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S? AÑO CUATRO NUM. 548. CRQNICA UNIVERSAL ILUSTRADA MADRID, 14 OE JULIO DE 1906, NÚMERO EXTRA. 10 CÉNTIMOS 2 rría al otro lado de la frontera, nos sentimos hoy completamente dichosos, saludando con emoción dulcísima esta rehabilitación solemne por la que Francia se rehabilita á sí misma de sus pasados errores, de sus extravíos y de su turbación, purgados ahora con la proclamación de la verdad y de la iusticia. Que el mercado ha recobrado su aspecto normal y que entiendo conviene que se desarrolle con entera libertad, ajena á influencias extrañas. No soy partidario de combatir el agio por el agio. La recaudación de Aduanas va á proporcionarnos mucho oro, y ese oro, claro está, volverá á la circulación; pero no debe servir para impresionar al mercado. Todo se hará con una absoluta normalidad. Eso nos manifestó el Sr. Navarrorreverter, y á nosotros sólo nos resta darle desde estas columnas las gracias por la amabilidad con que satisfizo nuestros deseos y la ocasión que ha proporcionado de comunicar á los lectores de A B C las interesantes declaraciones que preceden. EL PROCESO DREYFUS ay asuntos que al ser tratados en estas efíH meras cotidianas hojas de papel, en donde á diario se registran en confuso montón los más heterogéneos aspectos de la vida humana con cierta relativa serenidad de juicio, tienen el raro privilegio de apasionar por igual al escritor que los transmite venciendo la rutinaria insensibilidad profesional que al público que los recibe y encuentra mezclados con otros de diversa intensidad sujestiva. Ninguno entre ellos como la relación de este proceso de Dreyfus, que crispa la medula con escalofríos de suprema emoción trágica, y cuyo epílogo ha escrito el Tribunal Supremo de Francia, pronunciando su definitiva sentencia en la famosa causa. Alfredo Dreyfus, brillante oficial del Ejército francés, conducido una noche siniestra á la prisión de la rué Cherche Midi, acusado del infame delito de alta traición, agobiado bajo el peso de abrumadoras delaciones, esculpido, degradado luego ante las bayonetas de sus compañeros de armas, arrastrado más tarde á la isla del Diablo, encerrado allí en prisión dantesca, martirizado con todas las torturas, desgarrado por todas las inclemencias, atenazado por todos los dolores, mientras su voz se perdía exhalándose en sollozos de desesperación infinita, por nadie escuchados, ha sido declarado inocente, limpio de toda culpa, acreedor de todos los respetos y á todas las rehabilitaciones. Mas para poner en marcha á la Verdad, agarrotada por la mas negra de las conjuras, por la más impía de las intrigas, provocadora de tremendo error judicial, fue preciso agitar y conmover la conciencia de un pueblo prrmero y de la humanidad después; provocar una reacción peligrosa y turbulenta; desenmascarar altos personajes cuyo rostro se cubría con antifaces lúgubres; lacerar abiertas heridas de un cuerpo social entero; pisar sobre fango sin mancharse; chapotear sobre la sangre vertida sin que las salpicaduras saltasen al rostro... y esta misión sublime y redentora, cuyo solo recuerdo pone pavuras en el corazón y zozobras en la mente, fue acometida por aquel grande hombre que en vida se llamó Emilio Zola, sacrificando, al lanzar su inmortal ¡Yo acusólo, su nombre, su prestigio, su fama, su fortuna y su propia existencia. El impulso fue vigoroso; tanto, que nos conmovió á todos los hombres sin distinción de nacionalidades, anhelantes desde aquel momento deque llegase un día en que pudiera hacerse luz entre tantas tinieblas, unidos todos por un soberano impulso de solidaridad humana que buscaba el remedio para el dolor más grande que puede sufrir la humanidad, aherrojada por el dolor triunfante. El doloroso drama ha terminado, y nosotros que, cuando la revisión del proceso en Rennes, arrastrados por el sentimiento de justicia que, orgullosainentelo proclamamos, compartíamos entonces con todos los intelectuales, les, con la Prensa del mundo entero unida por misterioso influjo en el que parecía vislumbrarse el reflejo de la augusta voluntad divina, fuimos ardientes defensores del mártir de la isla de! Diablo, produciendo aciso la extrnñeza de alguno que nct se explicaban cómo concedí. nii b Uní ie. n. ión a un cuino ijue ocu- HABLANDO CON LOS MINISTROS p L SR. NAVARRO- El Sr. NavarrorrtRREVERTER v e r t e r es s i