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CUATRO. 569. CRÓ- NICA U N I V E R SAL ILUSTRADA SlMADRID, 4 DE AGOSTO DE 1906, NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS Osborne Cottage, curiosa, ansiosa de ver a Queen Ena, que sonreí á todos. Sonreía con cara de dicha. A su lado la prin cesa Henry, que había salido hasta Yarmouth para abrazarla cuanto antes, sonreís también. Si duíantr la breve travesía, la madre interrogó á la hija, en la respuesta, no debió haber ni sombra de vacilación. Las madres, aun siendo Princesas, no saben disimular. Queen Ena es feliz. W. RUsSSELL QUEEN ENA GOWE 6 I AGOSTO i amigo Maedonafcfcrae- ha concedido prórroga. El se ha ido solo á invemess á tomar noticias para preparar el Gloriou el glorioso día 1 a en que se abre la caza, y me dejx permanecer en Cowes unos ¿tía más. Merced á este convenio puedo dar cuenta á loa lectores de la llegada á esta isla del Rey Alfonso y de... Queen Ena. ¡Queen TSna, sil Vosotros los españoles podéis y debéis llamarla respetuosamente Reina Victoria. Pero para los ingleses en general, y mucho más aún para los hahítantes de Wight, vuestra- Soberana se seguirá llamando Ena, porque al darla este nombre familiar parece como que la envuelve más nuestro carino, como que no ha ctejado de ser nuestra, como si todavía Su Majestad la Rema de España fuera la graciosa. la ingenua princesita de Battenberg. Ella y D Alfonso, que tantas simpatía se captó desde un principio entre nosotros, son este año la gran atracción de Cowes Week. El año pasado, cuando Francia é Inglaterra estaban en plena luna de miel de entente cordiale, la nota saliente de la semana, de Cowes fue los barcos de la escuadra francesa que asistieron, y aun con sus tripulaciones tomaron parte en las regatas. Hogaño es otra luna de miel la que atrae la curiosidad. ¡Esta sí que es una verdadera entente cordtale! Y aunque hasta ahora sólo son tres barcos los- que pasean por el Solent el pabellón rojo y amarillo, el público no echa de menos los numerosos gallardetes tricolores del año pasado. Si antaño tuvimos una escuadra, ahora tenemos un. Rey. Y un Rey marinero, un Rey- qu lleva la gorra- del 1 oyal Yac t Squadron, un Rey á quien, el crimen acecha y la Providencia salva, un Rey enamorado de Quee Ena, Cowes está, pues, contento ¿Que más va á pedir? N o ha venido- aún, sin embargo, la temible avalancha de sportmen y sporhvomen. Están en M CRÓNICA POLÍTICA En las tempora e a CPK e s t a n abiertas. Ja Cortes, se oye á JOS ministros lamentarse de que para nada tienen tiempo. Las sesiones parlamentarias les absorben machas horas. Alguna se lleva también la preparación para dar respuesta á las preguntas, que diputados ó senadores les tienen anunciadas. Las visitas de estos señores en el ministerio, sus peticiones, sus recomendaciones se llevan una parte de la vida; otra, con su impertinencias sus protegidos y recomendados. El despacho ordinario consume ef resto. Nada queda para los arduo negocios, que reclaman meditación, ni para ¡os complicados asuntos, que requieren estudio. Esto es verdad. Dada que. aquí todo se pide al Poder y se espera del Poder, quien representa á éste ha de verse abrumado fatalmente de demandas exigen cías. Los ministros deberían ser en España los primeros y más fervientes partidarios de la descentralización. Sus quejas y amentos no son en ese punto inmotivados. Solamente la vanidosa satisfacción de contemplarse haciendo á los ojos de la gente vulgar el papel de Providencia explica, no sólo el apego á la cartera; sino también á la múltiples prerrogati vas, que ésta concedev y la resistencia, más ó menos sorda, -pero siempre tenaz, á desprenderse de algunas. Mas, llegan épocas del año, corno- la presente, en las cuales, cerrado el Parlamento, no hay preocupación con sus sesiones; ausente de Madrid la inmensa mayoría de los representantes de la nación, no hay que dedicar una parte de las horas de despacho á ok sus. reclamaciones y quejas paralizado el movimiento político, no- es preciso calentarse los casceos en husca de soluciones- ó componerrdas. Queda á disposición- del ministro todo su tiempo, para ser empicado en los asuntos, que verdaderamente importan al país. La labor no se ve