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A B C MARTES 10 DE JULIO DE t 006. PAG. 5. EDICIÓN i Son, quienes han de examinarlas; ellas han de decidir y decidirán con acierto, porque precisamente nuestras Cortes se engalanan con ta asistencia de los más grandes jurisconsultos de la Nación; y en mate 1, ¡as de esta índole, un ministro de Gracia y Justicia necesita tener el espíritu abierto á todas las ideas para que las modificaciones fundamentales en ta administración de justicia salgan rodeadas de toda la autoridad y todos los prestigios posibles. cuanto á la maleita eclesiástica, la línea de conducta que me propongo seguir es muy clara, tanto es así que á mi no se me alcanza que haya otra. MíConsi tj en lo que sigue; hay un orden legal establecido: pues me atendí é á él escrupulosamente, sin blanduras y sin intransigencias. N o es posible marchar por otro camino. Mas en cuanto á la observancia de ese régimen, cabe la posibilidad de las interpretaciones. Este es el campo de acción que la ley deja i las diversidades de criterio entre los dos partidos gobernantes, y yo. al interpretar las disposiciones para ejecutarlas, me acordaré sencillamente de dos cosis: que gobierna el partido liberal y que vivimos en el sig o. XX. oConsidero obligación inexcusable, y he de cumplirla sin esfuerzo, porque su cumplimiento es espontáneo en mi, la de profesar todo el respeto y la consideración á que ta Iglesia y el clero católico son acreedores por su propia naturaleza y por los fines que están ambos llamados á desempeñar. Mas el Estado, en cuanto afecta á la vida de la sociedad civil, es absolutamente soberano, sin que haya esfera de acción ni linaje alguno de actos en que comparta esa soberanía con nadie. Y este credo legalista, que es lo tradicional en España, lo clásico, lo que ha consagrado la conducta de nuestros más ilustres Reyes, es la doctrina que ha de inspirarme en todo aquello que á un m nistro de Gracia y Justicia toca resolver en ste orden. No creo qae sea preciso por el momento para proceder de la manera dicha lanzarse á grandes empresas reformadoras, porque esto (stiposie para adoptar tal linea de conducta el splaxamiento de meses- por lo menos; y yo creo que desde el prin er instante se puede practicar aquello que constituye ta propia convicción. Tan importantes, para este fin cuando menas, son aquellos actos que parecen cerrados en modesta esfera de trámites y que se ejecutan por simples Reales órdenes. Acaso si esto se hubiera tenido siempre en cuenta al dictar todas las Reales órdenes que han emanado de este ntumterio. la cuestión planteada en la entraña de la sociedad española, tendría tnenos alcance y trascendencia. xEsto por lo que toca al orden ¡egai establecido. En cuanto á la reforma de este orden legal, el partido liberal tiene determinado su criterio y éste es el que yo he de defender á todo trance. Pero esto suscita un problema de tnayor amplitud, cuya resolución no toca al ministro de Gracia y Justicia solamente, sino á todo el Gobierno, como órgan de las doctrinas liberales. Y por tanto, yo no me considero autorizado, por no creerlo discreto, para hablar desde luego por propia cuenta. Sobre szt problema hablará el Consejo de ministros n su oportuna sazón. sllno de los asuntos que más me preocupan es la misión de ios tribunales de justicia, en lo que concierne á la defensa social; acaso de ello me ocupe en el discurso de apertura de Tribunales. Frente á las doctrinas que combaten la actual organización de la sociedad y más aún frente á los actos que tienden á introducir en Ha el temor y el desconcierto, es preciso que Jos organismos todos á quienes esa defensa sta confiada, realicen su función con un criterio claro y terminante para que las vacilaciones de los que defienden no cedan en provecho de Jas osadías de los que atacan. Yo sé muy bien que todo propósito de defensa social es mirado con sospecha y acogido como un anuncio reaccionario. Pero estoy seguro de que no habrá espíritu cuerdo que confunda la libertad con la indefensión social, ni que crea que en nombre del liberalismo se pueda pedir la inercia frente á los crímenes que amenazan y deshonran la civilización. Yo creo lo contrario: creo firmemente que la práctica sincera de la libertad y I educación de los pueblas para ella, exige cuidadosamente que se ataje toda corriente criminal que aspire en nombre de utopias ó de su ños á trastornar el orden social revolucionariamente En esta defensa, á los Tribunales corresponde una misión importantísima, como aplicadores de las leyes penales y como uno de ios más eficaces instrumentos de educación de la conciencia social. Acaso, quienes no quieran ver en esto claro, ó quienes pretendan enturbiarlo por otros móviles, iicusen estas doctrinas de reaccionarias. Pero no me importa: ante todo cumpliré mi d ber de gobernante, y campo tengo en esta misma materia y en las demás dependientes del ministerio de Gracia y Justicia para demostrar que no soy reaccionaria. Mi obligación única frente al temor de esas acusaciones consiste en establecer con la claridad, necesaria la doctrinas, para que solo esté en el error al juzgarlas el que quiera estarlo. Y por ahora, no debo decir más. Tales son las manifestaciones que el nuevo ministro se ha servido hacernos, de cuya importancia no habrá seguramente quien dude, en estos momentos sobre todo, en que tos planes del Gabinete recientemente