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S? AÑO CUATRO. NUM. 545. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. piadoso a su oí cío la frase que dicen las brujas á todos los ambiciosos: ¡Macbetli. tú serás rey! ¡Manuel Mar tú serás ministro Y así diez años, veinte años, tieinta años... número 3 e mañana tendrá ca- Y por fin D. Manuel Alaria fue ministro. Jgrácter de extraordinario; estará es- noro cómo un vaso de barro como el nuestro meradamente impreso en magnifico papel puede resistir la presión brutal de tal júbilo; Satinado, y contendrá, además de amplia pero el protagonista de mi articulo, elhombre resistente, sobrevivió á su dicha. Juró cargo, información gráfica y de noticias, el nú- se adueñó del ministerio. asistió á Consejos, mero XX del periódico para niños Gente lució el carruaje oficial, fue inleroitwado y le Menuda, con arreglo al siguiente llamaron feo. Tuvo, por consiguiente, durante varios días, plena posesión de su felicidad, y SUMARIO para coronarla pensó hacerse un uniforme. H en casa Je Velázquez (conclusión) ilusY entonces recordó que cuando era simple trado por Medii a Vera. azufre (con ilustramortal y contertulio del café de la Iberia, haciones -E L T ATKO OE IOS NI. Ñ S: Pepito Trápila bía visto tras los cristales de una sastrería esta (comedia en dos acto -Adivinanzas, y la hisblecida en lujoso entresuelo de calle céntrica- -torieta cómica: ¿automóvil de Juanita (continuación) la deocvilla, cauce pedregoso de esperanzas- -algún uniforme de ministro que desde lo alto Este número se venderá en toda Espadel pHo miraba con todos sus ojos á los malepa al precio de tas y sablistas de la calle. D. Manuel María DIEZ CÉNTIMOS dio al lacayo orden de que le condujeran al citado punto, y después encargó al sastre, con frase al parecer serena, la confección de su ensueño. No pestañeó mientras 1 tomaban las medidas no preguntó el precio, no recomenUNIFORME DE Nadiepiens? que dé primores, no formuló la menor advertencia. la animosidad La dicha verdadera es sobria, callada. Salló de MINISTRO mueve mi pluma la sastrería dignamente, Voy á contar tin ¿hecho triste. Un hecho regoAl salir, en el mismo piso, vio un salón de cijado, tin hecho menudo, una sutil burla déla peluquero; abajo. en el portal, cubriendo las parealidad tan pródiga en esos incidentes, agri- redes las gallardas obras de un fotógrafo. El dulces, délos cuales nació la sonrisa. mundo es hermoso, debió de pensar O. MaPues era ó es el protagonista de mi cuento nuel María, con peluqueros que nos embelleztea! un hombre que, como todos 1o s españoles, can, sastres que nos hagan uniformes y fotó ¡no ai mundo a set ministro. Pero asi como grafos que nos retraten, lodo en un puño. El algunos de nuestros compatriotas se endosan mundo s hermoso... el uniforme de ojos casi á la edad romana de la Voy á concluir rápidamente. A los pocos toga pretérita, otros ven pasar años y años, -días O. Manuel María ya no era ministro, y quinquenios y quinquenios, crisis y crisis sin al entrar en su casa con la emoción y el susto que la Gacela les reconozca el derecho de en- del que perdió una entraña, le dijeron: De galanar su busto con la esplendorosa casaca. parte del sastre, que haga tisled el f ¿vor de inY entre todos los envejecidos en el deseo, dicarle Jiora porque si uniforiue está ya para era el señor de mi cuento á modo de un presi- prueba. 9 dente del Senado. Su sonoro apellido, campaYo 4o he visto, lectores; yo lo he visto sonilla bien templada, sonaba siempre, sonaba bre un blanco maniquí, con una manga pegada lucho, sonaba i ien en todos ios repiqueleos á la diabla y la otra sin pegar, malamente indiele las combinaciones ministeriales cuando el cadas en el paño por efímero jaboncillo las lípartido liberal gozaba del Poler; pero era neas de los ojos, con los fjJdones lacios y á campanilla en domicilio vacío, porque á su son medio coser, punteado de blanco por ios hilno abría nadie. Y con esto pasaban los años, vanes... virginalmente horrible. Yo lo he visy D. Manuel María- -llamémosle D. Manuel to, y al mirarlo he sorprendido, no Jas lágriM iria- -continuaba aturdiendo para ministro mas, sino Ja sonrisa de Jas cosas. en todas las crisis liberales, grandes ó