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S? AÑO CUATRO. NUM. 55 j. U N J V E BAL ILUSTRADA. EXTRAORDINARIO DE A B C l uestro número de mañana tendrá cari rácter de extraordinario; estará esmeradamente impreso en magnífico papel satinado, y contendrá, además de amplia información gráfica y de noticias, el suplemento número XV del periódico La Mujer y la Casa, con arreglo al siguiente SUMARIO Crónica de la Moda, por la vizcondesa de B. de Neully. Artículos de modas (con ilustraciones) Páginas femeninas, La casa moderna (con fotografías) Correspondencia particular, por la secretaria. Variedades, figurines, etc. etc. SÜMADRID, 23 DB JULIO DE 1906. NÚMERO SU ELTO, 5 CÉNTIMOS Perdida aquélla característica austeridad que nos salvaba de estos desniveles, siendo inútil cuanto se pudiera intentar por recobrarla, reconocidas las ventajas del vivir moderno y no pudiendo, á estas alturas, llamar ficticias á sus necesidades, queda como único eficaz remedio, que cada cual se penetre de la indispensable precisión de trabajar más y mejor que hasta aquí se ha trabajado. De ese modo, será factible y estará más justificado el reposo estival, en sitios higiénicos y pintorescos, en frescas y amenas playas, sin las inquietantes perspectivas del liquidador otoño, ni del angustioso invierno, suficientes á estropear los goces del veraneo. Pero, tocante al mundo oficial, á los elementos políticos, que por star en el lado más visible de la sociedad, pudieran dar ejemplo, no se nota la menor convicción en que para disfrutar de la existencia moderna, no se puede seguir trabajando á la antigua. Para justificar el reposo estiva descansan en todo tiempo, cual si estuviesen necesitados de una reparadora quietud. Lo perentorio del plazo señalado para el ajuste de los Tratados de comercio determina hoy una actividad ministerial superior á la que se ha desarrollado en igual temporada de años anteriores. Pero, la gente está como sorprendida de que, en plena canícula, haya vigor bastante para ocuparse en tales asuntos. A pesar de que no han transcurrido muchos años, nadie se acuerda ya de que en pleno estío, con las Cortes abiertas, se han ventilado los asuntos más graves para España. Tan comodones y regalones nos vamos volviendo, con rapidez proporcional al cuadrado de los tiempos, que hemos olvidado cómo en el período de la Revolución de Septiembre, el Parlamento funcionó más en verano que en invierno; que en la Restauración ocurrió, cual en 1879, lo propio, verificándose por esta misma fecha una de las discusiones políticas más solemnes y de mayores alcances, que ha habido en Cortes españolas; debate, en el que tomaron parte Alonso Martínez, Sagasta, Castelar, Martos, Silvela, Romero Robledo y Cánovas, bajo una temperatura de las más caliginosas sentidas en Madrid y sin que nadie alegase las imperiosas vacaciones para hurtar el cuerpo á aquellas tareas y fatigas. Hombre hay, que en la actualidad se siente bañado en sudor, solamente al pensar que pudiera verse en caso semejante. Por ahí puede medirse lo que vamos ganando en civismo y compenetrándonos de la verdad enunciada antes de que, para gozar de los atractivos de la vida moderna hay que trabajar á la moderna también TROYANO CARMELITAS DE KENSÍNGTOH muy cerca de Jtensington Palace, la afortunada mansión de donde salieron para ocupar sus tronos la Reina Victoria de Inglaterra y nuestra actual Reina Victoria, se estableció hace cuarenta años un convento de carmelitas. Sí, andando el tiempo, esta vecindad influyó poco é mucho en el ánimo de J princesita de Battenberg, predisponiéndola desde la infancia á su conversión a catolicismo, tan delicado fuera afirmarlo como negarlo, Pero, aun descartada 4 a leyenda que supone haber visto varias veces á la augusta niña en aquel templo católico, no falta quien afirme que los primeros rumores del noviazgo y de la conversión se esparcieron por España á través de las rejas de los monasterios carmelitas de Alba de Tormes, adonde algún viajero debió traer la noticia, misteriosamente envuelta