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A B C MIERCOLFS J 5 DH A G C J T Q DE ¡9- 6 PAG, y EDICIÓN i. I ¡os adornos de una chimenea francesa, que le facilitó el conde de las Torres. 1 -f- ia de los prodigios realizados i i i sidos de la Reina María Lui i de hallarse enfermo su hijo, i I Fernando V I I de la Reina i Virgen, y siendo notorio el -H. í 11. U Í TM m ¿í- 1 Mil -líiii I C I O VF 1 A DE LA IMAGEN I II. GENDELAPALOMA MI MADRID. VISTA EXTERIOR DEL SANTUARIO DE LA PALOMA u i iegio paciente observó desde j iil i S M dispuso que se remitieran i I i luin la imagen dos grandes faroles I i. i ancia. En conmemoración de i l i i l II eso, María Luisa remitió el v l JO i i. hijo llevaba puesto el día de su primera visita al modesto oratorio de la calle de la Paloma, que se conserva en la capilla. Fot. Goñi. Conociendo Isabel Tintero cuan reducidos LA VJRGEN DE LA PALOMA e lienta la tradición que en el sitio que actual mente ocupa la capilla de Pitra. Sra. de la Soledad y casas contiguas, entre los números 21 y 23 de la calle de la Paloma, existió antes de los años de 1790, un cercado ó corral, perteneciente á las monjas de Santa Juana que lo tenían alquilado para la matanza de reses. Entre los maderos desuñados al fuego, sigue la tradición, se halló un bastidor con un lienzo sucio, y en él la imagen de la Virgen de ¡a Soledad. El encargado de las hornillas quemó el bastidor; pero el lienzo se lo dio á unos muchachos, quienes una vez cansados de jugar con él, fueron, á propuesta de uno de ellos, llamado Juan Antonio Salcedo, á llevárselo á su abuela, Josefa Tintero, y ésta lo remitió á su tía, Andrea Isabel, á quien tenía por beata. Esta señora adquirió el lienzo por la exigua suma de cuatro cuartos. Dueña ya del lienzo, lo lavó, recortó y adornó con cintas y papeles de colores, colocándolo en el portal de la casa donde vivía en la calle de la Paloma, esquina a la de la Solana, principiando á darle culto con ¡un farolillo, y encendiendo algunas velas cuando se lo permitían sus medios pecuniarios. No tardó en convertirse el portal en un ora or ¡o, muy concurrido por los vecinos de aquella populosa barriada. Entoces, Isabel Tintero alquiló un cuarto bajo inmediato, donde colocó la imagen en una especie de m S altar, con INTERIOR DEL TEMPLO DE NUESTRA SEÑOÜA D 5 LA PALOMA Fot. ABC