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CUATR NUM. NICA 546. CRÓUNIVER- SIMADR 1 D, 12 DE JULIO DE J 9O6. NU YIERO EXTRA ro CÉNTIMOS tonces haoremos comenzado a ver el paisaje sobijo, austero, noble, que puso Veíazquez en el fondo de sus cuadros; luego, al cabo de una hora, habremos columbrado en el fondo de una hoya la masa formidable, gris, granítica, del Escorial. Y habrán ido pasando Citaciones y eiticion. es en cuyos andenes pasearían estas muchachas provincianas q u e nosotros tanto queremos: Pepita, Carmen, Araparrto, Rosario, lsabelita, Consuelo. Algún señor grave nos habrá mirado un momento y habrá hecho cálculos- -bien inútiles- -sobre qmen podamos ser nosotros. Y nosotros hemos contemplado desde las ventanillas el paisaje de las serranías abruptas y peladas, los llanos infinitos y tristes, ios nos hondos, torvos y gualdos. Poco a poco (porque en España los trenes caminan poco a poco) el tren habrá ido entrando en urra tierra lien de- verdura, con riachuelos claros can tupidos boscajes, con un ambiente esfumado, suave. Estaremos entonces- en la bella tierra asturiana; las torres de Vetusta ó sea, Oviedo, se divisarán después á lo lejos. Y dentro de un minuto ya estaremos nosotros en la vieja y noble ciudad. Por un paseo de venerables y buenos álamos pasearán al anochecer las raisnus muchachas que hemos visto en las estaciones- -lsabelita, Juana, Paquita. Clara y Rosa ito; -encontraremos por tas calles a D. Fernando, D. Juan, a O. Pedro, á D Luis, a D. R f el; y en la hora posmeridiana. cuando la ciudad este en silencio, los canónigos continuaran sus rezos sonoros en la vetusta catedral, mientras que en los cafés, unos hambres alegres y locos, golpearan con las fichas del domino el mármol de las mesas y cantaran la tonada de una vieja zarzuela. AZOR 1 N SAL ILUSTRADA, TIERRA DE PROMISIÓN ¿No es ésta la mejor prueba de talento maravilloso que puede dar un hombre público? ¿El país que de tales hijo goza no puede; llamarse con justicia y con orgullo el país de T l spaña es el país de los sabios, y para afir- ios sabios? Porque si así no fuera, si por el contrario, marlo asi, de modo axiomático, no precisa buscar ei fórmulas de antropología el ín- los profesionales de la política considerasen dice de superioridad de nuestra raza, ni apoyar baladí é indiferente el desempeño de cualquier el peregrino- hallazgo de una verdad tan incoir- departamento ministerial, con tal de que á su vez cualquiera de ellos llevase aparejado los cusa en investigaciones de sociología al uso. El movimiento se demuestra andando, y la prestigios del mando y las dulzuras de la. goafirmación die que vivimos en un pais donde bernación ¿qué pensarían de ellcs y de sí misflorecen el naranjo y la sabiduría con igual vi- mos, los que trabajan, los que producen, los gor, se patentiza lanzando rápida? ojeada sobre obscuros y los humildes? lo que ocurre con nuestros hombres políticos, dotados por la naturaleza con una aptitud maLOS TRATADOS ravillosa para abordar los más. variados ramos del saber, para dominar los más heterogéneos DE COMERCIO conocimientos, para familiarizarse con las más ABLANDO CON EL SEÑGR El m ¿nisopuestas é intrincadas materias, cuyo estudio t r o de NAVARRORREVEKTER Hacienda. y conocimiento en hombres de otras razas menos afortunadas q ¡ue la njjestra, consume una está muy preocupado con la cuestión de los Tjratados de comercio. El fue quien intervino vida entera de constantes afanes. en el modus con Suiza, base durante La prueba de esta superioridad mental de mucho íKmpa de nuestras relaciones comernuestros hombres políticos es sencilla. En e! ciales con los demás países y de las negociaciones con Francia de i 89 1 y 1 899. Y ¿hora, coif frecuente trasiego de situaciones de Gobierno la ruptura con la República Helvétrca y la deque. á nuestra alrededor se verifica vemos á nuncia de Francia, ¡a situación es difícil. As! diario, sin que 1 el hecho por sw repetición cons- nos lo ha manifestado el Sr. Navarrorreverter, tante nos prodttzca e! asombra que debería añadiendo que hará cuanto de el dependa para causarnos, que el mismo grande hombre que normalizarla y para ultimar Tratados de co 3 yer dejó impresa su luminosa huella en el mi- mercio con las demás naciones, principalmente nisterio de Fomento, en