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t- S 1 r? f fc- 1 -J SIM 5 -Í P U S L 1 C l D A D S O L I C Í T E N S E TARIFAS Anuncios económicos. Reclamos. Anuncios por pala, bra Noticias. Informaciones. Administración: 55, Serrano, 55, Madrid SUSCRIPCIÓN PAGO A N T I C I P A D O Maarid, por cada mes, i,5o pesetas. Provincias, 5 pts. trimestre. Trimestre: Portugal, 6 pesetas. Unión Postal, 8 francos. Administración: 55, Serrano, 55, Madrid N. 574. MADRID, JUEYES 9 DE AGOSTO DE 1906 NUMERO SUELTO, CINCO CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA ABAf lCOS, SOiBRILLAS Y PARAGUAS Único verdadero café Relojes, 5 ptas. Relojitos, 8 Monte Benéfico. torrefacto marca 12, Montera, 12 M. DE DIEGO PITKRTA UKL S O U 13 LA TUBERCULOSIS RL MONTERA, 32. Telér 1.555 AGUAS DE BORINES Gran Balneario en Asturias. Sin rival para el estómago, hígado y vías urinarias y respiratorias. Útilísimas en las Diabetes, catarros crónicos, anemia y convalecencias. I t i i i e r a r i o F. C. por Oviedo y 25 minutos de coche que constituyen delicioso paseo. T c m p o r a t l a do 16 Junio á fin de Septiembre. Venta de Aguas, Madrid. Farmacia Bonald. entra en las casas con el calzado de los que han pisado esputos en las calles. ¿Queréis evitar el riesgo de la infección? D e s i n i e c (a I vuestros suelos con la cire althimol, BQÍIA nüFAEU POROli V ROilO DE G A R C Í A A R R E G U I Falleció el día 10 de Agostode 1904 Su esposo D Manuel García A r r e g u i sus hijos Rafaela, F e r n a n d o y M a r í a del Carmen; su madre política doña Ramona A r r e g u i hermano D Joaquín P u r ó n y Rubio; hermanos políticos D Carlos, doña Consuelo García Arregui y doña M a r í a de la Concepción P u r ó n é Ibarra; tíos, primos y demás parientes, DISCOS para GRAMÓFONOS E n aa i al, 2 0 l.o, hay inmenso surtido y últimas impresiones de todas las marcas. CHOCOLATE HELADO GRAN NOVEDAD Puede tomarse á cualquier liora, pues fortifica al mismo tiempo que refresca. P r e c i o d o l a t a z a 3 0 c é n t i m o s Se puede llevar á domicilio. iseíi cscos i n g l e s e s -A I I C A I J A 40 que es, además, el mejor brillo p a r a snclos. Venta. Coipel, Barquillo, 1, y Torres Muñoz, San Marcos, farmacias; ülzurrun; Esparteros, 9, y buenas droguerías de España, Agente general: Sierra, Cañizares, 3, Madrid. Exportación. -G r a n d e s descuentos al comercio. RUEGAN á sus amigos se sirvan encomendar su alma á Dios. Todas las misas que se digan el día lO- del corriente en la parroquia de San Jerónimo el Real, de esta corte; en las Navas del Marqués (Avila) y en Zarauz ínipázcoa) así como el funeral que se celebrará el día 11 en Buitrago (Madrid) serán aplicadas en sufragio do su alma. 10o BIBLIOTECA DE A B C LOS SECRETOS DEL DOCTOR SÍNTESIS io5 mente. T e lo repito, el tiempo apremia. Una última palabra, Síntesis... Renuncia á tu proyecto. Ya te lo he dicho antes; tu razón y tu vida están amenazadas. Yo no quisiera ver obscurecerse una inteligencia tan luminosa, ni extinguirse una existencia tan útil. ¿N o quieres? Re flexiona, amigo mío, y cuenta conmigo en la hora del p e l i g r o Adiós, Síntesis, la paz sea contigo -C o n t i g o vaya la paz, Kríshna. La luz espléndida de la lámpara eléctrica disminuyó progresivamente hasta dejar el salón sumido en una penumbra que apenas permitía distinguir los objetos. Una especie de niebla opaca flotaba junto á la lucarna abierta. Bruscamente la luz recobró su intensidad y la niebla se desvaneció. El doctor estaba solo junto al pupitre. -E s singular- -se dijo; -si yo durmiese como los d e más hombres, creería que había soñado. ¿Quién sabe si el sueño hipnótico no tendrá también sus alucinaciones provocadas por las perturbaciones atmosféricas? Ese galvanómetro índica una prodigiosa tensión eléctrica y no tendría nada de particular que mi organismo se hubiera influenciado... Satisfecho por estos razonamientos, el anciano se disponía á reanudar su lectura, cuando la vista de un objeto, en medio del salón, sobre la alfombra, y que atraía sus miradas, le provocó un gesto de asombro Aquel objeto que reconoció rápidamente, era una de las babuchas que calzaban los pies del pundit. -Sí, aún es tiempo. Perdóname que insista; has equi- vocado el camino, y el que sigues está lleno de obstacU los temibles. -Y o sabré véncenos. -N o Ah, si yo pudiera permanecer á tu lado! -N o harías más ni mejor que yo á b o r d o de estos buques, en. donde reina la seguridad más profunda, el o r d e n más absoluto. Una sonrisa irónica plegó los labios del iluminado. Volvióse lentamente hacia el punto en donde los CO- H olíes chinos dormían bajo sus tiendas, y añadió: -Allí hay 5oo ó 600 bandidos, la hez de M a c a o quién sabe si tarde ó temprano no te darán que hacer. -N o pienso en ello. Están bien pagados, bien alimen- tados, humanamente tratados y me profesan el respeto que tienen para los letrados que conocen á fondo su idioma. -Bastaría, sin embargo, una palacra, un gesto para precipitarlos furiosos, aullando como endemoniados. ¿Crees tú? ¿Quieres la prueba? Y al decir estas palabras, Krishna extendió las mpnos hacia el N o r t e lanzando una mirada centelleante á travé de la lucarna, obscura como la boca de un pozo, r Permaneció algunos instantes en aquella actitud fasci nadora, y añadió en voz tenue como un suspiro: -Escucha. E n aquel momento estauaron oruscamente, á lo lejos, sfn las tinieblas, discordantes clamores, que dominaban el r u i d o de las olas que se estrellaban contra los arrecifes. Una agitación súbita se produjo en el buque. Oíanse pasos precipitados, silbidos, voces de mando. Después, un proyector eiéctrico, manejado p o r el cñcial de g u a r lia, iluminó el campamento chino. -í US precauciones están tomadas; ya o é- -cont ¡nu S