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CUATRO, NUM. NICA 536. CRÓUN 1 VER. MADRID, 3 DE JULIO DE 1906. SUELNUMERO SAL ILUSTRADA cial, e entablará en condicione que evite toda protesta íuaJada y toda sentida queja. La derecha monárquica, el partido de resistencia, el llamado conservador, tendrá entonces una trabazón espiritual, una fuerza, que jam- s han podido darle las más severas y vigorosas disciplinas. Podrá llegar, desde aquellos sitios, donde! sus intereses particulares se confunden con los de otras dinastía hasta los lugares donde sólo se ve en lo existente la más sólida garantía de la propiedad. Representando ante todo y sobre todo los intereses eclesiásticos adquirirá una pujanza extraordinaria, pues tendrá de su lado á casi toda la España femenina y gran parte de la masculina también. La izquierda constitucional, -el partido de avance y de reforma, la democracia organizada suplirá lo que le falte de masas con su entusiasmo, con su espíritu expansivo, con el auxilio de toda la juventud intelectual, que sueña generosa con lo porvenir y reúne en su lav. or los bríos de la edad y las energías incontrastables de los ideales. Se extenderá así, desde los espacios ganados á las tendencias revolucionarias, hasta ¡os confines, que hoy pasan con tanta facilidad los individuos de uno y otro bando y que entonces quedarán bien amojonados por afirmaciones muy altas. Es innegable que la lucha Je una y otra hueste ofrecería, desJe luego, grandeza. La política en este caso dejaría de ser eso, que hoy sólo importa á los que en ello ven un modo de vivir ó de satisfacer vanidades y que las gentes de cond ción y aun muchos pensadores desprecian. Y el reinado de I X Alíonso XI 11 revestiría, de hecho, -el aspecto de una verdadera renovación nacional. MANUEL TKOYAKO TO, 5 CÉNTIMOS una cogida; pero afortunadamente, se Ún se dijo, de no mucha gravedad, ¡y el diestro había tenido dentro del cuerpo diez centímetros de cuerno! También hubo novilladas en Cavabanche! y Tetuán, amenizada la de este último barrio con otra cogidita. Los panaderos íígu ¿n en sus trece Menudearon las reuniones, se prepararos Otras para hoy y se continuó la discus ón sobre los patronos, que sigue siendo poco candeal por lo que se ve. No hubo novela del Cantinero, porquí los domingos no funcionan los Tribunales; pero los trapos sucios que con ocasión de la vista de aqnel proceso han salido i relucir, prometen un nuevo espectáculo que por el momento está obscuro y huele, pero no á ambrosia. La política siguió enredada y renosan te de interés. Maura niega las declaraciones que se le atribuven. Hay que reconocer, sin embargo, que el inventor, en todo caso, conoce el paño. Las frases, no son suyas, merecen sedo. Ni el faino so Conde las imitaiía mejor. El vino dominical hizo estragos. Ef la calle de Tudescos, seis bravos mozos, luego de insultar á unas mujeres, la era prendieron con los guardias, faltándole de palabra y de hecho. ¡Para que se hable luego de lalta de cultura y de educar ción popular! Incendios hubo dos, y lo gracioso riel caso es que cuando ocurrió uno de ellos, el Cuerpo de bomberos hacía ejercicio prácticos y simulacros en la plaza de 1 Lealtad. Huelga decir que el más p i á o tico de los ejercicios fue el de marcha! más que a escapea apagar el incendio d verdad. Un automóvil atropello a un capitán de la Guardia civil cerca de El Escorial. Sensible es el encuentro, pero ¡siquiera sirve para que, viéndose atropelladas la; autoridades, determinen meter en cintura á los autores de los atropellos df ca. la día! La nota sensicional ocurrió en la Castellana. La detención en un carruaje de lujo en pleno paseo de coches, cuando la concurrencia era mayor, de un caballero acompañante de dos elegantes señoras, a cual caballero reclamábala policía argentina. En la Zarzuela, anoche, ejecución y estreno de Calinez, con mal éxito y n mores acentuados de que de un día á oir se leerá el decreto de disolución. AEMECS CRÓNICA POLÍTICA LOS PRINCIPIOS Por esta vez. DE LA OBRA l a ón P biica asigna al partido liberal una obra política, determinada, concreta, basada en las realidades más hondas de nuestra trascendentalísima sociedad. Esa obra es la de hacer, en la cuestión confesional, un Estado neutral, del Estado español. El enunciado problema no se plantea ya en nación alguna civilizada, fuera de nuestra Península. Es la nota característica, con que nos distinguen los demás pueblos cultos; la que más nos aparta de ellos; la que mejor sirve para que se nos Jeprima. La revolución intentó borrar isa diferencia. La multiplicidad de cuestiones por ella suscitadas, la efervescengia de las pasiones y la inevitable desorganización de un Estado no establecido sólidamente estorbaron la realización del Oropósito. Lo que entonces se v resolvió por la violencia y por la violencia fue ventilado, e trata de llevar á la vida por el campo de la legalidad. Esta es aspiración de la España que siente con intensidad afanes de progreso, de armonía de su vida con la vida moderna, de entrada por derecho propio en el concierto universal. La poderosa corriente intelectual de nuestro tiempo exige cauces muy amplios y despejados, sin diques, exclusas, ni compuertas. Tal es la empresa de que se enp r g a el partido libaral y que le está impuesta por su propia naturaleza, por Ja conveniencia de la nación y por el más elevado interés de las instituciones. Mientras numerosos elementos socíaíes, que anhelan ir hacia adelante, crean- que el Estado español se halla constituído para ser instrumento del pasado, para defender la petrificada tradición y conservar remansada y sin empuje la mentalidad colectiva, los republicanos tendrán tnucha base pata su labor y sus esperan zas. Desde el instante mismo, en que la neutralidad del Estado quite el fundamento de esa primordial consideración, el republicanismo activo y militante se hallará reducido á los que ven, en el cambio de forma de Gobierno, la satisfacción del espíritu de aventura. La sociedad española quedará con esa eutrahdad como en campo libte, donde actuarán y contenderán las dos grandes fuerzas, la centrípeta y la centrifuga, que que serán en ella, como son en el universo, origen de movimiento y de vida. A. si daremos á la política misma una ra 2 Ón de ser natural y verdadera, muy distinta de la artificiosa y menguada, que ahora üer t i combate por aquistar la superioi influencia sobit l- gran mas so- MADRID AL DÍA 1 uüo se presentó blindando un tiempo que para redo el mes lo quisiéiamos. El descanso dominical fue aprovechado por el pueblo maduleño, que se esparció por los alrededores de la capital, sin faltar por eso gente en los paseos y espectáculo- del interior. Ejemplo, la Plaza de Toros, que se vio llena como se ve pocas veces. No hay que abismarse para hallar la causa de ese lleno á los dos días de un vacío con análogo espectáculo. Ni el programa era mejor que el del día de San Pedro ni el ol apretab- i menos en las localidades de frente á Febo. Lo que tiene es que ayer los precios eran baratísimos y lo barato tiene parroquia. La Economía es una asignatura que sabe todo el mundo al dedillo. Por lo demás, la novili a d -jó satisfechos á los devotos de la fiesta. Hubo FANTASÍA MORISCA Nos daña, ante las cu 1 naciones europeas, la sangre de los árahrs que corre en nuestras venas. Por ella nos insultan, llamándonos, por tila