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5? AÑO CUATRO. NUM. ¡53 9 CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. f ¿MADR 3 Dr 3 DE JULIO DE Í 9 Q 6. NUMERO EXTRA. JO C É N T I M O S menos aún sus ambicione y vanidades. La reparación sería aún probable con esta severa conducta. A la vista de los inevitables resultados sería posible la corrección. Por términos del problema se han tomado, como seguros, datos, en los cuales el error, la falsa apreciación aparecerán quizáj de un momento á otro é influirán en la solución. Pero es triste que sigamos en la vida pública vivienda al azar y navegando sin rumbo, y más triste aún que el móvil de superior potencia sea todavía el de las pasiones personalesAsí la política racional y reflexiva nos está negada. Y si intentamos darle entrada por alguna puerta, todo el mundo es poderoso para atrancar ésta. Y para de jarla expedita es inútiHa mejor voluntada los liberales al frente de los destinos del país Considera que es indispensable para Ja vida nacional esa poh tica expansiva que viene p r e- conizando desde 1902; política de la que no ha vacilado, de la que no ha desistido ni un solo momento y á la que cree seguro prestará sir concurso la mayoría del Congreso, de cuya disciplina dio pruebas inequívocas al votar las leyes de suspensión de garantías- y de jurisdic dones. Consiaera ademas el Sr. Canalejas que para realizarla se necesita una gran cohesión del partido liberaf, y ni en poco ni en mucho quiere contraer la responsabilidad de quebrantarla. En punto á la disolución de las Cortes, no la cree oportuna. Opina que estas Cortés, pudieran servir los intereses del partido liberal, como han servido hasta ahorra los deseos de los dos jefes de Gobierno á quienes han apoyado. Si eí Rey y! os directores de la política- liberstl creen necesaria la disolución de Jas Cortes, MANUEL TROXANO considerándola injustificada en el momento actual, puesto que no se conoce su objeto ni por manifestaciones del Gobierno ante el Parlamento ni ante la Corona, el Sr. Canalejas no suscitará obstáculos para rehuir la responsabilip f n forma de dos preguntas sintetizábamos dad d disidencias y rupturas en 1 partido li ayer los términos en que la noche anterior beral, que debe continuar al frente de los. deshabía quedado planteado el problema, político. tinos del país. Decíamos que ej Sr, Moret había dado El Sr. Canalejas, que, como otros hombres, cuenta al Rey del programa del Gobierno y le había manifestado su opinión de que, para lle- ilustres del partido liberal y, entre ellos, el propio jefe del Gobierno, considera que la insvar á la práctica tal programa, se necesitaba ü tabil idad, la vid- a precaria, el desfilar de Corconcurso de unas Cortes nuevas. tes y Gobiernosó el constituir Gabinetes tranAñadíamos que e! Rey consideraba él asuni- sitorios d ña á todoa los intereses nacionales, to de tanta importancia, que creía necesaria al prestigio de la Monarquía y al de los hommeditar y consultar. bres públicos que aceptan esa misión, habrá Los hechos confirmaron luego nuestra infor- dicho seguramente al Rey que nadie en el partido liberal se mostraría inclinado á aceptar el empeño poco lisonjero de ponerse al frente de A l oreten Palacio. 1 A las diez de la mañana, según estaba una situación interina. Quien gobierne á nombre del partido libe anunciado, el Sf. Moret se dirigió á Palacio. ral, y nadie mejor ni más capacitado ahora que Salió tres cuartos de hora después, y dijo á el Sr. Moret, debe tener programa definido, los periodistas: -El Rey, con si dorando que acerca de fa merecer ta confianza omnímoda de la Corona forma de apreciar la Situaeión política hay di- é i r lo antes posible á las Cortes para recabar la confianza del Parlamento ó plantear allí el visiones entre les elementos que constituyen el problema mismo de la disolución dentro de fas partido liberal, tía determinado consultar con prácticas constitucionales. los personajes del mismo. ¿Y cuándo volverá usted á uPafacio? -fe preguntaron los periodistas. i ega de