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CUATRO NUM, 563. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. BEMADRIP, 29 PE JULIO. DE 1906. NUMERO SUEL TO, 5 CÉNTIMOS bien aquél entre los intersticios déla tolerancia y los amaños complacientes de un procedimiento judicial enderezado sólo i dar apariencias legales incumplimiento del Código. Eso debemos pensar y creer para no bastardear la conciencia DÚblicia, NOTA DE ACTUALIDAD periódica dediH ace dos días que la Prensa sus columnas á ca preferente espacio de dar cuenta de un lance que se supone verificado en los alrededores de Madrid, con terribles consecuencias para uno de los contendientes, atravesado por una estocada. i En estos dos días, la noticia, que circuló rápida, confidencialmente referida al principio, íe ha convertido en acontecimiento público, merced á la ampliación de detalles que los periódicos, poniendo á prueba e) ingenio y la actividad de sus reporten, han lanzado á los cuatro vientos, citando ó dejando traslucir los nombres de los duelistas y contando el origen del lance. Sin embargo, á estas horas ta autoridades, ¡ue desde el primer momento manifestáronse sorprendidas por la referencia, siguen negando que el lance se haya efectuado, y aseguran que todo ello es una fantasía lúgubre inventaas por los periodistas para amenizar el mortal tedio que nos invade en esta tremenda canícula. I Si todo eJIo es una novela, precisa confesar que estuvo bien narrada. Si el hecho fuera cierto y la negativa de ias autoridades obedeciese al convencimiento que en altas regiones burocráticas se tiene de que el ambiente social que nos rodea y en que vivimos no es propicio para aplicar al autor y á los cómplices de un delito penado por el Código y amparado por las costumbres todo el rigor de Jas leyes, forzoso sería declarar que el convencionalismo y el fingimiento eran los arbitros de todo nuesI tro sistema social. Si ese lance no fuera producto de la calen 1 turienta imaginación de alguien; si por desgracia fuese cierto que dos hombres, tal vez jóvenes y de porvenir luminoso, habían cruzado sus espadas para dirimir en grave encuentro una cuestión de origen penoso, quedando moribundo el uno y errante con sus remordimientos el otro; y si efectivamente las más altas autoridades encargadas de vigilar por el exacto cumplimiento de la ley, poniendo en juego una maniobra de disimulo é ignorancia aparente, negasen exactitud á lo ocurrido, para no verse comprometidas, como lo estuvieron sus antecesoras cuando en una capital andaluza, hace poco tiempo, fue muerto un aristócrata á manos de un militar, á sobreseer el procedimiento judicial incoado ante la hostilidad de la opinión pública, que no quería que se cumplieran las prescripciones del Código, sería preciso pedir, ó la reforma y la supresión de leyes que para no ser cumplidas no debieron promulgarse, ó la destitución en masa de los funcionarios incapaces de aplicarlas. Y como ni en hipótesis siquiera creemos conveniente hoy plantear semejante dilema, que equivaldría á sancionar un estado social compuesto de artificios y mixtificaciones absurdas, preferible será creer que nada de cuanto se ha referido es exacto, y qut, afortunadamente para nosotros, no vivimos en un pueblo en donde el duelo sancionado, el duelo formando parte integrante de las costumbres. Cuando ¡lega, por desgracia, á desenlazarse trágicamente, después de conmovernos al tener noticia del lance, desaparece y se borra la impresión, como desaparece la sangre empapada por la tierra, sin dejar rastro; empapado tam- CRÓNICA POLÍTICA Una de fas. personalidades más importantes de fa provincia de Almería, hombre altruista, como ahora se dice, y desde luego gran pa riota, me escribe una interesante carta, para que llame la atención del Gobierno sobre los hechos en las líneas de esa carta expuestos y sobre los males, que en ellas se enumeran. La provincia de Almería padece hoy, más que nunca, los daños producidos por la emigración. Son allí inveterados ya? porque en la región del Sudeste de la Península es la emigración, á Argelia principalmente, tendencia mu y arraigada y muy antigua. Pero, á lo menos, los que marchaban