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A B C DOMINGO 29 DE JULIO DE 1906. PAG. 5. EDICIÓN i. pero, ¿se atreve á sacarla de esa esfera de ensueños y llevarla á la verdad? ¿Se atreverá á T on Alfredo Calderón ha publicado en al- hacer que sus ojos vean lo que él entiende que gunos periódicos de provincias un artícu- es la verdadera realidad? Este es el caso; el lo titulado Los estelas. El autor examina en él sabio sabe que lo que él reputa firmemente la doctrina de estos señores, hace una critica como verdad operaría en la vida de esta señode ellos, y, con toda clase de miramientos y ra una catástrofe tremenda; este consuelo que respetos, acaba rechazándola. Dice el Sr. Cal- ella tiene desaparecería; esta esperanza, esta fe derón en el comienzo de su trabajo que los se- quedarían destruidas también; un vacío desesñores estetas consideran la vida como un es- perante, hórrido, se haría en la vida de esta pectáculo. Abstraídos- -añade- -en lo que lla- vecina; la existencia no sería ya soportable para ma SchopenKauer el mundo de la representa- ella, y en suma, á la serenidad, al reposo, á la ción, desconocen lo que Schopenhauer llama satisfacción íntima, habríamos substituido la el mundo de la voluntad. Hemos puesto las desesperación, el desconsuelo y la amargura. citadas frases entre comillas por ser completaEste es el efecto de la verdad; pongamos mente fieles; á nuestro parecer el Sr. Calde- brevemente otro ejemplo. Se trata de una murón- -lo decimos con toda cortesía- -padece un jer inteligente, buena, activa, laboriosa; todo ligero error; los estetas no pueden estar abs- esto es esta mujer; ahora ella va á casarse con traídos en el mundo de la representación, ni, un hombre que está de ella profunda, perdipor otra parte, pueden desconocer el mundo damente enamorado. Pero esta mujer da la de la voluntad. La representación no la toma coincidencia que ha tenido amores condenados, aquí Schopenhauer como fantasía, como ima- vitandos, con un amigo del novio; este señor ginaciones de soñadores, sino como la idea se entera de lo que va á hacer su amigo y traque el hombre tiene de lo objetivo, como el ta de hablar con él; de ello resulta que la felimismo objetivo tal como llega á nosotros, ó cidad de su amigo depende de esta mujer; que sea, el conjunto de los fenómenos, en oposi- su amigo siente tal pasión por ella que un desción á la cosa en sí, á la esencia, á la realidad. engaño, una decepción sería para él la muerte, Y en cuanto á la voluntad, en cuanto á esa vo- y que, en fin, él crée que su vida con esta muluntad que el Sr. Calderón reprocha á los es- jer será otra vida. Y aquí entran las dudas de tetas no tener, claro es que no pueden tenerla, su amigo: ¿le dirá la verdad? El ve que su amipuesto que la voluntad de Schopenhauer es go enloquecerá al saberla; él ve que la felicisencillamente la voluntad cósmica, universal, dad de su amigo está, en efecto, en esta mujer es decir, el todo, el noúmenos, la esencia misma buena é inteligente; pero él ve al mismo tiemde las cosas, de que acabamos de hablar, y po que esta mujer se halla condenada por el cuya doctrina ha expuesto el filósofo en todos fallo social, que él es precisamente su antiguo sus libros, pero brevemente y de manera su- amante, y que una amistad estrecha, profundímamente clara en el titulado La voluntad en la sima, le pone en el deber de confesar á su amigo la verdad. Y sin embargo, ¿la dice? ¿La TIatut ateza... dice ó se alejará para siempre y en silencio del Pero no es de esto de lo que queremos ocu- lado de su amigo, dejando á éste con su feliparnos ahora; ello es que el Sr. Calderón des- cidad? pués de haber hecho un examen de las doctriEste es el problema. El Sr. Calderón lo renas esteticistas, afirma que la belleza no puede ser la norma de la vida, no puede ser el metro suelve rotundamente. Lo que es verdadero- -con que midamos las cosas. Y ¿cuál será este escribe- -ha de ser bueno. No; para nosotros metro? Aquí está precisamente el problema; el lo indiscutible, lo innegable es que la vida es autor del artículo que examinamos viene á una cosa muy varia, muy compleja, muy irreparar en que el metro de las cosas ha de ser la gular, muy profunda, muy contradictoria, muy verdad. Entre la verdad y la virtud- -escri- ondulante muy sutil, y que es una temeridad be- -entre la justicia y la utilidad, consideradas encerrar por adelantado y para in csternum en en el orden abstracto, tiene que haber concor- una fórmula que nosotros hemos imaginado dancia. Y después añade