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A B C MARTES 4 DE AGOSTO DE 1006. PAG. 4. EDICIÓN i La corriente del liberalismo triunfante arrastra, pues, á las últimas Monarquías absolutas Hacia su desaparición en el mundo civilizado. Después del Zar, el principe de Montenegro y ahora el shah de Persia, que signiñcaba á las puertas de Europa la que parecía atalaya de la barbarie asiática; todos, unos detrás de otros, van aceptando el sistema constitucional... Sólo falta el sultán de Turquía, cuyo Imperio despótico y sangriento resulta un anacronismo inexplicable. Y para el 17 ó el 18 esperaba el Gobierno su regreso. Así lo manifestaron varios ministros, y el propio genera) López Domínguez anunció que para el 18 ó el 19 volvería á San Sebastián. Entretanto, han sobrevenido acontecimientos como el de la última nota del nuncio, que si no puede considerarse como un hecho consumado trascendental, es, sin embargo, un síntoma alarmante, porque la nota viene franca y resueltamente en son de guerra, y porque la acompañan actos reveladores de algo que parece plan. Hace dos meses, cuando se habló de programa ultrarradical y hasta de libertad de cultos, los elementos clericales se encogieron de hombros y hasta tuvieron sonrisas de desdén; pero con el cambio de Notas entre la Nunciatura y el ministerio de Gracia y Justicia aquellos elementos se inquietan; aparecen escritos como el del arzobispado de Zaragoza, al que, por noticias que se tienen, seguirán otros semejantes de otras diócesis; se complacen los ultramontanos en c o m e n t a r favorablemente para su causa las visitas de la Reina madre á Lourdes y á Azpeitia y la presencia dei señor Merry del Val (padre) en Miramar; hablan los citados elementos de indicaciones hechas al Gobierno sobre la precipitación con que ha procedido al contestar á alguna carta y sobre si el tono que se ha dado á la respuesta merecerá ó no todo el agrado que el Gobierno debe desear para sus resoluciones, y hasta se jactan de poder decir en aquellos centros donde Ids actos de un Gobierno liberal y reformador pudieran originar ciertas alarmas, que pese á quien pese, nada sucederá. No faltan liberales que- protesten contra semejantes habladurías, y palaciegos indignados porque se suponga á doña Cristina realizando actos que pudieran significar protestas en frente de la conducta del Gobierno, y alegan que es libre para ir á los santuarios de sus devociones y para recibir las visitas que quiera. Tal es el estado de las cosas. Entretanto, el nuncio, que había manifestado á principios de verano su propósito de venir á pasar aquí una temporada, no viene, y, como si rehuyese el trato con el ministro de Estado, se va á El Escorial á visitar a los Padres Agustinos, santos varones de reconocida sabiduría y de no escasa influencia. Entretanto, el Rey no regresa; el Gobierno le telegrafía, como ya dije hace unos días, mostrando noble anhelo de saber cuándo tendrá la satisfacción de ver por aquí á S. M anhelo que en nada merma el fervoroso monarquismo del Gabinete, porque entre otros precedentes puede citarse el que consigna la historia inglesa contemporánea, cuando herida en las fibras más sensibles de su alma de amante esposa la Reina Victoria, fue objeto por parte de su Gobierno, de una respetuosa, pero firme advertencia, para volver de su legítimo dolor á la realidad de la vida y á las exigencias de la gobernación de) Estado. Una carta privada, de persona aristocrática que forma parte del séquito regio, da como seguro que el último plan es estar para el 24. ó 25 en Bilbao y para el 29 ó 3o en San Sebastián. El Gobierno no ha debido recibir aún contestación categórica, pero todos los datos confirman esa referencia particular. Los Infantes se van á Baviera el jueves; el ministro de Fomento regresa también ese día á iVladrid, y natural es que se aplazase el viaje si fuese seguro para dos días después e! regreso de ios Reyes. Repito que hasta el regreso del Rey no es probable que ocurra nada; pztfo hasta entonces la situación inquietante del Gobierno ha de ir naturalmente á más. De ahí que todo esté supeditado al primer Consejo de ministros que presida el Rey en San Sebastián y probablemente el criterio de algún conseiero, para quien el ejemplo que da el presidente de la República francesa reuniendo á sus ministros en Ramboui llet durante el verano, y ei del rey de Portugal y otros Monarcas celebrando sus Consejos en las residencias veraniegas, pueda justificar que en España se hagan cosas semejantes. Pero sea lo que sea, el Consejo tendrá importancia tan grande que de él dependerá la vida del Gobierno y quién sabe si la del partido liberal. ÁNGEL JVUní CASTELL LA SITUACIÓN POLÍTICA SAN SEBASTIÁN, 1 3 I Z N. A CCIDENTES AUTOMO V 1 LJSTAS POR TELÉGRAFO 1 MPRES 1O NE 3 D E AYER No es una COMUNICADAS POR novedad dep tranquilidad política del momento palpita una inquietud que el Gobierno, esfuércese lo que se