á ta mencionada posesión francesa, estaban cerca de su país, no perdían á éste por completo el cariño y volvían, al fin, sabiendo trabajar más y mejor. Ahora, ta enfermedad se- ha hecho más grave y ha tomado carácter más agudo. Los emigrantes almerienses no salen ya para Oran, Argel ó Constantina; sino que toman el peor de los caminos, para huir de su patria. Pues aunque van á, América no llevan su vigor y su savia á una Kepública hispanoamericana, donde son tos elementos sociales más asímrlabfes y se les guardan mayores consideraciones y donde si no prestan sus esfuerzos á ia nación los prestan á ia raza. Van al Brasil, á la última nación del Nuevo Continente que suprimió ta esclavitud; doade más vivos se conservan tos hábitos esclavistas, y donde con mayores afanes y menores escrúpulos se sustituye á tos negros, con blancos, arrancados por el engaño á las regiones más atrasadas y menos defendidas de la vieja Europa. En Almería se explota, como en pocos países la afición á la vida aventurera, la propensión á dejar al país, luego que se hace un tanto difícil la existencia, el exceso de fantasía de la raza, que hace soñar con fáciles riquezas y obedecer al señuelo por burdo, que este; sea. Así, es una de tas tierras escogidas por los neoesclavistas del Brasil, para ta pesca de incautos. Cabe suponer- la conciencia, conque obrarán los agentes que pululan por aquellas comarcas. Menores de edad, individuos sujetos al servicio de tas armas, algunos que han ido á sus casas con licencia de sus respectivos cuerpos- -así dice p O R HUMANIDAD Y POR DECENCIA la carta- -ancianos, mujeres, chiquillos, pueblos enteros acuden á los puertos de jmar, adonde llegan en malhora unos barcos detestables, que han de alejarlos para siempre de la madre Patria. Las agencias cobran un duro por persona, cuando ia familia es numerosa, para poner en regla, dicen, la documentación. Esto á los que legatmente pueden emprender el viaje; pues, para los que tienen algo que arreglar aumenta la cuota, que llega hasta 25o pesetas para aquellos á quienes está prohibido embarcar en esos trasatlánncos. Cambio de nombres, de estaco civil, de edad y condiciones, todo se logra mediante las pesetas. Y pregunta el autor de la carta: ¿Para qué sirven las autoridades? ¿Es humano consentir esto? Claro está, que cuando un hombre nc puede sostenerse en su patria es natural que busque en otro país medios de existencia. Desde ese punto de vista será inútil, cuanto se declame contra la emigración. Mas, aparte de que hay muchos individuos, á quienes ta Nación impone la permanencia en ella hasta que se hayan cumplido ineludibles deberes de ciudadanía, cuando fa miseria y la ignorancia hacen de ojeadores para preparar la batida á los cazadores de hombres, y cuando la mentira y el engaño completan la obra, hay que establecer para ello una veda permanente. Esto es lo que tiene obligación de hacer el Gobierno y recordar y exigir á sus delegados en los territorios que han elegido esos monteadores furtivos, para preparar sus cacerías. Se estafa á los pobres ilusos que se dejan coger en tales redes, si no el dinero de que carecen, su libertad, su salud, su vida. ¿Es que semejante proceder no constituye delito? ¿Cómo entonces no se persigue de oficio? ¿Cómo se puede mirar el hecho con indiferencia? De suponer es que esto tendrá termine por deber, por humanidad y por decencia. MANUEL TROYANO LA CUESTIÓN DEL CONCORDATO. BJW SEBASTIÁN, 2 DE JUUO na indiscreción quizá, pero disculpable, porque no podía evitar yo que dos personas hablasen cerca de mí en la terraza de uit hotel, cuando ios que conversaban lo hacían en voz alta y cuando yo no estaba allí por- curiosidad, sino cumpliendo deberes del oficio, me ha hecho saber hoy noticias curiosas que he recogido en mi carnet y que reproduzco en las columnas de A B C á título de información. Los autores de este diálogo son dos perso ñas conocidas en los círculos políticos, aristocráticos y hasta diplomáticos; una de ellas dt bastante más relieve que la otra, por los pueatos que ha alcanzado y porque tiene en su hoja de servicios títulos suficientes para demostrar que no habla á humo de pajas cuando toma 1 U