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A B C MIÉRCOLES ¡5 pE JULIO DE tü 6. PAQ. 5. EDICIÓN J. CRÓNICA TELEFÓNICA C A N SEBASTIÁN, Figúrense ustedes DI A 24, A h AS j 2 N. q ¿día el de hoy hoy oye el acento efe todas las regiones españolas, especialmente el aragonés, donde las cosechas han debido de ser buenas á juzgar por el núraero de familias baturricas que han venido á zambullirse en el mar. A las diez, llegada del Princesa de Asturias, con disparos de cañonazos para saludar al pendón morado de Castilla, izado en Miramar; á mediodía, nuevos cañonazos del Epieu, del Giralda, del Princesade Asfurias y del castillo; al anochecer, vuelta á empezar; poco más tarde, iluminaciones vistosas y sorprendentes. Digan lo que quieran las cotizaciones del trigo, que según los que tienen rentas de cereales, está poco menos que por el suelo, hay trigo. Yo no sé si á estas fechas hay aquí más veraneantes ó menos que otros años, y si á merced de la baja de los cambios pasan más la frontera para veranear en el extranjero ó para poder darse tono luego, durante el invierno, en Madrid, refiriendo sus aventuras en Biarritz, en Trouville ó en Ostende; pero hay dinero, no cabe duda; lo proclaman las terrazas de los grandes hoteles, convertidas por el lujo femenino en figurines iluminados de cualquier gran periódico de modas; lo demuestran las salas altas y bajas del Gran Casino, en las que eso de las cosechas escasas ó poco remuneradoras debe sonar á cuento tártaro ó leyenda de mitología griega; lo prueba también el llamado aristocrático Club Cantábrico, del que se decía al empezar la temporada que experimentaba los efectos de un rudo temporal, y él lo rectifica haciendo ostentación, como ahora mismo, en estos momentos lo hace, con una iluminación espléndida, que debe costarle mucho dinero. c A Ilá, en Galicia, nuestra cuna adorada, nc solamente en la incomparable ciudad cristiana de Compostela y en su admirable catedral, que tiene escamas de piedra roídas por las centurias, sino en sinnúmero de pueblos, dentro de cuyas pequeñas iglesias vuelan los vencejos, parroquias humildes que viven la vidj silvestre en las anfractuosidades de su campiñas, el apóstol Santiago es el tutelar y patrón más popular y celebrado. Contrasta mucho con 1 a placidez ae sus n y montañas, de sus radas y puertos, y con el embravecimiento y tumulto de sus oceánica aguas, la típica y profunda magnificencia con que los añorados y nostálgicos moradores de aquella tierra celebran en el 25 deju io, todos los año la fiesta del Santo y sus romerías, en ÁNGEL MARÍA CASTELL, las cuales hay algo parecido á los regocijos que organizaban los antiguos celtas en los bosque? descritos por Lucano. Por la mañana, solemnidad religiosa en U ENTRE CAZADORES humilde ermita ó santuario, colocados a veces POR TELÉGRAFO cual un tabernáculo aéreo rodeado por nie azorh, 24, 4 t. En el sitio conocido por blas multicolores, y desde cuya puerta se des el Vado de Quesada riñeron ayer los ca- cubre el mar, el paisaje de la espléndida ciudad zadores Bernardo Pérez Muñoz y Juan Fer- y las casitas y chozas de sus aldeanos extenii nández Moreno, resultando este último herido das por delante de sus campos y cultivos. de dos balazos en una pierna. -Torres, Las campanas plañendo con fragores épicos el órgano dejando oír sus ecos majestuosos; la procesión numerosísima saliendo del templo y A mayor abundamiento, como dicen los cupor calles, á iales, no se oyen en las tertulias callejeras que SANTIAGO, APÓSTOL cruzando sirventorcidas y pedregosasy romero; las cuales de alfombra la salvia forma! a alta sociedad otras conversaciones que las que, amén de su puerilidad, sólo indican A n t e el pavoroso abismo de la indiferencia las gentes del lugar, llevando cirios ei cendidos que se disfruta un inevitable bienestar, una cristiana, hacia el cual va empujándose la que lucen con brillo inusitado, y entonando irresistible felicidad, y entre elogios merecidos sociedad misma, una voz misteriosa parece ha- villancicos que alternan con los graves cántico! i la belleza de la marquesita de P. recién ca- ber hecho llegar á nuestros oídos un nombre de la sacra liturgia, y entre las fitas de un elere sada y recién llegada, y á la suprema perfec- de consuelo, que allá en los cielos se dibuja: vestido de arrogantes dalmáticas, y entre l ¿s nubes de humo que despiden los incensarios y ción de líneas de la señorita de M. orgullo de ¡El apóstol Santiago! la tierra gaditana, damas ambas cuyas figuras Santiago el Mayor ó San Jaime, el proto- que se eleva al mismo tiempo que los rezos de son objeto de la justa admiración de los asi- mártir de los apóstoles, luz y patrón de las Es- t idos los fieles, camina en áureas andas, que duos concurrentes á las terrazas de Novelty y pañas, hijo del Zebedeo y de María Salomé, s: disputan llevar unos y otros, el glorioso del Palais, y con hablar de los recerds de los hermano de San Juan Evangelista y pariente apóstol Santiago, montado en blanquísimo corautomovilistas, entre los cuales, por ejemplo, de Jesucristo, nació en Galilea, y se dedicó, cel, y exhibiendo en una mano el pendón cor se cita el del marqués de Tovar, que con el cual su padre, al oficio de pescador, junto á la cruz, como si fuera á hendir los aires