donde acreditó vasto con Francia. A fin de lograr esto último, sería preciso reunir las Cortes antes del i d e conocimiento- sobre la Agricultura, acerca. de Octubre é indagar si Francia puede también las obras públicas, del comercia y de: la ind- us- reunir las suyas antes de esa fecha, puVs lo íria, pasa en la crisrs inmediata stl ministerio de probable es que el Parlamento francés cierre la Gobern- jcón á regir con mano vigorosa los sus puertas el 14 de Julio. resortes del Estado, abordando además desde Basta lo dicho para comprender la extraorsu despacho los hondos problemas sociafes que dinaria importancia que habrá tenido, con resagitan y conmueven á las masas obreras, regu- pecto á nuestras futuras relaciones meicantiles, lando los salarios, neutralizando las huelgas y el último Consejo de ministros celebrado y la que tendrán los próximos que se dediquen á poniendo remedio eñcaz y seguro á las convul- estudiar los trabajes ya iniciados y el medio de siones de índole política ó de aspecto social llegar á un resultado practico y rápido. que en estos- tiempos de inquietud morbosa I os ministros de Hacienda y Estado co. ndebilitan á ¡as mas fuertes naciones. ferenciaron ayer ampliamente sobre la Poco después este mismo ministro de F o- cuestión de los Tratados de comercio. mento, primero, y de Gobernación, más tarde, Y después, el subsecretario de Estado visies llamado al departamento 1 de Gracia y Justi- tó al Sr. Navarrorreverter. Sobre una y otra entrevista guardaron los cia, en donde con igual acierto vigila el más conferenciantes absoluta reserva. puro concepto de la justicia humana, administrada con arreglo á los preceptos de la más santa misión que puede ejercer! a sociedad, entiende con perfecto dominio de las relaciones ñ, quí se queda Madrid; nos marchamos en de la Iglesia y el Estado, en nuestro país tan í compañía del querido amigo Ramón Péestrecha y tan íntimamente ligadas, y demues- rez de Ayala; cuando estas líneas se publiquen tra todos los días á cada hora y en cada mo- estaremos muy lejos de la corte; nuestra vtda transcurre en perpetuo viaje. Primero, al marmento su pericia, su habilidad, su sabiduría, charnos, habremos visto una estación rumoroen una palabra. sa, llena de gente, matizada de ciaros y femeY estoque ocurre con los ministros que pa- ninos trajes; luego habremos acomodado nues an de Instrucción pública á Hacienda, de tras dos pobres maletas en na rejilla y habreEstado á Marina, ocurre con la brillante plé- mos intentado sentarnos. ¿Estar ocupado este yade de directores generales y subsecretarios sitio? le habremos dicho a un señor grueso de todos y cada uno de los departamentos... que nos miraba desde un rincón con una miraPasan de unos á otros, abordan los más da terrible: E) habrá lanzado un sordo gruñido y nosotros, arriesgándolo rodo, no habreopuestos problemas y todos los resuelven coa mos sentado. Suena una campana, silba la loigual fortuna. comotora y el tren se pone en marcha. Y en- H RECOMPENSAS DE GUERRA I as recompensas últimamente concedidas, son las siguiente Cruz de tercera clase del Mérito militar, con distintivo ro o. pensionada, al coronel de Artillería D. José Sanchís y Guillen; ídem la de primera clase de María Cristina, al capitán de Estado Mayor D Eduardo Herrera de la Rosa; ídem la de primera clase del Mérito militar, con distintivo blanco, al capitán de Ingenieros D. Agustín Scandella; ídem la id. al capitán de Caballería D. Pedro de la Cerda; ídem la id. con distintivo rojo, pensionada: al primer teniente d e Artillen D Pedro Jevenois. Ídem la de tercera- clase del Mérito militar, con distintivo blanco, pensionada, al corona; de Estado Mayor D. Francisco Gómez Jordana; ídem de segunda ciase, pensionada también, á los comandantes del mismo Cuerpo D Víctor Martín García, D. Alfredo Gutrérrez, D. Francisco Rutey D. Alberto Campos. Ídem la de segunda cíase, sin pensión, a los comandantes D. Tomas Rodríguez, EX Rafael Paramo, D Antonio Cepa y, í Luis Méndez. Mención honorífica á los tenientes coronefes D. Pedro Bazan y D Juan García Bcnitez. Cruz de segunda clase del Mérito militar, con distintivo blanco, pensionada, al medico mayor D Francisco Fernandez. Ídem id. de primera ciase, de igual Orden V distintivo, sin pensión, al capitán de Caba EN MARCHA