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I AÑO CUATRO. NUM, 588. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. BSMADRID, 23 DE AGOSTO DE 1906, NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS Ante el conflicto sias por otra, convienen atribuyendo el origen de la huelga á la actitud de intransigencia e. n que se habían colocado les patronos. Acaso sea prematuro pronunciar la ardua sentenza desprovistos de una información de antecedentes positiva; pero es lo cierto que el conflicto ha estallado amenazador y sombrío y que algunos hombres, perdiendo el instinto de la conservación y saltando sobre la ley, han acometido á la fuerza pública acumulada por el Gobierno en las calles de Bilbao. El seco chasquid del maiufcr ha resonado fatídico en las riberas de! Nervión, y la sangre toja ha encendida can reflejos cárdenos la herrumbrosa arenisca de aquella tierra fecunda. No es, pues, este el momento más oportuno pata discutir, sino el instante preciso para que los encargadas de ejercer la más alta función de Gobierno, la de restaurar el orden perturbado, se apresuren á devolver á una ciudad, á na comarca entera, el normal ejercicio del derecho atropellado par los huelguistas que pongan ai servicio de sus fines, medios inadecuados, tumultuosos, eme les restan simpatías y fuerza moral. Hay en el fando de toda huelga, como manifestación de un estado social, la sensación punzante de un desequilibrio orgánico que afecta á los dos sistemas ejes de la vida, el de relación y el de nutrición. Cuando este equilibrio se rompe, se exacerba el uno con perjuicio del otro y el conflicto llega por modo inevitable. En el hombre se puede llegar desde Ja hiperestesia á la demencia, pasando por el histerismo. En los pueblos se pasa desde la huelga pacífica, como signa de protesta, hasta el suicidio en masa por hambre y el ataque revolucionario... Y como tratamiento de esas graves, gravísimas afecciones, na puede haber otro que el empleo de los medios adecuados para restar al un sistema lo que le falta al otro; y entonces, ja misión de los hombres de Gobierno encargados de devolver al organismo afecto la salud perdida, puede consistir sin riesgo alguno en abandonar á la obra de la Naturaleza su tarea, limitándose á vigilar atento las transgresiones, los saltos bruscos que la obstinación de los unos ó la impaciencia de los otros pudiera producir en el recambio de sus mutuas concesiones. Un hombre ¡lustre, gran terapeuta de pueblos, Clemenceau, en Lens, no hace mucho preconizó este método de neutralidad del Estado para las huelgas, en tanto sus efectos no perjudiquen, no ataquen violentos el derecho común y el orden público. Pero lo que no puede tolerarse por ningún Gobierno, ni sancionarse por ningún Estado, es que al estallido inoportuno de una huelga (que pudo plantearse en otro momento y no en éste en que parece obedecer al plan deliberado de ejercer una coacción en bloque sobre una ciudad eme se dispone á celebrar sus anuales declaracianes de la GoberLas nación de una del ministrode Pablo Jgleparte, las fiestas, acompañen las tentativas violentas, los ataques á la fuerza pública y la presión brutal ejerciia como manifestación de una queja y en nombre de un derecho que los huelguistas son los primeros e Hay, pues, que empezar por restaurar el orden y la normalidad á todo trance. Luego vendrá el estudio razonado de motivos Las pasadas huelgas de Bilbao han sido historiadas por el Instituto ds Reformas Sociales con todo genero de datos. A esa información hemos de acudir en estos días con frecuencia. Entretanto, confiemos en que la energía y la sensatez aparejadas evitarán a Bilbao nuevos lutos y á España entera mayor tristeza. Para otro día la investigación de las causas y de las responsabilidades. A N T E C E D E N T E S D E LA CUESTIÓN J título meramente informativo y con objeto de que nuestros lectores conozcan algunos de los antecedentes relacionados con la huelga minera de Bilbao, copiamos las siguientes comunicaciones que han mediado entre la Federación de obreros mineros y la Asociación de patronos, tomándolas de un