constituido interesan no sólo á los que siguen de cerca la marcha de los asuntos públicos, sino á U generalidad de la opinión. ios jardineros de? a ciudad del 1 una sanen nacer; en el centro se levantaba un tablado, sobre el cual, y á presencia de ladiosi plora (una bonitísima muchacha artesano) acomodada ca soberbia carroza de flores, evolucionaron dieciséis parejas infantiles trazando caprichosa figuras geométricas, y construyeron, montando pieza por pieza, vn jardín con un templete en el centro, con macizos de flores que simu laban estrellas y medallones, y las cuatro fuentes de cuyos surtidores acabó por brotar abundante agua Todo esto y su demolición, pieza por pieza también, toda esta labor de Penélope realizada en constante danza, sin perder el ritmo, hora y media de baile, de obra arquitectónica, cuyo ensayo implica un trabajo de benedictino y proclama la santa paciencia de un Job que debió de ser de los que cantaban el Guenucaco Jltbola, La Plaza, estaba llena de público que después se extendió por los paseos, dando á San Sebastián el aspecto de ciudad en día de fiesta de rigor. Y como el tiempo era espléndido y el ciclo, de purísimo azul, convidaba á presenciar una ideal puesta de sol en el mar, á la Concha acudió todo el mundo, y en ella, entre grupos de lindísimas mujeres, elegantemente vestidas, pero que tienen el mal gusto de sentarse de espaldas al mar, vimos á los comisionados catalanes, animados, dicharacheros, olvidados tal vez del canto deh se- gadon, y grupos políticos clasificados en mónteoslas, en el que Barroso y Cal- betón llevaban la voz cantante, y no hay que decir que el pese; canalcjistas. en el que ostentaban la representación del j fe su hermano Luis Canalejas y Vega Seoane, echándose de menos á Pepe Herrero, eterno veraneante en San Sebastián y este aña veraneante en 1 ministerio de Instrucción pública. Hasta Romanónos tenía representación en Brocas, y Maura en el marqués de Pida! el conde de Vilana, el general Echagüe, etc Esta noche lo eúskaro ha reducido a una e función dramática en el teatro Principal; no ha habido audición de Chantan Piperri, pero sí casi de buque fantasma ó de El automóvil fantasma. Es el caso que, se vio cruzar por las C AN SEBASTIÁN. La paz reinar en Var calles un. coche Renault con tres, focos como T is N O C H E s o v i a e n el sistema. tres tunas llenas, y de fuerza de lo menos un n e r v i o s o no reina regimiento de caballos. Transportaba, además PALABRAS. tanto. A mediodía, de dos elegantes chauffeurt. i un joven que cuando mayor era la concurrencia que oía el la gente se le antojó D. Jaime de- Borbón y á concierto en el Bulevar, se desbocaron los ca- un- caballero que, por su cara, aseguraban alballos de ün catruaje en sitio próximo; el sus- gunos que era el cura Santa Cruz. Tras de muto natural de las pocas personas nue vieron de- cho correr por ta población, hicieron alto en cerca el accidente, se extendió con principios el Gran Casino; los viajeros se dirigieron á la de pánico por el Bulevar, donde hubo carreras terraza del restaurant sobre el mar. Pero ¡oh, y sustos. Los picaros nervios estaban bajo la, desilusión! el joven cuyo parecido con O. Jaiimpresión de los sucesos de ayer. Por fortu- me es indiscutible, sufrí una media parálisis na, la jornada ha sido tranquilísima, y tocio que le obligaba ¿caminar renqueando y cogido hace creer que asi serán las que restan de ve- del brazo de su acompañante. ¿O. Jaime está rano. lisiado? ¿Se le habrá ocurrido venir por San Se anuncia una sesión soTemne en et Aytin- Sebastián... ¡Ni ese es ti camino de Utrera! tamiento y un acto pública de un senador como dijo el otro. guipuzcoano. El Club Cantábrico hace pruebas de ta magPor lo demás, el día ha sido, como tos antenífica iluminación eléctrica que prepara para el riores, eminentemente eúslcaro. En el frontón día que lleguen, los Reyes. Esta iluminación y de Atocha, espide de Universidad de Salael arco monumental que, costeado por las temanca ó de Alcalá del pelotarismo, tuvimos un ñoras, se levanta cerca de Miramar, parecen partido internacional, á remonte, que es el juelos signos de admiración de una fiase, que muy go primitivo, verdaderamente atlclico. varonil, bien pudiera ser: ¡Cuándo vendrán SS. AlMf de este pueblo. Cosa rara, que contrasta can ANOEI M í CASTEL 1 el carácter de las fiestas varconas, cuyo alcance dicen que es conservar las costumbres y la. pureza de esta raza viril; los espectadores éramos C N HONOR DE D. ALBERTO pocos; muchos de los concurrentes á la proce- AGUILERA sión cívica de ayer brillaban por su ausencia Si escribiésemos sólo para Madrid, hubiéen la fiesta pelotárica. semos suprimido d epígrafe que precede eJ Esta tarde se celebró en ta Plaza de Toros apellido ó el nombre. la función de los jardineros; otro espectáculo En Madrid, su popuiar alcalde actual, excandoroso, casi idílico, organizado por la subsecretario de Hacienda, exgobernador ciUnión de Artesanos, Sociedad veterana libe- vil, exministro de la Gobernación y consejero ral, muy simpática, monopolizado del buen de Estado es D Alberto ó t Aguilera humor donostiarra. Artistas floricultores de Para los acogidos en el Asilo de Santa Cris Valencia habían cubierto el ruedo con uno de tina, libertados del hambre, de la miseria y ral esos primorosísimos tapices de ñores que sólo ves de otras más tristes consecuencias, origina- CRÓNICA TELEFÓNICA