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A C ES 4 D E J U L i O DE 1006. PJVG. io. EDICIÓN 3 Y ECLARACIONES 1 MPORTANXJ TES. LO QUE DICE EL SEÑOR PÉREZ CABALLERO PARÍS, 4 -9 M L i ¿g. tc! n cié los Rayes á M? dr ¡d la consiSeritnoi, segú. í decíamos en nuestro número anterior, como la seña! evidente de que se iba i dar un paso definitivo para la solución del problema político y para el esclarecimiento de la situación, que tan obscura se presentaba. Bajo esta impresión empezó el día político y se reunió ei Consejo tie ministros en el domicilio del Sr. Moret. Tres cuartos de hora dxtró substancia en las c R- ea- les habitaciones. í Y al salir nos manifestó, textaalfnente, el j presidente del Consejo: No hemos tenido más que una conversa- ¡ción de sociedad; no hemos hablado depoliti- ca. Mañana á las diez volveré. El Sr. Moret salía reservado. Inmediatamente fue á su domicilio, en donde le esperaba el ministro de la Gobernación. Poco después, el Sr. Moret dormía, ó por el Consejo. Aparte publicamos Ja reseña oficiosa del lo menos, -estaba en la cama. A pesar de la reserva del Sr. Moret, hasta Consejo de ministros. A última hora de la tarde facilitaron en nosotros llega una versión que vamos á sinteGobernación na nota de ios expedientes apro- tizar en dos preguntas; ¿No sería posible que el jefe del Gobierno bados por el Consejo, que son Jos siguientes: Sais indultos de cadena perpetua, por haber hubiese dado cuenta al Rey, en su conferencia de anoche, del programa aprobado en el Coníumplido el tiempo legal. Un indulto de pena de- muerte, perteneciente sejo, y para cuya realización se necesitasen, á juicio del Sr. Moret, Cortes nuevas? á la Audiencia de Segovia. ¿No sería también posible que la gravedad Expediente sobre construcción del Instituto de Zamora y otros varios de trámite corres- del asunto de que se trata, haga necesario mepondientes á Guerra, Instrucción pública y ditar antes de resolver? Fomento. Esto justificaría una frase que nosotros saClaro es que se suponía que los ministros bemos que al Sr. Moret se le escapó después habían hablado d- e política, puesto que la re- de su visita á Palacio: unión tenía este principal objeto; pero aqué Compases de espera dijo entre risueño llos nada querían confesar. y contrariado el jefe del Gobierno. Y por lo tanto es preciso esperar. Se habían juramentado para guardar absoluta reserva, Sin embargo, para un periodista que se em a cuestión política. paña en averiguar secretos, no valen juramen El Sr. Moret ha estado esta mañana en tos, y al fin nosotros supimos que en el Consejo hablarse abordado de lleno la cuestión po- Palacio conferenciando con el Rey durante una hora, de diez á once. lítica. En esa conferencia planteó categóricamente Ayer dijimos que al primer Consejo que se celebrase seria llevado, para su aprobación, el la cuestión del decreto de disolución, y, refiprograma del Gobierno. Así sucedió, efecti- riéndose al programa, entregado anoche, ha dicho a S. M que los republicanos apoyarán vamente, -en el de ayer. El programa quedó aprobado por el Go- al Gobierno, principalmente en lo- que se rebierno, pero no se dio á la Prensa, según se fiere á la reforma del art. 11 de la Constituhabía anunciado, porque se consideró irrespe- ción y á la reforma del Senado, y que se muestuoso que fuera conocido por el público antes tran favorables á que se dé el decreto de disolución al actual Gabinete, si éste plantea los que poi S. M El piograma quedó, pues, aprobado, y lue- problemas enunciados en sentido radical dego todos los ministros se mostraron confor- mocrático. El Rey ha contestado al S r Moret que demes en que para llevarlo á la práctica se hacen seaba, antes de resolver, consultar á los pronecesarias unas Cortes nuevas. Y ste es precisamente el caballo de batalla. hombres liberales. Hoy habrá, por Jo tanto, consultas, para las Et? necesario, según el acuerdo del Consejo, solucionar de una vez eso del decreto de cuales han sido convacados á Palacio, á las dos disolución, y para ello el Sr. Moret debía ir á menos menos cuarto, el general López DoPalacio y lanzarse ya á la empresa de solicitar mínguez, y á las dos y cuarto, el Sr. Canalejas. Antes de veinticuatro horas créese quedará del Rey tal prueba de confianza. despejada la incógnita política que tanto preocupa estos días. escanso. Las horas de la tarde, trna vez terminado el Consejo, fueron para las ministros de des 1 as consultas. Snso. Ya no tenían más misión que esperar el A la hora indicada ssRteriormente estuvo resultado de la conferemrra que el Sr. Moret había de celebrar con S. M y como el Rey en Palacio el presidente del Senado, general o llegaba á Madrid hasta las siete, preciso López Domínguec, y poco después llegaron los Síes. Canalejas y marqués de la