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CUATRO. NUM. 566. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. SÉMADRID, I D B AGOSTO DE NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTJMOS nuestro cazadero. ¿Dónde será éste? Para responder á tal pregunta hay que andar muchas millas. Dícese que lo mejor será ir al Rossshire ó quedarse en el mismo Perthshire; pero sospecho que mí amigo no querrá decidir sin ir antes á los condados de Derby y de York, al Morayshire y al distrito de Cumberland. Tal vez no cese en susJnvestigacion. es hasta ir á las Hébridas. Queda, pues; explicada la impaciencia de mi amable invitador. Pero... ¿qué hago? A don Alfonso se le espera aquí paca la tarde del día i. Luego serán las regatas, las famosas regatas que tanto enloquecen y apasionan... á los que no hace treinta años, juno tras otro, que las presencian, como á mí me sucede. Antes ó después, el cey Eduardo que el lunes debe llegar á Goodwood House, frente por frente de esta isla, para asistir á las carreras en que también todos los años se disp a uno de los premios más apetecidos de Inglaterra, vendrá á saludar á vuestro Soberano que le devolverá la visita. Y después... después las bandas del Giralda y las arboledas de Osborne Cottage ocultarán á miradas indiscretas las dulzuras de una tornaboda feliz, que aspira al incógnito. ¿Servirá de algo que me quede en Cowes? ¿Podré referir escenas ó sucesos interesantesá los lectores de A B C? ¿Mo se enpjará siempre mi escocés? Cariñoso lector ponte en mi caso. W. RUSSELÍa bras. Para eso está el mecanismo- del contraste bursátil á plazo, y por eso creemos que no es lo probable que influya mucho en el cambio internacional la supresión del affidavit. de Deuda. Conversiónno hace mucho tiempo se ha hablaComo do- -atribuyendo lo á otros ministros de Hacienda, antecesores del Sr. Navarro Reverter- -de un proyecto de conversión del Exterior en otra clase de Deuda, el Diario Universa! indica que, quizá el ministro, al hablar de otros proyectos que pueden ir unidos á la supresión del affidavit haya querido referirse á algo parecido á conversiones. No lo creemos, porque el ministro de Hacienda sabe, mejor que nosotros, que las Deudas perpetuas, cuando el crédito de las nacicP nes lo autorizan, se convierten con facilidad, produciendo grandes economías en los presupuestos; mientras que las Deudas amortizabas son para esos presupuestos una remora permanente. Entre las grouses y el Rey COTOS, l 8 JUUO Refiriéndose ayer el señor ministro de Hacienda á lo publicado el lunes en estas columnas sobre el affidavit, mostróse conforme con su espíritu y con la necesidad de la supresión, pero expresando el temor de que una medid t de esta especie influyera forzosamente en la Bolsa, suscitando críticas de cierta índole. Además el S. r. Navarro Reverter piensa que la supresión del affidavit no- es una medida que puede tomarse aisladamente, porque dicha supresión, al atraer demandas de francos, JaijKs, influya en el cambio. Estamos de acuerdo, aunque no ítel todoT con el iftiíystro de Hacienda. Es cierto que se expondría á ser criticado el ministro que suprimiera de repente el affidavit; pero en este país donde tanto se prodigan las comisiones, apertura de la Grouse and ptarmigan íhooting es el 1 a del próximo Agosto, se piensa seriamen- sería factible crear otra más para que estudiase te en algunas comarcas el emplazarla hasta el día la cuestión bajo sus múltiples aspectos y diera de la Blackgame shoaUng, ó sea 1 20 del mis- un dictamen consultivo. Así no jja ¿ría sorpresas, ni suspicacias. mo mes. En cuanto á la influencia que ejercería fa su Siendo así, dirán los lectores, 1 escocés presión del affidavit en el cambio, creemos que migo de Mr. Russell, es un impaciente maniá- sería insignificante, por ao decir nula, y vamos tico. Permitidme que salga á su defensa. á decir por qué. Cierto que lo más pronto hasta el 1 no Ningún rentista- modesto adquirirá Exterior liaremos baja alguna en el reino alado, tanto en París, en Londres ó en Bruselas; lo mmás cuanto que el Parlamento inglés sigue im- prará en Madrid ó en Barcelona cuando, despertérrito discutiendo The eduaahon bilí y la pués de suprimido 1 affidavtt, vuelvan á crearreducción de presupuesto del la Marina, con se mercados en dichas plazas. En cuanto al esolvido de que mientras él no vaque, según el peculador en grande, al banquero, que es el dicho vulgar, no se abrirá la veda para las grou- llamado á adelantarse á los acontecimientos, se tes; pero acaso el lector no sabe que, para un guardará muy bien de ultimar definitivamente entusiasta