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BC jVAR A G O S T O DE ¡906. P A G 8 E D I C I Ó N a VISTA GENERAL DEL SANATORIO DE PARÍ PARA NIÑOS POBRES NOTAS DE No todo han de ser chalets capriNIÑOS POBRES chosos toilettes íaporosas, escenas del veraneo rico y elegante. A dos pasos de Hendaya, en una explanada junto al mar hay una barriada de pabellones piolongados hasta el mar, sencillos, pulquerrimos Los habitan unos cuantos cientos de niños pobres que envía periódicamente París. ¡También París tiene su coranzoncito... Vaya si le tiene. Podra ser corte del placer, ya que no lo sea de un imperio o de un reino; pero es también pueblo noble y humanitario que realiza obras bienhechoras como el sanatorio de Hendaya Visitadle los que cruzáis la frontera buscando distracciones y brisas de verano. La brisa que allí recibáis os llegará al corazón. Allí recobran ó adquieien salud del cuerpo y foitaleza del espíritu criaturas qus no ias tenían en ia capital. Preguntad por el subdirector del establecimiento, un amable M Leseó, que se pirra por aprender el español hablando en este idio ma cuanto puede, que no es mucho. Es la bon- u Hendaya, Agosto. N SANATORIO D E LAS NIÑAS EN LA PLAYA, A LA PUERTA DEL SANATORIO dad misma, y él os dirá que en en el año ¡899 se hizo este sanatorio por la Sociedad de Beneficencia de París para 200 niños, 100 de cada sexo, y que han terminado las obras necesarias para alojar 400 mas. Os dirá que todos los meses entran 40 criaturas y salen 40 que han pasado ya el tiempo que la ciencia ha juzgado indispensable para fortificar su organismo. Para julio del año que viene 600 niños en renovacón mensual por grupos de 40 habitaran ese pequeño poblado idea) en el que solo son mayores de edad un medico director, dos practicantes y 40 enfermeras, todas con capacidad reconocida y titulo profesional. Veréis el pabellón aislado donde pasan e primer mes de observación los niños que ¡legan; veréis después los otros pabellones donde luego hab tan, separados los dos sexos, pera respirando ambiente puro, sano; comiendo toda le que han menester; jugando en inmenso parque y en la playa, si el tiempo es bueno, o en vasta galena cubierta, si llueve No piegunteis por las salas de estudios, porque no ¡as hay. No vienen los niños a estudiar; vienen a curarse, a vigorizar su cueipecito y a explayar su espíritu, Cuando sean granies recordarán aquel be- GRUPO DE NIÑOS EN LOS JARDINEo DEL SANATORIO ro