menudas, Pero después de todo, ¿qué? ¿Gasta un nomy tomandocafé modestamente, sin ninguna resbre su vida para ser aj fin ministro hilvanado ponsabilidad ministerial, en el antiguo de la y salir del ensueño cuando todavía su uniforIberia me está en hilvanes? Bueno. ¿Acaso, amigo don Yo, que jamás he soñado con la dicha de loManuel Alaria, no se sabe en el café de la Ibegrar una cartera, sin que esto arguya mérito ria que todo en este mundo es quebradiza vamío, pues así como Anatolio France cree que nidad de hilván? Y lo que ha soñado usted se nace enamoradizo ó jugador, yo creo que se antes largamente, ¿quién se lo quita? Sonriánace ambicioso de carteras, y perdóneme el monos, yr Á ser posible, J O paguemos ai conde de Romanones si le contradigo; en este sastre. punto me identifico, sin embargo, imaginativa José B 8 ROURE y retrospectivamente con D. Manuel María y participo de sus suftimientos, de sus impaciencias, de sus esperanzas tercamente fallidas. Yo le acompaño un día y otro día por el mundo político en busca de palabras que transparente n promesas, de sonrisas cariñosas que POK TELÉGRAFO anuncien venturas para una trisis próxima, y AM U- DÜFONaO, 1O, 9 N. me siento á ja cabecera de su cama en las noC u Majestad la Reina, aun cuando mas aliches de insomnio, y mientras él, desvelado y viada d la indisposición que ha sufrido, receloso, combina planes que ha de llevarse no salió hoy di sus habitaciones ni recibió á 1 nuevamente el aire dej Guadarrama, susurra comisión Inglesa que venia á ftlicuarJj. ¿MADRID, it PH JULIO DE 1906. NUMERO SUEL TO, 5 CÉNTIMOS El Rey marchó por la mañana á Caballerizas y mandó ensillar el caballo Manolo, adquirido recientemente en Santiponce (Sevilla) Después se dirigió á Palacio, con el fin de que la Reina viese á la jaca hacer piruetas D. Alfonso demostró una maestría extraordinaria en cuantos ejercicios realizó á caballo. Mas tarde pasó al jardín con los señores duque de Santo Mauro, Elpiriaga y picador señor Corona, y repitió algunos ejercicios con el caballo que salla obstáculos de gran altura. A mediodía llegaron ios señores general Luque y D. Amos Salvador, que vinieron con el propósito de despedirse de SS. M M Ambos señores fueron invitados á almorzar con los Reyes. También han llegado esta tarde el ministro de Méjico. Sr. Betstegui, que vino en su magnifico PanharJ de 1 1 o caballos; los Sres. Berm jillo, Valentín Yilches, marquesa de Guadalest y duquesa de Montelbno. A las seis de la tarde salió el Rey en automóvil con la duquesa de Momellano, á la cual acompañó hasta el alto del puerto. De regreso de esta excursión siguió el- Rey con los Sres. Beistegui y Santo Mauro hasta Villalba, con el fin de presenciar el paso d tren donde viaja la infanta doña Isabel que, como es sabido, dirígese á Vigo. A! volver á La Granja subieron al puerto en competencia, haciendo el recorrido el señor Beistegui en siete minutos quince segundos, y el Rey en nueve minutos. El primero guiaba su Panhard de 110 caballos, y S. M. el de 60. Llegaron á ésta á las ocho de la noche. Los antes nombrados exministros han regresado á Madrid en el tren rápido de la! nueve. La Sociedad de Tiro de Pichón prepara cu baile eu obsequio de ios Soberano (iaraa. EXTRAORDINARIO DE A B C Burlas de la realidad CRÓNICA POLÍTICA La mayor transigencia y flexibilidad mostradas por los moretistas, con autorización de su jefe, -ha cortado los vuelos de Ja interior discordia, que amagaba desgarrar el seno del partido liberal. En esto es posible que resulten fallidos Jos cálculos de los conservadores. A la vez, será menor e! número de los disgustados y de Jos ofendidos por el cambio de Gabinete. Habría sido síntoma funesto y prematuro el de ese principio de guerra civil en Ja izquierda monárquica, cuando, cerradas las Cortes y muy remota la posibilidad de unas elecciones, no quedaba otro medio de ventilar Jas diferencias, sino el de desplazar Jos vencedores á los vencidos de cuantos puestos ocupan? n la Administración pública. El carácter de lucha sorda y enconada habría exacerbado los ánimos durante el interregno parlamentario, y la tensión, en que habrían llegado á las Cortes, hubiera hecho explosión con la apertura de. T AJO EL ARCO IRIS LOS REYES EN LA GRANJA