como síntesis ro- todo este movimiento tumultuario, todas estas tunda de su pensamiento: Lo que es verda- pasiones, todas estas irregularidades, todas esdero ha de ser bueno. Y preguntamos nos- tas contradicciones, toda esta realidad multiotros: ¿es esto cierto? ¿Es cierto, en una pala- forme, ondulante, profunda y poderosa. bra, que la verdad es el bien? AZOR 1 N Vamos á verlo. Nosotros conocemos á una señora (es una hipótesis) que vive sola; esta señora viste de luto; no sale de su casa sino POR TELÉGRAFO para ir todos los días un rato á la iglesia; susondres, 28, 8 n. El estado de salud de pira; solloza; los seres queridos que ella tenía lord Chamberlain inspira gran inquietud. en el mundo han desaparecido; pero ella tiene un consuelo, una fe, una esperanza; ella sabe que estos seres queridos volverán á ser vistos de ella y estarán para siempre á su lado; ella POR TELÉGRAFO espera en una justicia suprema, extrahumana. Y todos estos consuelos y esperanzas la van Derlín, 28, 12 m. Las maniobras navales manteniendo en la vida, van haciendo que la del otoño durarán del 1 al 15 de Sepexistencia sea para ella tolerable. Pero junto á tiembre. la casa de esta señora vive un sabio; este homEl Kaiser propónese asistir á ellas. bre ha pasado su vida en experimentaciones; su mentalidad, su psicología es completamente distinta de la de su vecina; él no cree en nada GACETILLA RIMADA. de lo que cree su vecina; para su vecina hay COPLAS un mundo invisible y superior; para él no hay Mi amigo José Aldemar más que materia y energía. Y este sabio nos me dijo al darme la mano: dice (ó si no lo dice, porque él es discreto, lo irPues vas al campo en verano, piensa) este sabio, repetimos, piensa que él no dejes de madrugar. se halla eri posesión de la verdad. Y bien: Y por dar gusto á José, puesto que él posee la verdad, ¿no será lógico y al verme en tierra serrana, el que la propague? ¿Habrá algún daño en ir á las tres de la mañana sembrando la verdad? Aquí, pared por medio, anteayer me levanté. tiene un buen terreno donde sembrar; nos re ¿Qué vi... Pues vi claras fajas ferimos á su vecina. El sabio lo piensa así; que aún no anunciaban el día, piensa que esta buena señora vive en un mundo por lo cual vi... que me había de imaginaciones, de ensueños- -así dice él; -anticipado unas miajas. UN PROBLEMA Mi calie estaba desierta; el campo estaba dormido, y el gallo estaba escondido cacareando su alerta Soplaba el viento con fe y el aura causaba envidia porque estaba un poco tibia (y otro poco peroné Mas, cansado de esperat de Febo el dardo futuro, me faltó el canto de un duro para volverme á acostar. Por fin, tras odiosa esperta salió el sol por la colina, y el cerdo de la vecina salió de su cochiquera. Después, un viejo serrana pasó sobre un caballejo, lo que prueba que aquí el viejo que monta, monta temprano. En seguida, con el brío que presta la edad lozana, pasó una fresca serrana A lavar ropa en el río. Luego, pasaron, felices, dos chicos y una mozuela que iban, sin prisa, á la escuela, urgándose las narices. Con el moño levantado y con el tipo di bruta, pasó una moza, con fruta, caminito del mercado. Y adornándose la frente con peinetas de engañifa, también La Juma y La J tfa pasaron hacia la fuente. Mientras un perro muy chico y de sarnosas hechuras, revolvía unas basuras con la punta del hocico. Y mientras cuatro gallinas, que el suelo picoteaban, con voracidad tragaban no se qué... ¡Son tan cochinas! Esto es todo lo que vi y ya de verlo aburrido, á trabajar decidido, en mi cuarto rae metí. Escribí cartas amarga. hice versos á mi tía, leí la Prensa del día y cuatro novelas largas. Estudié al piano ritmos, puse prólogo á una Historia y me aprendí de memoria la Tabla de Logaritmos. Hata que, cansado y harto, pregunté qué hora sería á mi doncella Lucía, que exclamó: Las seis y cuarto... m No pude el susto aguantar y otra vez al cuarto entré, para escribir á José que no vuelvo á madrugar. Pues yo la vida no pierdo con estos tedios insanos, por ver un sol, dos serranos, cuatro gallinas y un cerdo. Exponiéndose el zoquete que madrugó tan contento, á morir de aburrimiento y sin oír dar las siete. Luis DE TAPIA El estado de Chamberlain Maniobras en Alemania EL KED 1 VE DE EGIPTO POR TELÉGRAFO n a r i s 28, 1 t. Ha llegado á Ostende el kedive de Egipto. Propónese visitar Amberes y Bruselas, celebrando en esta última capital una entrevista con el rey Leopoldo. Desde Bruselas irá á Alemania, donde per manecerá una larga temporada atendiendo al cuidado de su salud.