esfuerce, no puede disimular. Los ministros guardan natural y justificada reserva; ciertamente que no han de comunicar la intimidad de su pensamiento á los periodistas, pero tampoco hay poder humano para impedir que se exteriorice el síntoma de gravedad que indudablemente ofrece la situación. El estado de preocupación del Gobierno se justificaría con los diferentes hechos que han surgido y por la prolongada ausencia del Rey, sin cuya presencia no puede el Consejo de ministros resolver cuestiones que pidan rápida resolución, si no se adivinasen otros motivos más hondos y por lo mismo de más difícil investigación. Lo negará probablemente el Gobierno; pero yo espero confiadamente que los hechos y el tiempo demuestren que no instrumento con estas líneas una fantasía de verano sino que señalo algo que existe oculto y ha de tardar poco en salir á la superficie; algo que no es la actitud del nuncio, aunque con ésta pueda relacionarse; algo que no es la famosa Real orden de Vadillo; algo que tampoco es las visitas regias de estos dias á Lourdes y á Loyola, tan comentadas; algo, enfin, cuyo secreto sólo posee el Gobierno y cuyo efecto se traduce en preocupaciones, cabildeos y misteriosas frases murmuradas al oído. Podrá llegar el día, que llegará, de reunirse los ministros en Consejo, apenas regrese el Rey de Londres y plantearse como cuestión de Gobierno la derogación de la citada Real orden por otra muy liberal y terminante, y á eso se va según informes que tengo por muy exactos; pero iniciado así el conflicto ministerial y resuelto por la Corona en sentido favorable ó adverso para el Gobierno, tengo para m! que no se habrá dicho todo lo ocurrido y todo lo que es hoy fundamento de esas cavilaciones de los ministros. Lo esencial es que el Rey presida esa reunión del Consejo, y ¡o cierto es que por el momento no se sabe de un modo oficia cuándo llegará el Soberano á España. Decíase que cuando el Rey expuso al Gobierno su propósito de emprender e! viaje, los ministros asintieren y únicamente manifestaron el interés que para ellos tenía saber la duración de la ausencia. ¿Para cuánto tiempo me dan ustedes licencia? -preguntó bromeando D. Alfonso. claro es que sonriendo también, pero respetuoso, expuso el Gobierno que no fijaba fecha ni podía ¡imitar expansión tan justa como la que los Reyes iban á buscar en un país tan hospitalario y tan querido por S. M la Reina. -Entonces, hasta el ¡7 ó e! 18 ¿eh? -repuso el Rey sin abandonar su tono afectuoso y festivo. TELEFONO. 2,8 PALABRAS) TJueva York, i 3 3 í. A causa de la excesiva velocidad que llevan por las calles los automóviles, han ocurrido varios accidentes de fu nestas consecuencias. Uno de esos vehículos arrolló á dos personas, matándolas, é hirió gravemente á otras nueve. Un guardia de Caballería que intentó detener el vehículo, fue arrollado también, fracturándose el cráneo al chocar contra el pavimento. Otro automóvil chocó violentamente contra un vagón en marcha, destrozándose. De las seis persona que iban en el vehículo, dos quedaron muertas en el acto y otras dos resultaron gravemente heridas. Se han comunicado severas órdenes para regular la velocidad de los automóviles; pero tales disposiciones de nada sirven, porque son desobedecidas DE SOCIEDAD Mañana, festividad de la Asunción de Nuestra Señora, celebrarán sus días muchas conocidas señoras de la sociedad madrileña. Entre ellas figuran la duquesa de Tamames; marquesas de Casa- Torres, Sanfelices de Aragón y viuda de la Conquista; condesas de Bernar, Bornos, Montefuerte y Berenguer; señoras de García Prieto y Semprún; viudas de Cendra, Méndez- Vigo, Alonso Martínez y Barcenas, y señoritas de Pidal, Barrios, García Prieto y García Loygorri. Para Avila han salido los duques de Va lencia. Hoy hace un año que faileeió en esta corte el caballeroso conde del Villar. A su distinguida familia enviamos la renovación de nuestro pésame. Anunciase para el próximo otoño la boda de la bella señorita M B. y P hija de los condes de A. con el distinguido ingeniero de caminos D. F de O. Han llegado: á San Sebastián el príncipe di, Pignatelli, y á Biarritz el conde de Eleta. El 16, santos Jacinto y Roque, celebrarán sus días la marquesa de Trives, vizcondesa de Hormaza, condesa viuda de Xiquena, señores Picón, Benavente, Banqueri. García, Martos, Ceruelos, Peiro, Bascaran, marqueses de Al baiday de Grijalba. La distinguida esposa de D. Jesús Muñoz Alonso ha dado á luz con toda felicidad un robusto niño. Para el balneario de Trillo salieron ayer la señora viuda de Bernáldez y su hija Adelita, Ayer falleció en esta corte el genera! de brigada de la sección de reserva D. José Sent menat y de Gallart. A su esposa, doña Mercedes Tro y Moxó y á su hermana la marquesa de Castelldosnus, enviamos sentido pésame. El día 18, Santa Elena, serán los días de las marquesas de Villanueva de las Torres, Victoria de las Tunas, Castromome, Amposta y Nájera.