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A B C. V I E R N E S 24 D E AGOSTO D E 1906. P A Ü O EDICIÓN 1. OFICIALES Anoche no recibió á los periodistas el ministro déla Gobernación; pero según los informes que comunicaron en el negociado de Orden público, la huelga presentaba el mismo aspecto que durante el día. Seguía desarrollándose, pero sin que se hubieran promovido nuevos desmanes ni otros ataques con la fuerza. A. Castro Urdíales continuaba llegando la tropa solicitada como necesaria para asegurar la tranquilidad. OESDE SANTANDER o que dice Perezagua. Santander, 24, 2 m. El leader del par- ¡NFORMES 1 dencia o abuso que cometiesen ios capataces de trabajo ó Jas autoridades. Perezagua en el Gobierno civil. á su despacho El gobernador ha llamado á Perezagua, y éste le ha manifestado que los socialistas de Santander esperaban órdenes, con respecto á la huelga, para obrar en su consecuencia; pero que en todo caso no ejercerían coacciones. de hacer fuego contra las tropas que Venían á socorrerles y que trabajaban cu la extinción de los incendios Se asegura, y á tituio ae. información 10 transmitimos, que los desordenes fueron fomentados por el obispo griego, el cual no pereció entre las llamas, como se había dichos sino que se halla detenido. Viaje del rey tiduardo POH TELÉGRAFO DE TÁNGER POR TELÉGRAFO JUEVES, í 3 11 M. TJotterdam, a 3, 1 2 m. Es seguro que e) rey Eduardo, al regresar á Inglaterra, embarcará en el puerto de Cherburgo L tido obrero, Perezagua, que sufre aquí ia pena de destierro, culpa al presidente de la Diputación de Vizcaya de las proporciones que han adquirido en Bilbao los sucesos, entendiendo qne dicho presidente es muy impopular entre los obreros. Juzga muy conveniente el restablecimiento de la Real orden que dictó el Sr. García Alix, prohibiendo el pago de los ¡órnales en bonos por especies ya adquiridas. Opina que la actual huelga ha de durar menos que las anteriores, porque los obreros no se hallarán tal vez bien organizados. En cuanto á la actitud de los socialistas y trabajadores mineros santanderinos, afirma Perezagua que es ahora expectante; pero que ven con simpatía la actitud de sus compañeros bilbaínos, y, llegado el caso, los trabajadores confederados de Santander, cual los de toda España, cumplirían con su deber, manifestando su solidaridad. Con respecto al paro en esta población, iniicó que eso dependería de cualquier impru- olítica del nuevo gooernador. El nuevo gobernador ha concedido una amplia amnistía á los moros de Anghera, poniendo en libertad á los que fueron hechos prisioneros en los últimos combates y autorizando á los que se hallaban ocultos para marchar cuando quieran á su kábila. La conducta del Gobierno está siendo elogiadísima. En general se le califica de hábil, pues gracias á esa medida ha conquistado para el Gobierno la confianza de las tribus y además se apaciguarán los ánimos, alejándose el peligro A- n período de luchas y turbulencias. P NOTICIAS Y SUCESOS A gradecidos. Damos las gracias á nuestro querido co lega España Tiueva, que a us cariñosas citas de nuestros trabajos á diario, añadió ayer Ja reproducción de la Nota gráfica de A R C. A la orilla de un pozo, sóbrela fresca hierb. hallábase un mancebo sin pelo en la cabeza. Gritóle la Fortuna: -jMelónl ¿por qué no empleas Petróleo Gal y al punto tendrás larga melena? pspaña en Marruecos. Hemos tenido el gusto de l er la contestación que el presidente del Centro Comercial Hispaño- Marroquí de Barcelona. Sr. Roig y Bergadá, ha dirigido al Cuestionario sobre Marruecos, del señor ministro de FomentoTrátase de un breve resumen de las medidas prácticas que el Gobierno debería adop- LA CATÁSTROFE DE ANCH 1O LO ÍOR TELÉGRAFO arís, a 3, 9 m. Se asegura que de la información ministerial practicada resulta que la catástrofe de Anchiolo se debió á la obstinación de los griegos, que se negaron á dejar P 160 BIBLIOTECA DE A B CJ LOS SECRETOS DEL DOCTOR S 1 NTES 1 7 las portas ó mirillas, cuyos salientes recuerdan las aletas de cinc destinadas en los proyectiles á ajustarse en las ranuras de las piezas de artillería. Se compone de dos partes, cilindrica la una y ojival a otra, truncada en su vértice El aparato estaba en pie, delante del palo de mesana, Junto á una grúa que podía accionar á ambos lados en un plano horizontal. El cable destinado á bajar y subir tan enorme maquina, era igualmente metálico y formado por la reunión de nueve haces de ocho hilos de acero cada uno, retorcidos alrededor de otro hilo único, aislado en una envoltura de gutapercha. Su fuerza de resistencia soporta una tracción de 15.000 kilos, y su longitud total, de 6.000 metros. Pasa por una polea fija en la cabecera de la grúa y se engancha por una de sus extremidades al vértice del aparato de bucear, denominado Topo marino por su inventor el ingeniero Toselli, y se arrolla luego sobre una enorme bobina accionada por una máquina independiente. Los dos preparadores examinaron todos los órganos del mecanismo, hasta que por fin sonó la hora que el zoólogo se obstinaba en llamar fatal. Con su regularidad cronométrica, el doctor salió de su camarote, dirigiéndose hacia el lugar en donde estaba colocada la sonda. El capitán, acompañado de varios marineros encargados de la maniobra, aguardaba ya. El maestro respondió fríamente al saludo respetuoso de ambos preparadores, enfiló la escala y les hizo signo de acompañarle. Instintivamente sus miradas se dirigieron á la mano ¿onque se apoyaba en la barandilla, y estuvieron á punto de lanzar un grito de estupefacción. Las manchas amarillentas aue le daban el asnecto ca- Vil Una orden de servicio. -Emoción del zoólogo al leería. -Proyec +o de descenso á cinco ó seis mil metros de profundidad. -El joven Arturo no siente entusiasmo por ir á burear tan lejos el Bathybtus Ticebeti. Topo marino. -El Dr. Síntesis desincrustado -Últimos preparativos d e unaotpioración submarina. -Dentro ae recipiente metálico. El descenso. -E 3 mar iluminado por ¡a electricidad. -Conversación á 5. zoo metros. A pesar de! a clausura voluntaria del doctor ios trabajos continuaban con actividad prodigiosa. El laboratorio monstruo, instalado sobre el atoll, estaba provisto de sus anexos y de diversos aparatos que habían de ayudar á la elaboración de los materiales, de donde había de salir cumplida la obra magna. En la mañana del día en que se cumplía un mes de haber empezado la instalación del! aboratorio, Arturo Roger Adams, más melancólico y más preocupado que nunca en aquellos últimos tiempos, entró agitadísirao en eí camarote de su colega. 1 Alejo Pharmaque, medio aesnudo, aspiraría con delir. ia las frescas emanaciones del mar. ¿Qué pasa? ¿Hay fuego á bordo? ¿Está usted enfermo? -Peor que todo eso. ¿Peor que un incendio? ¿Peor que una enfermedad? -Juzgue usted mismo. Lea esa orden de servicio que me acaban de entregar- -y al decir estas palabras alargaba á su colega una hoja de papel cartulina escrita cois gruesos caracteres. Un autógrafo dei maestro.