo minutos que aguardamos aparece el semás propiamente, casa eclesiástica; la razón del error óptico) están formadas en correcta line 1 ñor Maura en lo alto de la escalera y viene nombre es el haber pertenecido antiguamente á la derecha; aquí es donde se sientan D An- sonriente hacia nosotros. El ilustre orador paá uno de estos eclesiásticos un poco regalones, tonio, su esposa doña Constanza, doña Mar- rece mas fuette, mas recio, que hace dos meses; visie un traje amarillento, terroso, de dril; el ricos, anvgos de la paz y de la tranquilidad, garita, una de las hermanas de! gran ofador, que pasa aquí algunas temporadas, y D Mi- cnaieco es ceniciento; el cuello alto, de lo doque gustaban de ediñcarse una quinta en un blados, y) a corbata es un la cito obscuro con ameno y silencioso paraje, soleado en invierno guel, el eclesiástico, ¡son mecedeias graves, respetables; mas lejos hay, colocadas asimétrimotas rojas Estrechamos efusivamente la mano y fresco en verano. La situación de esta casa es la siguiente: Yalldemosa está situada a 18 camente, en desorden, otras cuatro ó seis, que del insigne orador y nos sentamos, en este kilómetros de Palma y se va a él por una so- son como mecedoras volanderas y sin pertenen- ¡momento ¡legan los hijos del S i Maura Anberbia carretera; el pueblo se encuentra situado cia conos- ida. Las paredes del zaguán son blan- tonio, Miguel y José María, y el corro se enzn lo alto de una montaña; tiene 1.5 eo habitan- cas; en el fondo se ve una escalera ancha, de sancha. Hablamos de cosas desprovistas de tes. Junto a él hay una inmensa y vieja Cartuja madera, una de esas escaleras recias y de buena toda trascendencia social o política. rodeada de casitas de labriegos; en este enoi- fe que dan tono de sensatez a ima casa; algunas- ¿Que le parece á usted el paisaje de Ma ne edificio, en sus vastas celdas que constan de putrtecillas, dos o tres, se abren acá y aba; llorca -me pregunta el gran oradoí. -Esto eis úocho dependencias, veranean multitud de veo dos lienzos para pintar arrimados a la pa- I es hermoso, soberbio. ¿Se ha fijado usted en red y con ¡a pintura vuelta hacia ella; estamos j los olivos No hay nada mas fantástico que el familias ricas de Palma, y a dos pasos de la solos y yo no Jo: muo por discreción; pero se tronco de estos olivos. Yo no los pinto porqus Cartuja, casi tocando con la mano, se ve la asa del S i Maura que surge sobre un alto- que no se trata de obras del Sr. Maura, sino me parece mu difícil. La gente de Mallorca- -de Antonio, uno de sus hijos, puesto que e! añade después- -es amante en extremo de su sano, entre olivos, alganobos y ñútales. insigne orador solo pinta á I acuarela. Sobre país. Casi todos los torreros de faro que hay A las ocho de la noche he ido a visitar al m ligne orado! He ascendido por uní cuesteci- una de las mecedoras reposa un montón de pe- en España son mallorquines; todos suspiran ia y luego me he insto ante la fachada prino- riódicos; el que está sobie todos es un numero por volver á estas costas, y en cuanto hay por aquí una vacante, yo recibo centenares de car al, bajo un tupido empanado, por entre cuyo extraordinario del Cronista Extremeño, con un gran retrato del Sr Mama. Detras de la puei- tas Yo soy como ci gerente de los temeros de aliaje apenas se colaba la teiue lux de la luna reciente. No se oía ningún ruido, mis ami- tá, en una jaulita p nUda de verde y rojo, duer- España. En el negociado de faros- -agrega tos- -Sureda y Salva- -y yo hemos levantado me una codorniz. La rasa, como todas las ca- sonriendo- -soy muy conocido... ma red que tapaba la puert? y hemo entrado sas iu ricas raailoiquinas, esta ¿lumbrada por Hablóme de otra: varias cosas du. ante i n EN YALLDEMOSA