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P pa r a r e e i é n nacido, 4 15 ptas. Camisería Española, Fuencarral, 69. LA SEÑORA AZÚCAR I i. S ZJ. S I Ñ E R I Z DE CEREZAS- LANSPELL BEL Es el purgante por excelencia para las personas de DOÑA PETRA H 6 U E I ACÉRETE VIUDA DE CARNICERO Ha fallecido el día 26 de Agosto de 1906 á los 65 años de edad. Habiendo recibido los Santos Sacramentos NOVEDAD Pulseras con reloj en oro, plata y acero Pátóea de Eelojes GARLOS 00 PPEL Fuencarail. 27. paladar delicado y para ios niños. ELHÍS 6 RAT 0, SEGUROi 1 YS JAVE E. I. F. 5 anualsobre fincas, ó partes, resguardos y otras gtias. Se administran fincas, Esptu. Sto. 23 y 25 pl. d. adeQál 2 y 6 á 8 Sus desconsolados hijos doña Javiera y D. José Carrocero; hjjos políticos D. Frutos Barbero y doña Elena Hernández; nietos; hermanas políticas doña Laura y doña Adela, sobrinos y demás parientes, XJ 3 STA. O O L O S I N A Exíjase siempre la primitiva y legítima FíKRCA LAÍJSFELL y rechácense todas las imitaciones. De venta en todas las farmacias. CENTlIflOSf i ES fcrtiSegistraáa DE TODOS LO CONOCIDOS 5 ICÉNTIOS RUEGAN é sus amigos se sirvan encomendar su alma á Dios y aststir á la conducción del cadáver, que tendrá lugar el día 27 del comente, á las diez de la mañana, desde la casa me tuona, Embajadores, o al cementerio de la Sacramental dz San Justo, por lo que le quedarán eternamente agradecidos. Sobrestantes, g. o, Pro imai dconvocatoria. Academia, Ingeniero de CaminosJBareo, 2 Madr PRUÉBENSE LOS CHOCOLATES DÉLOS EL DUELO SE DESPIDE EN EL CEMENTERIO SE SUPLICA EL COCHE ¿MUEBLES DE OCASIÓN? Plaza del Ángel, 6. -EL, CENTRO CMC DEPÓSITO EN MA RI LHARDY, CARRERA DE SAN ÚNICOS DEPOSITARIOS EN BUENOS AIRES CARLOS DAL RE, ingeniero Motores d e g a s y petróleo, máquinas de vapory calderas, maquinaria para labrar madera, tuberías deMerro y accesorios. Bombas de todas clases. Motores eléctricos y dinamos. P r e s u p u e s t o s y c a t á l o g o s g r a t i s Barquillo, 5, Madrid SRES. GARCÍA HERMANOS Y OARBALLO AJUÍIACÉJÍ Eli IMPARCIAI, VICTORIA, IOO1. J 66 BJBLlOTECA DE A B Oí IOS SECRETOS DEL DOCTOR SÍNTES! 1 67 tordialmente el mecanismo particular del sumergible. -I Verdad que no nota usted dificultades para respirar? -Ninguna, maestro; hasta respiro mejor que antes. Además, aquí tenemos aire en abundancia. VJ 1I Pusilanimidad. -Mueblaje dei Topo marino. -Inusitada condececn ciencia del Sr. Síntesis- -Fuerte orno ti acero, ligero como el cristal. -Bronce de aluminio. -2.000 kilogramos de lastre. -Comumcac. on con el exterior. -Espanto del preparador. -Mecanismo sencillo e ingenioso- -Lo epiz se ve en un microscopio á 5.000 metros de profundidad. -Comunicación telefónica. -Alarma del capitán. -El üathybtits Jíxckeln. -Roger Adams sermonea como en el pulpito. -Tempestad. -Un rasgo en el buque. -Comunicación interrumpida. ¡El cable se ha rotol Corno el Sr. Síntesis había cedido amablemente á su compañero el receptor telefónico y su sitio ante el transmisor, Roger Adams pudo conversar unos instantes con el capitán Christian- Y entonces, p r una singular aberración del espíritu humano, aquella conversación, aquellas vulgares sílabas transmitidas por el hilo aislado en ei interior de! cable por una capa de gutapercha, tranquilizaron al zoólogo y le devolvieron parte de su energía. Como si en caso de peligro mortal, instantáneo, bastaran algunos sonidos débiles, venidos de lo alto, para conjurar el riesgol jComo si al cobarde, perdido durante la noche en un bosque, le bastase adivinar una luz lejana para desvanecer un peligro real! Ninguno de los estados de ánimo, por los cuales había pasado su preparador, pasó inadvertido para el Sr. Síntesis. Después de haberle visto tembloroso al comienzo, parecía satisfecho de la seguridad que demostraba en aquel momento, porque su anterior pusilanimidad hubiera podido impedirle trabajar con su habitual lucidez. Queriendo tranquilizarle del todo, ie explicó breve y -Mucho más del que usted cree, porque para el caso de que nuestros experimentos se prolongaran, he hecho instalar allí arriba, en el obturador, un depósito de aire almacenado á una presión de muchas atmósferas. Basta abrir un grifo para renovar nuestra provisión. -Pero ¿y el ácido carbónico que desprendemos al respirar? -Vea usted la mesita circular donde están nuestros aparatos; esos recipientes llenos de cal caustica sirvem