y decidido á hacer sucumbir al rudo golpe de su T iat de ochenta caballos que acaba de estrenar las riberas del mar de Galilea. se ha plantado en Hendaya en menos de veinte Ante el milagro que obró el Señor con han fla nígera espada á millares de hijos de Maminutos, ó comentando la hazaña del conde de Pedro, abandonó sus redes para seguir al di- hjma. San Bernardo, que después de derribar con el vino Maestro, y, después de la aparición del Es de ver por la tarde, a esa hora en que el automóvil el poste de hierro de un paseo, se Espíritu Santo y tocado de la luz celestial, fue astro del día, vencida su estiva! carrera, dirige metió con el vehículo en un café, pasan ligeras uno de los discípulos de Jesús que con más ar- su lento y perezoso paso á hundirse en el Oclas horas, pródigas en éxtasis deliciosos, en dor y éxito propagó sus santas doctrinas, y cidente, cómo sobre la falda inferior de las comentarios, en murmuraciones y hasta en in- por cuya fe y sostenimiento mereció la gloria montañas que lamen cristalinas aguas circuidas cidentes edificantes, como el que voy á referir: del martirio, que le hizo sufrir Herodes Agri- por castañares cargados de pinchantes zurroLa escena pasa en una terraza del Bulevar; pa, mandándole degollar por contentar al pue- nes y robledales, ó entre bosques de pinos y robustas encinas, cuyos matices forman conLuatro amigos, sentados alrededor de un vela- blo y ganarse el amor de los judíos. dor, conversan sobre política, sobre literatura, En la repartición que hicieron del mundo tradicciones de pintoresca armonía, bajo aquel rspecialmente sobre literatura; una dama aris- los apóstoles para sus predicaciones, cúpole al cielo de luz azul y resplandeciente, á todo un tocrática, título del Reino, y no sé si grande hijo del Zebedeo venir á España, donde con- pueblo feliz y alegre, que canta y baila al comde España, aunque sí de humanidad, pretende virtió algunos hombres á la fe, de los cuales pás de la típica gaita, celebrando la romería de pasar de un sitio á otro por detrás del grupo siete fueron ordenados de obispos por San Santiago. de los cuatro amigos, ninguno de los cuales Pedro, teniendo la dicha de ver en carne morEse cuadro sublime y sugestivo, una vez advierte que la silla de uno ofrece alguna pe- tal á la Virgen María junto á las corrientes visto no puede olvidarse, y además de ser queña dificultad á la evolución de la noble del Ebro, donde se le apareció una noche so- prueba de la magnificencia cristiana con que dama; pues de haberlo advertido, se hubieran bre una columna ó pilar de jaspe, por lo que aquel país reviste todos los sagrados cultos, tvantado todos como hombres galantes y bien fundó en aquel sitio su primera capilla, llamada tiene también el carácter propio y puramente ducados, y hasta hubiesen puesto las sillas en hoy el Pilar de Zaragoza. céltico de la raza galaica. el arroyo. Se dan de ello cuenta sólo cuando Murió en Jerusalén después de establecer RAMÓN MÉNDEZ oyen decir á la dama entre dientes, pero con los fundamentos de la fe en nuestra nación, Presbítero. acento de enojo: Por aué se sentarán estos y una misteriosa navecilla condujo sus restos 25 de Julio, 1906. tíos aquí El tío era una gloria nacional: era D. Benito Pérez Galdós. Quedamos en que la gente provinciana ha tenido un gran día de salvas, de gala y de iluminaciones, con motivo del santo de la Reina madre. J 1 tiempo ha sido bueno, algo caluroE so y á ratos amenazando con lluvia, por lo mismo qué el barómetro está alto, porque aquí es ya axiomático, que cuando el barómetro sube, el agua baja. Con algunas turbonadas, sirimiri, como s las llama por aquí, han comenzado esta noche las iluminaciones en la bahía, una de las fiestas más bonitas que este pueblo ofrece á sus visitantes. A las nueve, centenares de embarcaciones surcaban las aguas con farolillos venecianos, simulando un inmenso rosaiio de cuentas rojas que giraba alrededor de los barcos de guerra, también iluminados con infinidad de luces eléctricas. En los montes ardieron hogueras que parecían volcanes; en las vertientes de Igueldo y del castillo surgieron numerosísimas bengalas de todos colores, que llevadas en manos de soldados y bomberos, parecían, en medio de la obscuridad, un mágico desfile de estrellas. El espectáculo ha sido hermoso. Con una bahía como ésia, con gusto y con dinero puede hacerse el milagro de traer á la realidad cualquiera de las fantásticas escenas de un cuento de Hoffmann. Esta grandiosa fiesta ha sido ofrecida por San Sebastián en honor de la Reina madre. Es lo menos que San Sebastián podía hacer por la que tanto ha h c í o por este pueblo. á Santiago de Compostela, en donde la piedad de los españoles quiso guardarlos en una severa y riquísima cripta, revestida toda ella de plata. Esa cripta es incesantemente visitada por Is piedad de los cristianos de todo el mundo, qut allí acuden en incontables peregrinaciones para depositar su tosco y pintarrajeado exvoto: ur busto de frágil cera, una muleta ó los vendajes de la última enfermedad, las trenzas de pelo, quí por devoción se cortó y ofrece la piadoss doncella, la espada ó el casco, recuerdo de sangrientas jornadas ó la tabla y el sombrero de hule, testigos de horas angustiosas en las bo rrascas de alta mar...