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B C. DOMINGO i. DE JULIO DE i 9 o6. PAG. 10. EDICIÓN i BALNEARIO DE LAS AGUAS MINERALES DE LA ALAMEDA (GUADARRAMA Ya en otra ocasión hemos dicho algo de las maravillosas aguas minerales de La Alameda (Guadarrama) y hoy, al publicar las fotografías que aparecen en esta misma página, hemos de insistir, porque es de justicia, en las condiciones excepcionales del manantial y en las ventajas que recurriendo á él como medio curativo encontraron todos aquellos enfermos de las vías urinarias y del estómago, así como los que padecen cólicos nefríticosy biliares, reúma gotoso ó artritismo. El manantial queda dentro del edificio del balneario, ventaja indiscutible y que reconocerán cuantos han tenido que recurrir a! empleo de aguas minerales para la curación de sus dolencias. Pero no por el detalle de haber sido encerrado el manantial en el edificio ha de suponerse que carecen de encantos aquellos paisajes que rodean el Establecimiento. Antes al contrario, pocos lugares habrá en España más pintorescos; pues el balneario está situado en una de las mayores alturas de la sierra del Guadarrama. Las aguas de La Alameda son bicarbonatadas calcicas y litinicas y han sido analizadas por el catedrático de Mecánica- Química de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central, D. José Muñoz del Castillo. A todas las ventajas enumeradas hay que añadir la facilidad de comunicaciones, pues hay coche á Villalba á la llegada de todos los trenes. El servicio en el Establecimiento es inmejorable. Hay verdadero confort en todas las habitaciones; en el comedor se pueden servir simultáneamente hasta 200 cubiertos, y la cocina está primorosamente atendida por el reputado maítre Georges Contris, jefe de cocina que ha sido del Casino de Madrid y de la Embajada francesa. Todos los snrvicios, así los interiores como los de carruajes á Villalba, etc. están personalmente vigilados por los propietarios del Establecimiento, señores Borondo y Cabrelles, que en muy pocos meses que llevan explotando el balneario, han logrado felicitaciones y enhorabuenas expresivas de enfermos curados y de los médicos de todas partes que han tenido ocasión de conocer el prodigioso efecto de las aguas de La Alameda. La temporada presente, que da comienzo hoy, i. de Julio, se anuncia animadísima. VISTA LATERAL DEL BALNfARlO MANANTIAL TRIBUNALES. LA CAUSA DEL CANTINERO QUINTA SESIÓN O o b e r t o Robert, empleado Correos, es el priado en raer testigo que declara, y sus manifestaciones limítanse á negar que las cartas que se le exhiben hayan sido expedidas en San Sebastián. El Sr. Ruiz Jiménez le dirige algunas preguntas relativas á la fecha que marcan los matasellos. José Tomé Hernández, de cuarenta años, industrial. Dice que es el dueño del hotel donde se alojó en Avila el supuesto Manuel Vázquez. Afirma que Terán llegó á su casa el día j de Septiembre, en las primeras horas de la madrugada. -Levantóse, sigue el testigo, á las ocho y se dirigió desde su habitación al patio, donde habló conmigo, me preguntó si conocía á Manuel Vázquez, diciéndome que le interesaba verle porque traía para él 254.000 pesetas. ¡Pues buen desayuno le va usted á dar! le dije yo. Terán echóse á reir y seguimos paseando hasta que bajó de su habitación D Manuel Vázquez. Después ambos se retiraron y ya no volví á verlos hasta poco antes de almorzar. Manuel Vázquez me preguntó á qué hora salía un tren para Madrid, y como le contestara que p o r la tarde, salieron del hotel para dar un paseo. ¿Presenció usted la entrevista entre Terán y Vázquez? -No, señor, porque se celebró en la habitación de éste. ¿Salieron juntos Vázquez y Terán para dirigirse á la estación? -Sí, señor; fueron en el coche de la fonda. ¿Recordaría usted á Manuel Vázquez si lo ciera? -Creo que sí. El presidente