periódico de la capital de Vizcaya 1 as comunicaciones de Abril. He aquí, para que nuestros lectores puedan conocer los antecedentes de este conflicto, las comunicaciones que en Abril se cambiaron entre la Federación de obreros mineros y la Asociación de patronos: Muy señores nuestros: En el último Congreso de obreros mineros de Vizcaya, celebrado en Ortuella, entre otras cosas se acordaron las siguientes: i a Reclamar á ustedes la jornada de nueve horas durante todo tiempo, y i a Exigir de ustedes sea respetada la ley del general Loma, dictada en 1890, ó sea la abolición de las tareas. Lo que ponemos en conocimiento de ustedes, para que resuelvan sobre el asunto de esta comunicación. Sin más, salud les desean sus afectísimos servidores, presidente, José Pérez; secretario, Juan Ortega. Hay un sello que dice: Federa ción de obreros mineros de Vizcaya. Comité Central. La Arboleda, 10 de Abril de 1906. A este escrito contestó con el que sigue la Junta directiva de la Asociación de patronos mineros de Vizcaya: Sres. D. José Pérez y D juan Ortega. La Arboleda. Muy señores míos: En contestación á su carta, fecha 10 del corriente mes, la Junta directiva de la Asociación de patronos mineros de Vizcaya ha acordado manifestar á ustedes lo siguiente: 1. Que no les consta á los patrono mineros de Vizcaya que ustedes tengan la legítima representación de los obreros q ue trabajan en sus minas, por lo que nada podía tratar con ustedes de lo aue se refiere á Ja organización del trabajo; y 2. a Que para evitar dudas y tergiversaciones, los patronos mineros manifiestan: i A. Que están cumpliendo en todas sus partes, y dispuestos á continuar cumpliendo el convenio de Mayo de 1890 con el genera Loma, cuyo cumplimiento piden ustedes en su carta. B. Que, por tanto, están dispuestos a que las horas de trabajo en las minas sean las que en dicho convenio se establecen, y no otras C. Que no refiriéndose dicho convenic para nada á las tareas, y siendo éstas beneficio sas para los obreros, no estiman razonable el suprimirlas, privando de este beneficio á los obreros. Lo que en cumplimiento del acuerdo referido, tiene el honor de comunicar á ustedes su afectísimo y seguro servidor, Federico de Zabala secretario. I as cartas de Junio. Posteriormente, en la última decena de Junio, se cruzaron y se dieron, como las precedentes, á la publicidad las siguientes cartas: Señor presidente del Círculo Minero y demás miembros que lo constituyen. Muy señores nuestros: Obtenida la contes tación de ustedes, y no satisfaciéndonos los ar gumentos en que basan su contestación, hemos verificado un mitin público, para saber s los obreros en general aceptan nuestras bases, habiéndolas acatado por unanimidad. j Queda, pues, anulado el razonamiento de ustedes, en el cual nos decían que nosotros no teníamos legítima representación de los obreros que trabajan en sus minas, Además de las reclamaciones que les solicitamos en la carta anterior, en reunión de delegados de todas las Sociedades, se acordó agregar ésta: Que las horas extraordinarias sean abonadas con un 5o por 100 de aumento. En concreto, las peticiones que les solicitamos son éstas: jornada de nueve horas en todo tiempo, supresión de las tareas, abonar con un 5o por 100 las horas extraordinarias, incluyendo los domingos, y además el reconocimiento de las Sociedades obreras. Deseamos mediten con entera imparcialidad estas justísimas bases ó reclamaciones que les presentamos, pues los movimientos huelguistas á todos nos perjudican, y á ustedes más que á nosotros. Para hacer más dulces las luchas entre ustedes y nosotros, es necesario que ustedes sean razonables. Deseamos contestación lo más antes posible, para adoptar las medidas que creamos con. venientes. Sin más, sus afectísimos, por el Comité Central: V. B el presidente, José Pérez; secretario, Juan Ortega. -En el centro hay un sello que dice: Federación de obreros minearos de Vizcaya. Comité Central -La Arboleda, 23 de Junio de 1906, calle de la Magdalena, núm. 14. -Juan Ortega. Bilbao, 26 de Junio de 1906. -Señore D José Pérez y D. Juan Ortega, -La Arijo-