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Sí AÑO CUATRO. NUM. 575. CRÓ í SEMADRID, 10 DE AGOSTO DE 1906. NÚMERO EXTRA 30 C É N T I M O S cierto que ahora, si como se ha susurrado, el Sr. García Prieto, el espíritu más fino de la situación, va á Roma, y el conde de Romanones pasa al ministerio de Fomento, dejando el de Gracia y Justicia, donde se ha visto que es un denodado defensor de las regalías, los que han andado en contestaciones con él, se apuntarán ese tanto, como un triunfo. A no haber sido por su resolución, habría quedado en posición lamentable el Gabinete López Domínguez ante el Vaticano de un lado, y la opinión pública de otro. Y todavía resta un largo trozo de mal camino por andar, antes de llegar con el asunto á las Cortes. Lo que el Papa ha dicho al marqués de Tovar, se podía presumir con el mero sentido común. Después de lo que ocurre en Francia, donde el poder clerical es relativamente débil ¿en qué cabeza había de caber que en España, donde posee la certidumbre de su fuerzar se mostrase blando y conciliador, no más que por sacar de un compromiso á un Gobierno de liberales? Este Gobierno facilita á Roma la ocasión de probar al orbe su pujanza y su ¿río, puestos en duda en otras naciones. ¿Habría de desaprovecharla? MANUEL TROYANO NICA UNÍ VER- SAL ILUSTRADA CRÓNICA POLÍTICA APROVECHANDO Jamás, en políti- hechos su verdadero valor. La generación, que en ese campo se halla en el último tercio de la vida, seguirá cuanto de ésta le quede, asignando superior valía á las palabras. Ahí está la cuestión candente de las diferencias con el Vaticano, atestiguando esta verdad. Todos los hechos dicen, y aquí en estas columnas se indicó hace días, que en las negociaciones, que se pretendía entablar con Roma, llevaba España las de perder. Allí se sirven mucho de las palajbras, pero atienden más á los hechos. Y los hechos les dicen que, cuando un Gobierno liberal ha querido abordar de frenóte y con franqueza la ardua cuestión, no ha tardado en caer. Allí saben, porque esto es un lugar común europeo, que los gobernantes de nuestro país se aferran bien al Poder; decididos á soslayar todas las cuestiones peligrosas, para no estrellarse ni embarrancar en ellas. Y, con todos los antecedentes que la clerical presenta, el Ministerio que nos rige, se echará muchas millas mar afuera, apenas asomen sobre la superfirie de las aguas el lomo y Jas puntas de la escollera, que amenaza con el naufragio. Las notas del nuncio fueron esas puntas, y ahora el lomo se ha mostrado antes los espantados ojos del marqués de Tovar. Hay necesidad de repetirlo que ya se ha dicho tantas veces. Esta cuestión, ó se plantea en toda su plenitud, abordando la reforma del artículo 11 de la Constitución con valentía y entera franqueza, ó se deja intacta para mejor ocasión. Es la más caprichosa de las ilusiones pensar que se va á pasar por ella, sin compromisos, ni riesgos, á fuerza de equilibrio de funambulismo. Buenos son los que tienen interés en que tal no suceda, para no sacudir la tirante maroma en el momento más difícil del equilibrio y aun cortarla si fuese necesario! En cuanto ha habido un ministro, el de Gracia y Justicia, con cerebro bastante fuerte para no temer el vértigo, ya se está amagando con cortar la cuerda. ¡Para que la pase el general López Domínguez! El conde de Romanones, de quien oportunamente se dijo en estas columnas que era el cerebro más laico, que había en el Gabinete, no se paga de palabras, ni de pensamientos hechos. Se ha atrevido á contestar en nombre de la soberanía del Estado español, como se debía responder á los que creen que comparten esa soberanía. Y, lo que se debía presumir, hacia él apuntan los que no imaginaron hallar en el Gobierno esa energía. Por Noticia desmentida POR TELÉGRAFO I ondres, 9, 5 t. La agencia Reuter ha sido oficialmente autorizada para desmentir el rumor que ha circulado estos últimos días, atribuyendo á los Soberanos ingleses el propó- sito de visitar este año á los Monarcas españoles. LOS REYES EN INGLATERRA SOUTHA 1 WPTON, 5 AGOSTO 1 9 0 6 A TRAVESANDO Macdonald el impla, 77 ¡C rii owT cable me arranca de CL bULÜN J Cowes en vísperas de la gran semana. Su olfato de cazador ha rastreado y descubierto que uno de