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ABC. D O M I N G O i. D E JU 1 l ü D E JQO 6. P A G 8. E D I C I Ó N i. -i si LOS REYES EN SEGOYJA. ASPECTO DE LA PLAZA DE TOROS DURANTE LA CORRIDA CELEBRADA EL VIERNES Y HONRADA CON LA PRESENCIA DE S S MM, EL PALCO DE LA PRESIDENCIA. SS. MM. LA REINA Y EL REY PRESENCIANDO LA CORRIDA DE TOROS etemocrática, democrático sería suprimir el deTecho de redención, si no resultase inicuo, como fácilmente se prueba. Poco más ó menos cumplen anualmente la edad de ingreso en el Ejército unos 120.000 españoles útiles para ese servicio: de ellos son llamados á filas 3o.000, poco más ó menos, ó sea la cuarta parte; hay, pues, una desigualdad irremediable, una verdadera iniquidad; pueslo es que la suerte designe de cada cuatro mozos, uno, que durante tres años (en la práctica algo menos) suspenda en edad crítica todo esfuerzo en ta cada vez más difícil lucha social por la existencia; y esto no puede ser democrático, si por democracia hemos de entender el mejor ordenamiento del Estado para que los individuos realicen los fines de la vida social. Y hay que ser francos y reconocer que en el servicio obligatorio sin redención ni substitución, cuando todo el contingente anual de reclutas no puede ser llamado á filas, se impone á las clases, que han de vivir del trabajo intelectual, un riesgo de desventajas muy superior al que amenaza á los dedicados á trabajos manuales; sobre todo, cuando estos trabajos exigen poca ó ninguna preparación técnica. En realidad, la clase media española está justificada en su tenaz resistencia á la supresión de redención en metálico, que no puede ser substituida eficazmente por ningún otro sucedáneo, tal como el voluntariado de un año, el aplazamiento de la llamada á filas y otros semejantes; y esa resistencia natural ha de encontrar medios de burlar la ley, si ley llega á haber. Pero también es inicua la redención, pues basta considerar que de dos mozos que rehuyan la prestación personal militar, puede bastar á uno que disponga de i.5oo pesetas, aprontarlas; mientras el que no las tenga ha de decidirse á la expatriación con todas sus consecuencias, ó á castigos que no están en relación con Ja falta, que en último término viene á ser no tener 6.000 reales para el fisco. Así, pues, de conservar en España el servicio militar obligatorio, hay que optar entre la iniquidad actual de la redención, ó la iniquidad futura, que cargará con gran peso sobre la clase intelectual; y en todo caso, ninguna de las dos estará justificada, pues nosotros no tenemos ningún problema militar de los que han tenido Francia y Prusia para resolver con gran copia de soldados; y esto es evidente, pues sólo sostenemos un efecto- e paz de 80.000 hombres, que para una guerra europea apenas darían un contingente de 5o.000 hombres debidamente pertrechados. No hemos de decidirnos (por preocupaciones profesionales é impotencia política) á ir al verdadero servicio universal como han ido en Suiza; y así, aquí el único ejército democrático posible es el de enganchados como, e! de Inglaterra y Estados Unidos. JE. NARO ALAS Esto á principios de Julio, me pregunta un contertulio del café, que es de mi gremio. No es que yo piense en el premio para aumentar mi peculio Los verdaderos poetas despreciamos las pesetas. Sólo queremos la gloria de quedar con seis cuartetas en el libro de la Historia. Yo he concurrido. (No es raro, porque ¿quién no es vate aquí? Y francamente declaro que lo hice mal... y está claro que el premio no es para mí. Pero es que tanto esperar ocurre muy pocas veces, y, como es de sospechar, alguno habrá, de esos jueces, que quiera veranear. Acaso hay indecisión y la duda los embarga. ¿Que hay varias en discusión. Pues á la paja más larga y se acabó la cuestión. Lo que hace falta es que de el premio al que escriba bien y con el saludo acierte. ¡Quién será, Dios mío, quién, el tío de tanta suerte! Yo ya me he dado por muerto. Cese la lucha empeñada en este Concurso abierto ¡Fallen, señores! Y nada de declararlo desierto. Haría mala impresión. No creo que eso se haga Comprenderán la razón Echegaray, Madariaga Cano, Selles y Picón. Se armaría un guirigay superior. ¡Animo, pues! (Ya me tienen en un ¡ay! Madariaga, Echegaray, Cano, Picón y Selles. ENRIQUE DE LA VEGA D. Manuel Sirgo, sargento de la Guardsa civil, con brillante hoja de servicios, fallecido el pasado miércoles á consecuencia de una puñalada que le dio alevosamente un individuo, al cual intentó detener. EL SALUDO A LA BANDERA -El concurso es de interés; pero, bueno, de eso ¿qué hay? ¿Fallarán ó no este mes Madariaga, Echegaray, Cano, Picón y Selles? ¿No hay una composición que al Jurado satisfaga? ¿Cuándo dan la solución Echegaray, Madariaga, Cano Selles y Picón?