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A B C MARTES 7 DE AGOSTO DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN 1 grito y ai esfuerzo. jEs que falta la in- I tensidad del espíritu colectivo necesaria á toda grande obra! Ese espíritu colectivo es en el Muñí cipio la tradición de siglos y siglos. No se improvisa por una ó varias generaciones, sino merced á una gran cultura. La capitalidad puede ser la obra de la resolución de un Monarca ó el capricho de un déspota; el espíritu municipal es obra de la historia. Las grandes capitales de Europa tienen las raíces de su capitalidad en la Edad Media á excepción de Madrid, Berlín y San Petersburgo. Han sido muchos los observadores, que han notado la debilidad del espíritu local en San Petersburgo y en Madrid; en Berlín se ha robustecido con la cultura, y afirmado con la victoria. En conclusión, cabe decir que no hay en Madrid espíritu municipal bastante f uerte para hacer un gran Municipio; que todas las deficiencias, que, hoy más que nunca, se notan proceden de ahí; que esas deficiencias no las suplirá jamás un alcalde, por excelentes que sean sus 1 condiciones, sometido á un régimen municipal, donde no hay el amor dentro y la presión fuera, que son necesarios y hacen milagros como en San Sebastián y Bilbao, y grandes cosas como en Barcelona, Zaragoza, Sevilla y otras capitales, y que faltando esos esenciales factores para la solución del problema, que tanto importa al bienestar y la vida de medio millón de españoles, hay que plantearlo de una vez, sobre bases más reales y datos más positivos. Esto ya es indispensable hacerlo, aunqiK se llegue á una dictadura municipal. MANUEL TROYANO sabe cuándo! -será América, la virgen que surge del fondo de los mares ávida de ser fecunda, la esperanza suprema de toda aquella gente, que ya no tiene hogar, que ya está sola bajo el cielo inclemente, abandonada al impulso fatal de su destino, que la lleva muy lejos en busca del Misterio. La calma era absoluta. El silencio profundo. De pronto, tuvo lugar un choque rudo. Rssonaron desgarramientos metálicos y un enorme zumbido. El buque lanzado hacia adelante levantó la proa, mientras las aguas caían sobre la popa, inundándola con cataratas azules que rielaban al sol y un inmenso alarido, mezcla inaudita de sollozo y espasmo hendió los aires. Aquella multitud corría de un lado á otro, lanzándose á las bordas sobre los botes, arrancando los salvavidas con los dientes, derribándose unos á otros con furia salvaje. Las mujeres apretaban á los niños contra su pecho, con rujidos de leona herida, y por tes escotillas seguía subiendo gente, pisoteándose- pasando los más fuertes sobre los caídos, mientras el barco se hundía rápidamente, igualado por el avance silencioso de la mole de agua azul y transparente que lo anegaba todo. Un sacerdote, símbolo en aquel instante de la Piedad Suprema, enviaba su bendición á los que caían para no reaparecer jamás, y algunos hombres de corazón fuerte cogían á los niños y á las mujeres, precip ¡tándo 1o s en montón lúgubre sobre las lanchas. Un silbido agudo y penetrante, seguido de una explosión sorda, puso fin á la catástrofe. Las calderas, invadidas bruscamente por el agua, habían saltado rotas y retorcidas en mil pedazos, y el inmenso remolino de las aguas separaba á los botes de socorro que enviaba otro barco lejano. Y el sol seguía reverberando con fulgores de horno, en aquella tarde abrasada, sobre el mar azul, límpido y transparente, en donde se agitaba con las crispaduras de la agonía aquel mísero rebaño humano, lanzado desde su estupor amodorrado al fondo de las aguas, allá lejos, muy lejos, en busca del Misterio I nfinito... Luis PARÍS Bulgaria y las Potencias POR TELÉGRAFO San Sebastián, Agosto 5. r E CÓMO APARECE UNA NOTA El famoso DEL NUNCIO, CON OTRAS CO- decreto de SAS CURIOSAS QUE VERA fcL D. Alfonso GonzáATENTJ LECTOR lez produjo, como todo el mundo sabe, conmoción pública genera! En Roma cayó como una bom 1 p ran las cuatro de la tarde, una tarde cali- ba, y D Aiejandro Pida! á la sazón embaja ginosa, apenas oreada por las auras salo- dor de España en el Vaticano, tuvo buenas bres que venían del largo. El sol reverberaba cosas que oir. Aquella disposición acometía la con fulgores de horno sobre el mar azul, lim- cuestión religiosa en una forma que, entonces pio y transparente, alrededor de grandes man- como ahora, era objeto de seria discusión, chones obscuros, sobre los cuales emergían los ¿Podía e! Estado resolver asuntos relacionados peñascos de los bajos próximo salpicados de con la Iglesia sin la intervención del Vaticano? blanca espuma. En idénticos términos se ha planteado en FranRápido y gallardo avanzaba el Sirio, hermo- cia el problema que aquella República acaba de so barco de buen andar, soberbio y altivo, resolver. Hay al! elementos ultramontanos, de como si se sintiera orgulloso de surcar las la cuerda de los Maura, que opinan que lo esaguas de! tnare nostrum, del lago azul latino, tablecido con la 3 g! esia no se puede reformar cuyas olas besan la tierra bendita en que na- jamás; los hay menos intransigentes, que creen cieron