los mejores moors pertenece á cierto amigo mío de Londres, cuya autorización ha de obtenerse previamente, y me impone la obligación de obtenerla. A Londres voy, pues, despidiéndome de los lectores de A B C con esta crónica, que escribo á bordo, hasta que reaparezca por Escocia, si allí veo ó sé algo que pueda interesar al público español. ¡Cuánta ilusión, cuánto amor propio, cuanto dinero voy dejando atrás conforme mi barco sortea este enredijo de yates y yolas! Son como un bando de gaviotas que todos los años viene á posarse durante una semana sobre el Solent. Dentro de poco levantarán el vuelo, y cuando yo retorne á mi isla sólo cruzarán sus aguas los habitúes, los indígenas, como si dijéramos. Y para entonces ¡cuánta ilusión perdida, cuánto amor propio ajado, cuánto dinero derrochado sin fruto! Ya me dirán al regreso quiénes fueron los vencidos v los vencedores. Mañana lunes sera la carrera del Royal London Yacht Club para los big schooner clan, en la cual correrán el Meteoro, de Guillermo II; el Jldeía y el Clara. El jueves se disputarán la copa del Rey, el mismo Meteoro, c Satanita, Cañad y Cetonia, terminándose la carrera con el banquete de costumbre, al que este año será invitado el Rey de España. Algunos de estos grandes barcos lucharán también por la copa del Kaiser, para la cual son aún más las inscripciones. Y el viernes, nuestro Royal Yacht Squadron tendrá su carrera, en la que, cor los tres schooners de la del Royal London reñirán el citado Cetonia, el Cassiopea y el Sunshine. Añadid á estas luchas las de los barcos de menos porte, las de los veleros, las de los botesautomóviles y hasta la de las canoas y las lanchas de pesca, si queréis, pues durante esta semana todo lo que flota en torno de los Roads ó frente al Medina, se bate y pelea por conseguir algún premio, y decidme si, bajo la apariencia pacífica de estas inofensivas escuadras, no se ocultará tanta pasión y tanto ardimiento como en las líneas de combate de formidables armadas aprestándose á una gran batalla que decida el porvenir del mundo. Todos estos barquitos y barcazos que voy dejando atrás tienen su historia que los más de nosotros conocemos. A bordo de mi mismo steamer se discute con apasionamiento si sir James Pender ha hecho bien en convertir su yawl en un un cutter y cual será el resultado de la regata entre él, el JVi ia de Mr. Young y el famoso TVhite Tteather. Aquella yola que me enseñan á babor es el Pelagia, de míster Morgan, á cuyos alcances va el steam yacht Madrigal, de Mr. Paget. A estribor nuestro pasa á gran velocidad el schooner Océano, de Tonge, hermosa embarcación de 206 toneladas, y otro que se ve en lontananza afírmase que es un yachi nuevo construido para míster Kennedy, aunque hay quien afirma que es el ya renombrado Gwendolin, que acaba de ser reformado en Gosport. Igual es el espectáculo al del año pasado, y, sin embargo, siempre hay en él algo nuevo, algo que marca un avance en la arquitectura naval. Y este es el principal atractivo de la regalía, como escribimos los ingleses estropeando no sé por qué el nombre italiano que introdujeron siglos há en nuestro idioma unos romanos que celebraron en el Támesis cierta fiesta fluvial. No ha habido progreso en la construcción de barcos de recreo que no se haya consagrado en el certamen anual de Cowes; y desde que en 1 588 la reina Isabel construyó y botó á sus aguas el primer yacht, que tomó su nombre de un verbo danés, cuyo significado es andar de prisa, Cowes es el portaestandarte del sport náutico, máxime desde que en 1812, 5o propietarics de yates se asociaron para formar un club que, andando el tiempo, fue el Royal Squadron, bajo cuya dirección se ha corrido invariablemente la copa del Rey, á partir de 1834. en que concedió la primera Guillermo IV, y con la sola excepción del año 1861, en que la Gran Bretaña entera guardó el luto del príncipe Alberto... Pero ya fondeamos trente a Southampton y quiero cerrar esta crónica con una impresión española. Al pasar nosotros cerca del Giralda y el Victoria and Atbeil, se estaba verificando una visita regia. Música, vítores y salvas lo proclamaban. A corta distancia de ambos barcos nos cruzamos con el magnífico Thistle. Apoyada en la borda una venerable anciana