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C. LUNES 16 DE JULIO DE 1906. PAG. 12. EDICIÓN 2. El mitin, debidamente autoi izado ya, se ce- y amenazaba a su- paare, Mariano Ballesteros Pérez, portero de la casa núm. 30 de la calle lebrara esta tarde. de Velázquez, pasó ayer de los insultos á la agresión de obra, causando al autor de sus días El artista sin igual una herida en la frente. en pelucas, Pepe Llanos, El lesionado fue asistido en la Policlínica de se ha matado en el Canal, Socorro de la calle de Tamayo y el agresor pues no tiene parroquianos conducido al Juzgado de guardia. desde que hay Petróleo Gal. de Centro de HijosdichaMadrid. que en el Deseando Asociación I f na cogida. En la corrida de novillos celebrada ayer en Carabanchel, fue cogido por una res un muchacho de dieciseis años, llamado Faustino Vena, que sufrió fuerte epistaxis y contusiones en el cuerpo. Quicidio. Manuel Pérez Vázquez, de cincuenta y seis años, ex inspector de vigilancia, se ha suicidado esta madrugada arrojándose desde una ventana al suelo de la Sala o. a del hospital Provincial, en donde se hallaba curándose de una herida que hace días se causó en el vientre al intentar suicidarse cerca del Puente de Yallecas. El suicida deja una tarjeta en donde dice que una dolorosa enfermedad y su larga cesantía le obligan á tomar tan fatal resolución. k A utomóvil destrozado. Según noticias oficiales de Las Rozas, homenaje que se propone tributar al ilustre en el kilómetro iS de la carretera de Galicia matritense duque de los Abruzzos, por el éxi- volcó ayer tarde un automóvil que quedó desto de su viaje al Centro de África, tomen par- trozado, resultando milagrosamente ilesas las te todas las clases sociales, ha resuelto que el cuatro personas que lo ocupaban. homenaje consista en un álbum de tarjetas postales donadas por cuantas personas deseen adherirse al indicado tributo de afecto. on las manos en la masa. En la calle de Cabestreros fue ayer dentento de suicidio. tenido el rata Ricardo Llanos (a) el T icardito, José Soler, subdito francés, intentó ayer en el momento de sustraer un reloj del bolsillo suicidarse, detrás de unas tapias de Caraban- á un caballero. chel Alto, disparándose un tiro en el oído dePOR TELÉGRAFO recho y quedando en estado gravísimo. T amames, 16 8 m. En la fábrica de haríA ccidente del trabajo. Tan decidido era su propósito, que además ñas y electricidad que posee en esta villa de la pistola con que se disparó, se le encon- Estando ayer Gregorio Selraa Martín D Santos Marcos, ocurrió anoche una horrilimpiando unas esteras, tuvo la desgracia de ble desgracia. tró otra cargada, en el bolsillo. sufrir una caída que le produjo heridas graves Un hijo de dicho señor, D Julio Marcos, iclistas imprudentes. en diversas partes del cuerpo. fue cogido por el volante de una de las máquiUno de esos ciclistas que sin saber maDespués de asistido en la Casa de Socorro nejar la máquina tienen la osadía de circular de la Inclusa, fue trasladado al hospital Pro- nas, que le causó ia ni rte en el acto. El accidente ha producido honda impresión por las estiles de mayor concurrencia, atrope- vincial. en esta localidad por ser D Julio persona muy llo ayer en ia calle del Arenal á Carmen Sánrespetada y querida. chez, de treinta y tres años de edad, produDeja mujer é hijos Q o r viajar gratis. ciéndola heridas de pronóstico reservado en Dentro de pocos días debía partir el matri Al pasar por la estación de Las Rozas un diferentes partes del cuerpo. tren que venía á Madrid, se apeó en marcha monio para Buenos Aires, donde iba el señor n mai hijo, por viajar sin billete, Ricardo Soriano Vioscas, Marcos colocado, pues hace algún tiempo se Claudio Ballesteros, joven