interrumpida, tampoco se ve acabada. Esto es algo peor! El propio presidente del Co sejo se ha lamentado de que hay terminados muy pocos expedientes de aquellos que, por su gravedad, al acuerdo y resolución del Consejo han- de ser sometido as ON SU PAN SE LO COMAN las carreras de Gordwood. Pero ya vendrán. Los hosteleros de Chichzster, que aróos atrás hacían el caldo gordo en- vísperas de las carreras, trinan ahora con los malditos automóviles que traen la gente por la mañana y se la llevan por la tarde. Los vecinos de la rsta de Wight suspiramos, en cambio, por el perfeccionamiento de los bótese- automóviles ¡Sólo entonces, cuando los turistas vengan por la mañana y se vayan por la tarde, se podrá vivir aquí medianamente la gran semanal Ya se notan los primeros síntomas de ta invasión. Cada barco que llega, y llegan muchos, desembarca medio centenar de dama y de caballeros distinguidos; eilas con los sombreros grandes, ¡rrniensos, qu han sido e! asombro de Gordwood; ellos i oír los ligeros bowier hats, cuyo modelo ha impuesto al mundo en esta temporada ef poderoso emperador de las Indias. Todos los que vinieron estos días, se hallaban hoy en h s calles y aun en el mar, desde muy temprano. Y cuando Jas saludos- del J (enown, el H. M. S. que llevó á las Indias á tos príncipes de Gales- y que h sido enviado á a estas aguas paira que si magníficas estancias psiedsm servir de alo raiento á algunos áe los regios rnvitacfos, gnuneraron la llegada del Giralda- seguido oüel Pravcesa de Jtslwias y r o deado de multitud! de yachls, yawls, sehoonerr, Y 1 a pregunta, que espontáneamente viene á los labios, es ésta: Si los. ministros no tienen tiempo ahora ¿cuándo lo tendrán? ¿Es que en la m. tjal estación deí año se siente menor disposición para el trabajo 2 La temperatura enerva. Sin duda alguna es- así; puesto que todos los años sucede lo- propio sean quienes fueren los consejeros responsables. Por vía de diferencia, al presente puede señalarse la mayor necesidad que el Gabinete López Domínguez tiene de buscar la justificación en una superior actividad. Como los estudiantes que no se sienten, muy bien quistos de sus profesores, este Gobierno Ira de tener puestas las mientes en los exámenes, y prepararse á ellos con cuidado. Y aquí los exámenes serán las sesiones de Cortes y la Memoria que hay que leer en elJas: los presupuestos. Todo lo que no sea aportar á ellas mucha actividad ahí acumulada, equivaldrá á llevarla asignatura prendida con alfileres. Hasta ahora, el que da mayores muestras de aplicación es d ministro de Hacienda. Veremos qué preparación han hecho el de Fomento, durante su temporada en Panticosa, y el de Gracia y Justicia en su retiro de Sigüenza. Algunos, como el de Estado hacenlo que esos escolares, que sienten pocas ganas de trabajar, y para cumplir con su gusto y con su deber cogen un libro y se van de paseo, á estudiar. Y nada sacan del libro, ni del paseo. ¡Lo que saca don Pío, dígalo la combinación diplomática! Pero, bromas aparte, la esterilidad ó por lo menos, la escasez de fruto de la gestión ministerial, estando, como está hoy por hoy, libré de lo obstáculos, que en, otros períodos pueden ser el cobertor de semejante inopia, demuestra que hay en todo tiempo una sobrecarga de tareas ministeriales, las cuales en un Estado bien organizado deben hallar más justa medida. Esta es la necesidad de la descentralización; debería ser asunta de estudio y meditación délos mismos, que son las primeras- víctimas del exceso de peso, el cual redunda en daño de su prestigio y respetabilidad. No se sabe, á pesar ds todo, que la cuestión fes preocupe seriamente. Y si están bien avenidos con ese estado de cosas y no piensan en reformarlo, no hay que decirT sino que ¡eon su pan se lo coman! TROYANO CRÓNICA TELEFÓNICA SEBASTIAN, 3, ALAS 12 N PALABRAS o sta raaftana una regata origina) de dos marineros, uno de San Sebastián y otro de Pasajes, desafiados á navegar cada cual en su bote á remo y contra Cuando teníamo casi olvidado ya el sport náutico, sur- ketchs y cutiera de! que afilan sus armas- para el incruento combate naval que se apveern la nvuchedumbre corrió á los muelles y de tos muelles, á las cai- les, y de las calles al camino de