n j n gun genero de dudas, uno de los hombres que más á fondo han estudiado en este país las cuestiones arancelarias. Autor del modus vivendi con Suiza, que ha sido durante muchos años la base de nuestras relaciones comerciales con las principales Potencias europeas, ha intervenido además en 1892 en nuestro arreglo con Francia. Nadie mejor que él podrá ahora activar la campaña, ya iniciada, para la celebración de Tratados de comercio. Ayer le visitó un compañero nuestro y tuvo la bondad de hacerle las siguientes manifestaciones: -Voy á comunicarle á usted una mala noticia. Aquí tengo un aviso de Italia anunciándome que el Senado ha decidido aumentar los derechos aduaneros sobre la uva seca. Mucho me preocupa esta medida, como también me inquieta la actitud de Francia, que se propone aumentar sus tarifas sobre variosa rtículos, precisamente sobre los que más interesan á nuestra exportación. Esto me ha sorprendido muy desagradablemente, porque el Gobierno actual se halla resuelto á buscar, con la mejor buena fe y empeño, una base de arreglo, y no piensa descansar hasta lograrlo, hasta ultimar un Tratado definitivo de mutua conveniencia para ambas naciones. Y, siendo de paz y de concordia nuestros propósitos, claro es que entiendo que los franceses han escogido mal el momento de elevar sus Aranceles. ¿No es nece sario- -le interrogamos- -que se reúnan las Cámaras francesas y las Cortes españolas para aprobar lo que los dos Gobiernos decidan, y no es un inconveniente grande que nuestro Parlamento se encuentre cerrado y que el de nuestros vecinos termine hoy cabalmente sus tareas? -En toda guerra- -contestó el ministro- -es posible un armisticio; pero más aún cabe concertarle cuando no han empezado de hecho las hostilidades. A pesar de la mala impresión que nje ha causado la intención de nuestros vecinos de aumentar sus derechos para ciertos artículos que nos interesan; á pesar de las reclamaciones y de las quejas de nuestros exportadores, puede usted afirmar que el Gobierno está resuelto á proseguir con serenidad y sin dejarse impresionar por nada ni por nadie la tarea que se ha impuesto de ultimar cuanto antes un Tratado duradero. Todavía acaricio la esperanza de que las Cámaras francesas se separen sin tomar ninguna resolución. Francia tiene una garantía de nuestros buenos deseos. Yo intervine en las negociaciones y firmé el convenio de 1892. No sería tan malo ese arreglo cuando, hecho para durar cinco años, ha durado catorce. ¿Y efe los cambios- -preguntamos- -puede usitci decirnos algo? CRÓNICA POLÍTICA frTUESTRA REPRESENTA- A u n q u e C 1O N EN AMERICA m U y á la ligera, ya se ha tratado en el Consejo de ministros de los cargos diplomáticos vacantes. Entre ellos hay dos relativos á nuestra representación en América. Se sabe que este asunto preocupaba al malogrado duque de Almodóvar, y era de las cuestiones que el presidente de la Conferencia de Algeciras habría abordado, si la muerte le hubiera dejado tiemoo para ello. La representación de España en América tiene, para nosotros, incalculable importancia, por más que nos empeñemos en no atribuírsela. Los vínculos con las Repúblicas, hijas de nuestra madre patria, son aún más espirituales, que materiales, y los encangados de cuidarlos, de fomentarlos, de fortalecerlos han de ser en primer término los representantes españoles. Por otra parte, las colonias procedentes de nuestra Península son en las dieciséis naciones hermanas muy importantes, en algunas, las más numerosas y hasta las más ricas. De su patriotismo dan testimonio los altos hechos, con que nos mostraron su amor en días de angustia y desgracia, y el solícito afán, con que siempre acuden á remediar las desdichas que abundan en este viejo solar de la raza, de la cual reintegran en el mundo el prestigio con su inteligencia, su laboriosidad y su espíritu de ahorro. Con esta firme base, con el lazo fortísimo é insustituible del idioma, con la semejanza de aficiones y gustos, nuestras relaciones de carácter material con las Repúblicas hispano- americanas consienten un progreso indefinido. Todo hombre político, que lleva en sí algo de estadista, se halla penetrado de esa fecunda verdad. Sin embargo, al órgano esencial de conocimiento, á la mente que es como prolongación del cerebro del gobernante español en aquellos remotos climas, ni se le concede la valia 1 1 se le exigen las tu 1 J