de este sport, vale más la salsa que una compra de Exterior en el extranjero antes los caracoles, y que antes de salir de caza hay de tener asegurada, al mismo tiempo, su com que ocuparse y preocuparse de dónde, cuándo pra de francos; pues si tiene un margen dej ó 3 y cómo se cazará. Tenemos que ir á varios por oo de beneficio comprando Exterior, no ttoors para conocer cuál es el breeding stock en va á perder en la operación, sacrificando 3 ó 4 da uno de ellos, y ya, con este dato, escoger i por 100 en su dquísición de rancjos. ó 4 J k 1 víame crónicas para A B C acerca del viaje de los Reyes de España dice uno de los despachos. Venga inmediatamente a preparar nuestra cacería de groases, dice el otro. Este es el tercero ó cuarto que recibo de un escocés, amigo mío, del Perthshire, empeñado en adíes- trarme en el arte de San Huberto. Y aquí me tienen ustedes á mí, que no soy pvofesionalmente periodista ni cazador, per piejo entre dos compromisos. Si me quedo en Cowes para asistir á las regatas y para curiosear la vida de vuestro Rey, desairo y mortifico á mi impaciente amigo el cazador de grouses; si me marcho á Escocia, no podré cumplir e) honroso encargo de ese periódico que tan amable hospitalidad dio á mis crónicas del idilio regio. Mi deseo sería conciliario todo, retrasando la excursión de caza hasta que vuestro O. Alfonso hiciera también la suya, con lo cual tal vez coincidiríamos en algún punto del itinerario, y podría enviar crónicas de allá; pero sospecho que el escocés no me consentirá tanta demora. En cierto modo se explica su impaciencia. Este año el típico sport de Escocia y de los distritos septentrionales de Inglaterra tiene doble interés que otros. En primer lugar, como se ha dicho que vuestro augusto Nemrod asistirá á varias cacerías y su fama de tirador es grande entre los aficionados, esto ha avivado el entusiasmo y despertado la emulación general; en segundo lugar, las referencias más autorizadas pronostican para la próxima temporada venatoria gran escasez de aves, con lo cual arrecia en los cazadores el empeño de ser de los primeros y de coger buenos puestos, ¿Por qué esa escasez? Las lluvias y las nieves de Abril y Mayo han sido grandemente perjudiciales á la cría. Aunque se haya exagerado mucho, hasta el punto de decir que se han visto flotar, arrastrados por los torrentes de las montañas, centenares de nidos, está comprobado que en los criaderos escasea la caza, debiéndose esto más á la dureza del invierno que á la intensidad de la matanza hecha el año anterior. Tanto preocupa esta situación á los cazadores que, aunque la fecha oficial de la CRÓNICA TELEFÓNICA En la acera del café LAS P g L A N O C H E Suizo, de 1 o36 PALABRAS esta villa, nos hadábamos Asenjo y yo esta mañana, cuando leí en El Liberal, de Bilbao, una noticia sugestiva: la princesa Alicia de Borbón, cuyo divorcio reciente tanto ha dado que hablar, se halla en Las Arenas con una dama de compañía y en un conocido hotel, según el citado colega. A os religiosos de Bilbao que fueron á pasar Ja tarde en Las Arenas (copio de f Liberalf s llamó la atención el ver á dos señoras fumando cigarrillos rusos en una terraza. Fijáronse por esta causa en ellas y entonces uno de los religiosos reconoció á Ja hija de don Carlos, que era, según parece, una de las dos damas. t V Asenjo llevaba la máquina fotográfica eiTla mano; la estación del ferrocarril de Las Arenas estaba i pocos pasos... Cuarenta minutos más tarde llegábamos á la encantadora playa. J- a famosa Princesa, según 2 Liberal, estaba en un conocido hotel En Las Arenas hay muchos hoteles y todos conocidos; lo que no había era un guardia municipal para un remedio tú par una pregunta; no había más que dos tamborileros, que, como otros dos, vestidos de Ürac rojo y sombrero de dos picos, que habíamos visto en Bilbao, recorrían la población entonando zortzicos en celebración de la ¡fiesta de San Ignacio. Pero surgió la Providencia en rornva ae p luquero de rizada cabellera y larga blusa á la puerta de su establecimiento. ¿Qué no sabrá un peluquero? -nos dijimos. -No se hablaba en Las Arenas de otra cosa que de la Princesa, de su dama y de sus acompañantes (uno alto, delgado, como de treinta y tantos años, el oficial austríaco, sin dudal, y otro, bajo, grueso, con lentes, el secretario, de fijof) El no sabía en qué hotel estaban, si en el de Antolin ó en el de Ventura; pero en alguno de los dos estaban. El más próximo era el de AntolínTy á él nos dirigimos. El dueño me acogió con amabilidad, y me manifestó que I domingo llegaron rV E S P B BILBAO. 1 M A 3 i A ECOS FINANCIEROS P affidavitJ