manda á los procesados que se pongan de pie, y el testigo reconoce en Eugenio Fernández al que se hizo pasar por Manuel Vázquez. íyx anuel Sánchez Almería. Afirma que el año 1901 y el 1901 era delegado de vigilancia del distrito de la Latina, y que recibió el encargo del Sr. Barroso de perseguir á los autores de la estafa. -La primera detención que practiqué fue la de Mariano Conde; pero se le puso en libertad, para ser detenido nuevamente en virtud de posteriores confidencias. Por éstas supe que Mariano Conde era el que había hecho la letra, y Fernández el que cobró la cantidad estafada, y como estos datos coincidían con los que me daba Terán (porque éste me auxiliaba en mis pesquisas) me decidí á realizar la detención de lodos aquellos sujetos. Añade que trataba á Eugenio Fernández, pero que á éste no se le conocía hasta entonces más que como jugador. ¿Habló Conde con usted al ser detenido? -Sí, señor; pero nada me dijo de la estafa al Cantinero es decir, me negó su participación en aquélla. Refiere que posteriormente trató de averiguar si el teatro de Eslava era de Mariano Conde, porque le dijeron algo de esto; pero todas sus investigaciones se estrellaron ante las dificultades que había en aquél para conseguir tales averiguaciones, pues he de advertir que estaba empleado en el teatro un sobrino del delegado del distrito á quien creo que Calzado dio colocación allí Los letrados Rodríguez Llano, Cuatrecases y Arcos, le dirigen otras preguntas relativas á sus respectivos patrocinados. EZ Sr. Larrea. ¿Encontró usted algo sospechoso en el reconocimiento que practicó en casa de Mariano Conde? -No. señor; no encontré absolutamente nada. ¿Y papeletas de empeño, encontró usted? -Sí, señor; encontré tres ó cuatro, pero de muy poco valor. EZ Sr. Dovaí. ¿Usted ha creído en la inocencia de Terán ó ha supuesto usted por el contrario que tenía intervención en el delito? -Le he creído siempre inocente, pues ha sido uno le mis más ¡poderosos auxiliares; él trabajó conmigo y á él debo una porción de detalles y da- tos necesarios; mejor diré indispensables, en e) servicio que presté. defensor de María T eina. ¿Cree usted que estaba complicada en la estafa María Reina? -Se dijo esro en un principio, pero nada pude averiguar, porque me ocurrió en su casa algo parecido á lo que me sucedió en el teatro de Eslava; es decir, que encontraba grandes dificultades para aclarar noticias, porque una planchadora de la casa tenía relaciones con un inspector de policía, que trataba á todos los agentes é imposibilitaba tod pesquisa. En vista de esto, se lo referí al gobernador, y éste me dijo que no me ocupara del asunto porque había encargado del mismo al inspector señor Visiers. 1 uis Blanco. Refiere que habló con Robles en un café y cambiaron impresiones respecto á la marcha de los trabajos para descubrir á los autores de la estafa. -Me pidió Robles que le auxiliara en sus pesquisas prometiéndome una gratificación, y para convencerme de que ésta había de llegar á mi poder visitamos á un teniente coronel, que, en efecto, nos habló de un premio que se concedería á Robles, premio del cual había yo de participar. En vista de esto comencé á trabajar, y á ¡os pocos días supe por Saldaña que la estafa se había ideado en casa de María Reina. Averigüé también que ésta propuso á Luciano González la estafa al Cantinero, y ambos consultaron con Mariano Conde; que éste no era partidario de hacer la estafa con una letra, sino con un cheque, pues así podría retirarse toda la cuenta corriente con más sencillez y facilidad. María Reina insistió en utilizar la letra, pues, á su juicio, permitía este procedimiento dar un segundo golpe, y, aunque con la oposición de Conde, se hizo lo que aquélla pretendía. Relata luego los trabajos practicados para detener en Alicante á Luciano González, y añade que