Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
T L r EL F 1 ELAT O A LA j LEGADA DE LAS DILIGENCIAS LOS BARRIOS DE MADRID l l j n t o d o hay clases, hasta en las barriadas, y viene á ser la de los Cuatro Caminos, por el olvido y abandono en que las autoridades tanto municipales como gubernativas la tienen sumida, algo parecido a la Cenicienta, entre las que constituyen la urbe madrileña. Y no se achaque este desamparo a que no es acreedora a mejor trato; antes al contrario, la protección oficial produciría asombrosos resultados en ese extenso y populoso barrio que cuenta con la friolera de 46.000 habitantes y que debe todo lo que es a la iniciativa particular. Tienen los Cuatro Caminos un sello especia! típico, característico, que es el de la ammaeion y el de la alegría. La inmensa mayoría de sus vecinos no disfrutara de grandes holguras pecuniarias; pero el buen humor, a juzgar por las bulliciosas muestras que de el hace gala, no Íes falta nunca. En invierno y en verano los bailes de sus infinitos merenderos se ven rebosantes de sim páticas Menegildas y de apuestos soldados que mecen suavemente sus cuerpos al compás de las alegres notas de los pianos de manubrio Oh, manes venerandos deGoya, de Mesonero LOS DOMINGOS EN J OS CUATRO CAMINOS Romano y de D Ramón de la Cruz jqué inagotable marantial de inspiración hubieia sido el de esas escenas populares para inmortalizadas por vosotros en el Jien o, en el articulo festivo y en el sameie La amplia glo. ieta central es á toda hora bullicioso y revue 10 mercado, prestos Je pan, de escabeche, dz fntuias mas o menos olorosas e indigestas, de buñuelos, de hortahzis y frutas, la llenan por completo, y cntte os gritos de los vendedores que pregonan su mercancía, el silbato del tranvía de vapoi que conduce á la Ciudad Lineal, el incesante tinfneo de sus congéneres los eléctricos, y los denuestos é imprecaciones con que carreteros y mayorales aniñan a sus besí as, prodúcese tan atronadora co. ííusion, que aturde los oídos del transeúnte pacifico y hacen caer en la nostalgia di la apacible tranquilidad y del sosiego. Es típico también en la citada glorieta el fielato, en el que se recauda mas que entre los restantes de Madrid todos juntos; por él pasan todos los días varias diligencias, joh tiempos heroicos de la locomoción! de las pocas que en Madrid todavía se conservan, y no faltan bajo su amplio cobertizo escenas que suelen terminar á cachete limpio ó saliendo á relucir la añladas navajas. K SX íSY HOTEL DEL DR. RAMÓN Y CAJAL Fots. ABC