Vega de era aguardar. Entretanto, se hacían en los llamados circu- Armijo Conocida es la opinión de los tres. ios políticos los inevitables é infundados coOpinan que debe continuar el Sr. Morel mentarios, que no recogemos, porque tales versiones no sirven, salvo raras veces, mis que con las actuales Cortes, y si éste cree imposi ble continuar con el actual Parlamento, debe para desorientar al lector. El principal tema de Ja conversación era el formarse otro Gobierno de elementos liberade si aplazaría ó no su viaje el Sr. Maura, y les que crean contar con ¡a confianza de las luego quedó demostrado que el jefe de los Cortes. Es decir, que los tres personajes citados y conservadores no había pensado, ni por un el Sr. Montero R. os, á quien se ¡e consultó momento, en demorar su salida de Madrid, por telégrafo, son opuestos á Ja concesión del decreto. KKoret en Palacio. Después de las consultas, el Rey fue i El Llegaron los Reyes á Madrid; pasó Pardc en automóvil. lina hora, y el Sr. Moret no iba á Palacio. También estuvo en Palacio d ex- ministro liA las ocho y cuarto se recibió en el regio beral D Alberto Aguilera. alcázar un aviso del jefe del Gobierno pidiendo que S. M le señalase hora para ir hoy á CJ I gobernador ¡vil, Sr. Alba, no ha asistiofrecerle sus respetos. do hoy á- su despacho, por hallarse indisSe conoce, sin embargo, que D Alfonso contestó citándole para anoche mismo, porque puesto de la garganta. á Jas diez s- ó el Si. Motet de Su domici io y ss din- i é PiLtio. D D Le Mcñin publica las siguientes manifesta ciones hechas por el Sr. Pérez Caballero a. so corresponsal en Madrid: Cuanto pueda decirle ha de ser muy irapersonal, porque he sido un modesto colaborador y seguiré siendo un continuador modesto de la po. itica iniciada por el duque de Almodóvar. El Sr. Moret ha formado un Ministerio compuesto de personalidades en absoluto identificadas con su política y con su persona; cuando murió el duque de Almodovaf pensó en mí para la cartera de Estado, porque había sido yo su colaborador durante mu. chos años. Soy partidario resuelto del acuerdo anglofranco- hrspano, conservando al mismo tiempo Espa- ña relaciones cordiales con las demás naciones. Ya en 1901, el duque de Almodóv, r, con admirable clarividencia, comprendió que debíamos marchar de acuerdo con Francia, y que ésta se pondría de acuerdo pronjo con Inglaterra. Ya en esa época hubiese sido un hecho el acuerdo hispano- francés sin la crisis que derribó aquel Ministerio. Firmóse el acuerdo franco- inglés, al que nos adherimos más tarde, cuando volvió si Poder el partido libera! Continuaré ahora la política del duque de Almodóvar. Creo firmemente que el porvenú está en ese bloque, de las cinco naciones formado en Algeciras. Por eso la denuncia hecha por Francia de nuestro mutuo modín vivendi me ha apenado mucho. Ni Moret ni yo hemos pen sado nunca en ser hostiles á Francia; nuestro acuerdo comercial con ella era un convenio stne dte que nos obligaba á concederJe siempre nuestras tarifas más reducidas. Para ser amigos políticos es preciso ante todo ser buenos clientes; pero el proteccionismo domina en todas partes y hemos tenido, á la íiierza, que seguir la corriente. Obrando de otro modo España, sería pronto un campo de explotación para las demás naciones. No tienen razón en Fiancia al quejarse de nuestro reciente acuerdo con Alemania. Esta se ha dirigido á nosotros antes que ninguna otra nación. Cuando fue ministro de Estado el Sr. Moret, ya se convino entre ella y nosotros un Tratado, que no llegó á ser firme porque las Cortes fueron disueltas antes de aprobarlo. A pe sar de estos antecedentes, Alemania h ¿querido aliora negociar; no podíamos rechazar sus proposiciones. Además, estábamos en la creencia de que Francia podría sacar partido de estas negociaciones, beneficiándose con las concesiones otorgadas á Alemania y puniendo reclamar más tarde otras ventajas. Aún tengo la esperanza de que todo se arreglará. Ya se han iniciado negociaciones. Consideraría yo como un fracaso personal que Francia no consiguiera las mismas ventajas que otra nación sea la que fuere. 1 ún faltan tres meses; es preciso que lleguemos á un acuerdo, entre otras razones, porque Francia y España, que deben cumplir los acuerdos de la Conferencia de Algeciras, han de marchar siempre y en todo completamente de acuerdo. Debemos demostrar á fas demás potencias que teníamos razón al exigir que nos reconocieran el derecho de intervenir en Marruecos, que podemos cumplir nuestra misión, y para conseguirlo es preciso que nuestras relaciones, en tocias las erfeías, sean cordülísimas. w Presidiario fusilado POIÍ 1 KLEGKAF 0 G ve rani J 3, 1: n. 1 centinela dei presidio ha matado de un ti -o á un cenado que se cbs! m? ba en pei. i uiui. i ¿sumado a una ¡1