entre los pliegues del hábito. Sea de ello lo que quiera, lo cierto es que los n igiosos de Kensington acogieron con júbilo indecible la conversión de su egregia convecina. Y cuando esta augusta señora, en la mañana del día de la Ascensión, horas antes de despedirse de Inglaterra para compartir con D. Alfonso XII el solio español acudió ai convento y oyó misa en él ante la iraa. gen de la Virgen del Carmen, la comunidad pensó en perpetuar el recuerdo de aquella fecha como una de las más faustas en la historia de su templo bendito. Bien ajenos estaban los iniciadores de tal idea de cuan otra distinta significación, merced á la vesania de Morral, podrían dar á la conmemoración proyectada; no conmemorarían ya una fecha histórica; conmemorarían poco menos que un milagro. Así ha sido. Y el día 16 de este mes, inmensa concurrencia de fieles asistía en la iglesia del mcrfiasterio londinense al acto de descubrir una lápida. Además de toda la colonia española, con nuestro embajador y el marqués de Villalobar á la cabeza, mjjy selecta representación del catolicismo ingle xoncurrió á la fiesta, en- tre otros el duque y duquesa de Norfolk, e! marqués de Ripow, el general Butler, lord y lady Talbot y Mr. y Mrs. Maxwell. Cuando llegó el Sr. Polo de Bernabé se dirigió desde luego, acompañado del obispo Tauton y del padre provincial, y seguido poi la comunidad entera, á la capilla Sur. Allí, un pabellón formado por banderas inglesas y españolas, el Union Jack, el estandarte Real y otras insignias cubría un trozo del muro. Retiró el embajador una bandera española y quedó al descubierto una hermosa tabla de mármol de Carrara, en la cual, bajo las armas pontificias y los escudos de nuestros Reyes, se lee la siguíente inscripción: ¡Oh Madre del Monte Carmelo Continúa desplegando tu manto protector sobre U T ema de España que, arrodillada en este sitio, oyó mita en la mañana en que partió de Inglaterra para su país de adopción (fiesta de la Ascensión 1906) Esta lápida ha sido colocada aquí por vañoi de sus hermanos en rehgtón, como acetan de graciasy reconocimiento á haber sido vahada de la muerte el día de su boda, 31 de Mayo de 1906. Acto seguido, el señor obispo, después de una solemne misa de pontifical y de im elocuente sermón de un, Padre jesuíta, el Padre Este número se venderá en toda Espa ña al precio de DJEZ- CENTÍMOS CRÓNICA POLÍTICA f ESNIVELES Es maravillosala pron j titud, con que nos asimilamos Ja disposición á las comodidades y los goces de los pueblos más civilizados. Y es no menos maravillosa la lentitud, con que nos damos cuenta de que las satisfacciones indicadas no las han obtenido de balde aquellos pueblos. Se corresponden éstas paralelamente con un aumento de actividad cerebral, con superiores iniciativas, con el abandono de los carriles de la rutina, con mayores y más penosos esfuerzos para hacer el camino de la vida. Sólo á tal costa se disfruta legítimamente de una existencia más refinada, rodeada ele los atractivos y placeres con que brinda la civilización. Así, trabajando más, produciendo más, se encuentran justificados los mayores gastos que el confort, el lujo, la mesa mejor servida, la sociabilidad más satisfecha, la vanidad más halagada, el costoso veraneo y cien otras necesidades modernas han de ocasionar. Hace años, se dijo en pleno Parlamen te que nuestro pueblo quería vivir á la moderna, y pagar á la antigua Formulada así la afirmación, era poco exacta. Hoy ¡o es menos, pues en cuanto á pagar, bien á la moderna pagamos. Con mayor propiedad se puede decir que queremos trabajar á la antigua y vivir á la moderna. Y esto no se refiere únicamente al Estado, á la vida pública, sino tanto y más aún, á la particular de cada uno. Los dispendios no son aquí proporcionales á ¡a producción. Socialmente hay un déficit más arduo de cubrir que el del Estado mismo. Aquel sobrante, que el instinto colectivo dejaba para destinarlo á Hueva producción, va siendo cada vez menos perceptible. Este fenómeno se nota, más vivamente que nunca, en la presente estación.