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A B C L U N E S 9 D E J U L I O D E ¡906. PAG. 6. E D I C I Ó N j. LOS REYES DE ITALIA EN ANCONA 1 a contemplación de los grabados que en esta página aparecen, sugiere reflexiones y comentarios que no escaparán de fijo á la imaginación de ninguno de nuestros lectores. El abominable anarquismo, la obra de esos desequilibrados que, según dicen, aspiran á transformar la sociedad, sin que se les alcance más medio para lograrlo que el procedimiento negativo de la destrucción, es el mal más grave que ha podido afligir al género humano, género en el cual no pueden considerarse comprendidos aquéllos. El rey de Italia, el monarca democrático por excelencia, hijo de una víctima del anarquismo, concibe y prepara un homenaje á la memoria de su padre, que fuera al propio tiempo una muestra de amor hacia su pueblo. En la ciudad de Ancona ha de levantarse un hospital que recuerde al pueblo italiano aquel rey Humberto, hombre todo bondad, asesinado por un fanático. Y al hijo amante que tal pretende le amenazan y le persiguen los anarquistas, dañándole, no sólo en la íntima paz de su hogar, sino en la tranquilidad de su pueblo todo, de igual manera que perturbaron las fechas más felices de otros reinados, los agasajos de unas naciones á los Soberanos de otros pueblos vecinos. A partir de las hazañas del anarquismo, ser monarca es ser héroe de todos los momentos ó aislarse del mundo entero. La comunicación directa con el pueblo, el íntimo contacto de reyes y vasallos, las explosiones de clamoroso entusiasmo en que en los momentos solemnes saluda el vecindario de una población al jefe del Estado que la visita, son ya cosas irrealizables. Ved la fotografía: al llegar á Ancona en su carruaje y bien escoltados los Reyes de Italia, ven la carretera desierta; la calle por donde van á pasar para encaminarse al lugar donde ha de ser colocada la primera piedra del hospital del Rey Humberto, está ocupada por las tropas y la marinería, no ya cubriendo la carrera con espacios de uno ó dos metros entre soldado y soldado, sino en apretadas filas, contacto de codos, de tai modo, que no quede lugar para los curiosos á quienes ni aun á los balcones es dado asomarse desde que de los balcones salen las bombas homicidas. Ya en el emplazamiento de la primera piedra, las precauciones, más exageradas tal vez, aislan, á los Monarcas; hay que evitar la posibilidad de un atentado. Y si esto es en Italia, ¿qué deberá hacerse en otras naciones, ó cuan admirable será la temeridad de los que prescindan de las medidas de precaución y exponen su pecho al cobarde explosivo? No hay vacilación posible. Para combatir la plaga anarquista se impone un concierto de Gobiernos, una serie de medidas de represión que llegue al límite de la crueldad con los que de ese límite Dasan. J. ANCONA. ENTRADA DE SS. MM. VÍCTOR MANUEL Y ELENA EN EL PUEBLO DE ANCONA ANCONA. LA CALLE PRINCIPAL DE LA POBLACIÓN OCUPADA POR FUERZAS DE MARINERÍA, MOMENTOS ANTES DE PASAR LOS REYES t I ANCONA. COLOCACIÓN D 5 LA PRIMERA PIEDRA DEL HOSPITAL DEL ESY HUMBERTO, POR SS. MM. LOS REYES DE ITALIA Foí -Hutin Trampus.