de diecisiete cayendo al suelo y produciéndose heridas en le destinó al Bdnco Hispano- Americano. -Margólo. años, que con deplorable frecuencia insultaba la cara y cabeza de pronóstico reservado. C I UNA DESGRACIA C U 22 BIBLIOTECA DE A B C LOS SECRETOS DEL DOCTOR SÍNTESIS 23 Como todo francés que se respeta y es aficionado á U literatura y á la filosofía, el señor prefecto de policía de París no podía ignorar el nombre de Swedenborg, de aquel nombre extraño y visionario que fue tan grande sabio. Pero eso era todo lo que sabía de Suecia. Y es que se puede ser un abogado regular y un orador brillante y no saber que la Escandinavia, en donde los grandes talentos abundan, puede enorgullecerse con nombres como los de Linneo, Berzdius, Santesson. Hurs, Acharius, y Retzius... sin contar el de Elias Síntesis... En la antesala permanecía uno de los dos guardias de corps del Dr. Síntesis. Era un bhil del lndostán y no un negro como indicaban el parte del agente núm. 27 y el registro del hotel. El error era excusable para quien no hubiese estudiado h antropología, porque semejante indio, que tenia la epidermis color de betún, las facciones groseras y la nariz aplastada, podría tomarse por un negro africano si no fuese por sus cabellos largos, ralos y lisos. Al ver al desconocido que avanzaba, precedido de un criado con la librea del hotel, el indio se levantó como impulsado por un resorte, y colocándose ante la puerta, pronunció algunas palabras en una lengua extraña. El prefecto sacó de su bolsillo una tarjeta, y entregándosela, dijo sencillamente: ¿El Sr. Síntesis? El bhil, mientras gruñía entre dientes, abrióla puerta y desapareció para volver á entrar casi inmediatamente. Pero aquellj ausencia tan corta parecía haber modificado sus disposiciones de hostilidad. Elevó sus manos en forma de copa, por encima de su cabeza, inclinándose respetuoso, mientras invitaba con un gesto de cabeza al prefecto á seguirle. Después de atravesar dos naoitaciones llegaron a un gran salón lujosamente amueblado, transformado en gabinete de trabajo. Al llegar allí, el indio saludó y se retiró. El prefecto, pudo ver entonces, sentado sobre un alto sillón, á un anciano inmóvil, que le contemplaba fijando en él una mirada tranquila, algo velada, de exDresión fascinadora y singularmente penetrante. E ¡anciano se levantó, respondiendo con una inclinación de cabeza al saludo de 1 ceremonioso visitante, á quien invitó á sentarse con un gesto de benevolencia, al mismo tiempo que á su vez volvía á sentatse, adoptando su inmovilidad anterior. Hubo una pausa, que Interpretada por el prefecto como una interrogación, le dio pauta para comenzar excusándose por su visita puramente oficiosa. Y mientras pronunciaba su discurso con la superabundancia de palabras del abogado, para quien la verbosidad más que un hábito es una necesidad, el prefecto examinaba á su sabor al misterioso personaje. La cabeza del Sr. Síntesis recordaba el imponente cráneo de D ¿rw ¡n, popularizado desde mucho tiempo antes por las publicaciones ilustradas. Tenía la frente inmensa del ilustre fisiólogo inglés. Frente de soñador, ensanchada bruscamente en dos enormes protuberancias laterales y que parece prolongarse hasta el occipucio en una última y mayor protuberancia que prolonga, por así decirlo, la capacidad de la bóveda craneana. Profundamente empotrados bajo las arcadas superciliares, muy prominentes, sus ojos negros, inmóviles, bajo anchos párpados, brillaban como globos de acero bruñido, sin que las largas veladas, el trabajo constante ni los años hubieran podido alterar su incomparable fulgor. Una larga nariz, delgada, cuya fiera curvatura aguililla daba singular expresión de audaz energu á su lu sca-