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B C DOMINGO 22 DE JULIO DE 19- 6. PAG. 7 ED I donde se- sacaron más adelante, después ríe Us debidas confrontaciones Dará acreditar su autenticidad. Al conocer Vizcaya la gloriosa muerte de Berrío- Ochoa, estaba fpralmente congregada so el árbol de Guernica, y en la sesión de 16 de Julio de 1862 levantó, en medio del más religioso entusiasmo, acuerdos solemnes, que perpetuaran la memoria de su esclarecido hijo. Después se pidieron sus restos mortales para que descansaran en el suelo patrio y que se incoara el expediente para su beatificación, si era procedente. Cumplióse el decreto de las Juntas generales del Señorío, y los restos de Berrio- Ochoa, después de muchas vicisitudes, descansan, por fin, en la urna de plata que e! -pueblo de Elorrio expone á la veneración de Euskería sobre artístico altar que la piedad dedica al nuevo mártir y confesor de ¡a fe de Cristo. 1 as conferencias pedagógicas. Bajo la presidencia del Sr. Cemboraín España se verificó ayer mañana la tercera y última de estas interesantes conferencias, que con tanta atención han seguido cuantas personas se dedican á la enseñanza. Sobre El libro de texto y condiciones que debe reunir disertó elocuentemente D. Francisco Pérez Cervera, abogando por Ja supre- PONTEVEDRA. VISITA DE S. A. LA INFANTA DOÑA ISABEL A LAS RUINAS DEL CONVENTO DE SANTO DOMINGO Fot. Zagala. NUESTROS GRABADOS 1 I na beatificación. Con gran pompa se ha celebrado en Elorrio la ceremonia de beatificación del maestro vascongado fray Valentín Berrío- Ochoa, á la cual asistieron el nuncio de Su Santidad, el obispo de Sión y numerosos prelados. La animación que hubo en Elorrio los tres días que duraron las fiestas, fue extraordinaria; de ella puede dar idea la fotografía que publicamos. El ínclito fray Valentín entrego gozoso su cuello al verdugo, en el Tonkin, el i. de Noviembre de 1861. Inmensa muchedumbre- -dice e l S r Arrieta Mascarua en su o b r a Vida de BerrioOchoa- -se agolpó á ver pasar hacia el suplicio á los tres confesores de la fe; dos caballos y dos elefantes abrían la marcha, seguidos de cuatro compañías de tropa, con las espadas desnudas; en el centro de las dos hileras, formadas las tropas, iban las tres jaulas con los mártires. Llegados al lugar de! suplicio, éstos se arrodillaron, y clavada la vista en el cielo, se reconciliaron mutuamente y encomendaron sus almas al Creador. Terminada la oración, les ataron las manos á las espaldas y los cuerpos á unas estacas clavadas en tierra, pero de tal modo, con crueldad tan extremada, que el pecho les sobresalía extraordinariamente y el cuello quedaba muy estirado. Les lavaron los cuerpos y sonó una bocina, previniendo á los soldados estar alerta y prender al que vieran triste ó condolido de la suerte de ¡os sacerdotes. Así permanecen largo rato, expuestos á los rayos de un sol abrasador, en actitud tan vioJenta y sufriendo horribles tormentos. Suena, por fin, la señal de muerte: la fatídica bocina retumba de nuevo en los valles, y al instante las afiladas cuchillas de los soldados cortan aquellas preciosas cabezas, que ruedan por el suelo. ¡El sacrificio queda consumado! Colgaron aquellos sicarios las venerables cabezas en palos, teniéndolas por tres días expuestas ai público. Mucho trabajaron los cristianos para recoger tan venerandos restos, y io logró un catequista que los enterró cuida- i desámente en un Jugar Jiamado Jeu Dat, de j SAN SEBASTIÁN. EL CRUCERO ACORAZADO HOLANDÉS TROMP SAN SEBASTIÁN. EL TORPEDERO FRANCÉS EPJbU Fots.