sus tripulantes. que puede modificarse previa denuncia y en Sobre cubierta, bajo las toldillas, agrupa- virtud de un nuevo y mutuo acuerdo; los hay, dos á la sombra de las chimeneas que retiem- en fin, que piensan que el Estado es dueño soblan, se hacina una multitud ávida de respirar berano de sus actos. Esta última teoría es la aire puro. Las entrañas del buque abrasan, y que ha prevalecido en Francia, si bien aleganJos pobres emigrantes italianos y españoles que do el Gobierno de Combes, en defensa de sus alberga su panza monstruosa, contemplan con procedimientos, que no contó con Roma porestupor amodorrado la línea obscura que á lo que estaban rotas las relaciones con la Corte pontificia y el nuncio había abandonado París lejos indica ¡a costa. Ahora es España ío que se ve. Hace dos en virtud del conflicto de los obispos. días era Italia, Genova y su graciosa cornisa; Quedamos en que el decreto de 19 de Sepmañana será Afiica; luego más tarde- ¿quién tiembre produjo gran marejada y que fue pre- i e n a 6, j t. El Gobierno de Grecia ha dirigido á las Potencias su enérgica protesta por los excesos cometidos por Bulgaria en Macedonia, y pide la intervención de las naciones signatarias del tratado de Berlín. El Gobierno austríaco está dispuesto á auxiliar las proposiciones de Grecia, CARTAS POLÍTICAS DE VERANO HACIA EL MISTERIO ciso dar satisfacción á Roma con aquel modm vivendi que estableció la Real orden de Moret de 7 de Abril del año siguiente. Así Jas cosas y tras la Real orden del marqués del Vadillo, de 28 de Diciembre de 1900, sobre el matrimonio civil, recordada estos días, vino el Gobierno de Maura, que llevó al Senado y el Senado aprobó merced á la intervención de Montero Ríos, que alegó razones de gubernamentalismo para votar, dando á la votación, aun con su sufragio y el de algunos de sus amigos en contra, efectos de validez á un proyecto de arreglo con Roma, proyecto que no pasó del Congreso porque para impedirlo entraron en inteligencia y alianza liberales, demócratas y republicanos. Al Gobierno de Maura y á los sucesivos di Azcárraga y Villaverde sucedió e! de Montero Ríos. Este ¡lustre canonista, decidido á tocar la consabida cuestión religiosa, meditó mucho y, finalmente, redactó una nota destinada al nuncio para que éste á su vez la trasladase al Vaticano, en la cual nota se expresaba el propósito del Gobierno de acabar con el consabido modus vivendi que estableció la ya citada Rea! orden de Moret, de cumplir la parte incumplida del Concordato y de legislar sobre Asociaciones. Esta nota fue leída á algunos ministros, pero no llevada á Consejo. Cayó el Gobierno Montero Ríos y constituyó el suyo el Sr. Moret, i cuyas manos pasó la referida Nota. Pudo hacerla suya y tramitarla, si su programa de primera hora era el que lo ha sido de última y si quería utilizar en bien de la causa liberal aquella manifestación de la Corona que he consignado en la primera carta, y que consistía en invitar al Gobierno á abordar en seguida la cuestión religiosa, si su intención era abordarla. Pero no lo hizo. De este tiempo es también la Nota del nuncio, á la cual acaba de contestar el actual ministro de Gracia y Justicia. Mezcla de carta y de nota oficiosa, el pliego de la Nunciatura llegó á manos del Sr. García Prieto, quien se apresuró á leérselo al Presidente. Antojósele a éste inoportuno presagio de complicaciones que no deseaba afrontar, no obstante su anunciado plan innovador y liberal en la materia, y pasó la Nota á buscar reposo en un rincón da la mesa del ministro. Pero al Sr. García Prieto sucedió el Sr. Celleruelo, y resurgió la Nota sobre el tapete, abandonando el tranquilo escondrijo para volver á él por nuevo é imperioso consejo del Presidente, que seguía sintiendo repugnancia hacia el asunto, no obstante la gallarda ocasión que se le presentaba para justificar la posesión de la bandera de su partido. Y, sin embargo, desairada la que le brindó la Corona en el primer Consejo de ministros, desairada igualmente la que la respuesta á h nota del Nuncio le ofrecía, surgió á última hora aquel programa radical, el de las cuartillas taquigráficas, que pudo producir en Roma un significativo gesto de desdén, semejante al que con frecuencia producen otros actos de Gobierno y otros programas políticos, entre otras razones porque, como decía un diplomático á otro en un diálogo que oí por casualidad y por indiscreción publiqué en A B C, en la Secretaría de Estado del Vaticano se sabe todo lo que conviene saber allí, y más de lo que convi ene aquí, por contactos y relaciones con otras secretarías de por acá; pero que en Madrid, en la Nunciatura, produjo tal lluvia de protestas y consultas de centros y entidades religiosas, sin faltar Loyola en primer lugar, que dio pie para, que se hablase de cruzadas y campañas y hasta de pastorales, en las que se había de negar la cualidad de católico, con todas las consecuencias que tal negación arrastra, al elector que diese su voto en pro de la política comprendida en aquel inesperado y tardío programa radical. Ha sido necesario un nuevo Ministerio, al que el anterior reputa de menos libara! por