Armíjo. -Cuando me ¡lamen. Dijo. en resumen, que él está propicie Poco después empezaron en Palacio las con- á. prestar apoyo á todo Gobierno que, cotr sultas, que se limitaban, como ya hemos dicho, decreto ó sin decreto, se halle dispuesto á Heá los personajes del partido liberal. var á la práctica un programa ampliamente libera) Tpl general López Domínguez El primero en llegar al regio alcázar uestión de nombre. fue el presidente de Senada. Terminadas las consultas, y mientras lie Ei criterio del general López Domínguez, gaba la hora en que el Sr. M o r í t debía volvet expuesto, indudablemente, al Rey, esque deber á Palacio, los Círculos políticos estuvieron con continuar en el Poder el partido Irberstl, puesta cumdisímos que el país necesita y desea una política deEntre las varias versiones que se oía- n, flegó mocrática. á nosotros na opinión que merece- ser reConsidera, por lo- tanto, qwe- eí Gobierno cogid del Sr. Moret debe poner ea práctica el proEl Sr. Moret deefaro ayer que no habí grama liberal de- que se había, presentado ¡a dimisión, y que, p o r l o tarato, no Y no cree que para- este fin mr preciso dihabía crisis. x solver las actuales Corte Pero es el caso que el Rey corosfderó opor tuno cdnsultar con personas afenas al Gbbier. f S r Canalejas no sobre un asunto propuesto por éste. A las tres de la tarde fue á Palacio e Y cuando esto sucede, el Gobierno esta en presidente de! Congreso. crisis, y Ip que se desarrolla es. una verdadera El Sr. Can 3 i. s juzga necesario que sigan crisis, denomínese como se denomine. CRÓNICA POLÍTICA En la campaña abierta durante los últimos meses, la política nueva lleva perdida la batalla. La intriga, la su gestión, las conjuras en la sombra, las habilidades curialescas, las viejas artes del escenario de nuestra vida jública, imperan y seguirán imperando. Todas las ilusiones de renovación eran fantasía pura; carecían de base y de asidero en la realidad. El programa del partido liberal no ha podido ser llevado á la pila del bautismo. Gracias á la Prensa es conocido en sus principales rasgos fisionómicos. No hemos podido pasar de ahí. La libertad de cultos, sus consecuencias lógicas, inmediatas y obligadas y la modificación del Senado para hacer de Ja alta Cámara reflejo más completo de los elementos sociales, componían la médula de ese programa. Esto implica una reforma constitucional. El Código político vigente es reformable por Cortes ordinarias. Mas, según la doctrina establecida en 1876, las Cámaras que se convoquen á tal fin, han de ser elegidas especificándose en el decreto de convocatoria el objeto de la elección. No se dijo para reunir las actuales que tendrían ma. teria semejante porv tarea. No sería, pues, realizable el programa liberal por este Parlamento, aunque se le supusiera animado de los más altos y generosos propósitos. De ahí la necesidad del consabido decreto. ¿No es posible que éstese dé? Carece entonces de razón fa permanencia del partido liberal en el Gobierno. Vivir por vivir equivaldría á dejar en las zarzas del camino ¡o poco aue de prestigio le resta. v Los que representan l o contrario que se intentaba hacer y para evitar esto han levantado tantos obstáculos, son los que tienen obligación ineludible de empuñar el timón del Estado, y sacar éste de las sirtes y bajíos, donde por culpa de ellos se encuentra encallado, impone el régimen vigente á los partidos gobernantes la responsabilidad, no sólo de lo que ejecutan en el Gobierno, sino también de lo que practican fuera de él é influyen poderosamente en la marcha de los negocios. Parecía abrirse un nuevo período en nuestra vida pública; descubríanse en ella horizontes más amplios y luminosos que los recorridos hasta aquí. El espíritu público había acariciado esperanzas de un porvenir mejor. Dificultades muy ásperas y muy graves han cortado el camino. jQuien las ha promovido, que afronte las consecuenciasl En ese terreno establece, he realidad ía sanción. Nadie debe interponer entre, ésta y el hecho punible su perdona y PATALLA PERDIDA LA SITUACIÓN C E