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A B C. MIÉRCOLES 27 DE UNIO DE 1906. PAG. 11. EDICIÓN 1. Son siempre interesantes Jasfigurasde estos liños que se sientan en la primera grada de los tronos. Para tres de ellos, la última semana ha traído grandes emociones. El zarewitch Alexis ha pasado el 29 de Mayo su primera revista militar, viendo desfilar ante su personita de veintidós meses, en New- Peterhof, dos regimientos: los de Viborg y CiIlmaustrandt, que acaban de regresar del Extremo Oriente. Nuestro infante heredero ha asistido á su primera comitiva de Corte, y acaso se dio confusa cuenta de la importancia trascendental que para él tuvieron el acto de San Jerónimo y el suceso de la calle Mayor. Olaf es, á pesar de sus pocos años, el protagonista de las solemnidades que ahora se celebran en Escandinavia, á lo cual contribuye no poco el ac rto de haberle rebautizado con el nombre del santo patrón de Noruega, aquel rey Olaf- -ú Olao, según nosotros- -á quien un día recibieron los noruegos como á su libertador, sin perjuicio de desterrarle al poco tiempo y asesinarle después... Uno de los retratos del Príncipe, el más popularizado en Noruega, el que su padre tiene en lugar preferente de su despacho, le representa abrazado á una bola de nieve. Ojalá que esta súbita simpatía de los que serán sus vasallos no se le deshaga entre las manos como 1 nieve de la bola! T. LEVELF 1 ELD -Sí, señor. ¿A qué fue usted á dicho punto? -A pasar el rato. ¿Usted escribió una carta á Eugenio Fernández, pidiéndole que ayudase á un amigo que había hecho una cosa, que subrayaba? -Escribí una carta; pero n o á Eugenio Fernández, sino á un tal García, y recuerdo que en ella no trataba más que de asuntos comerciales. ¿Celebró usted una entrevista en uno de los cafés de la Puerta del Sol con Ventura Sáez y Mariano Conde? -No, señor. ¿Compró usted en un estanco una letra por encargo de Conde? -Creo que sí, aunque no puedo asegurarlo. A preguntas de SM defensor, vuelve á acumular cargos contra el teniente Robles, y en vista de ello, el presidente, Sr. Vidal, le impone silencio. A urelio Borroell. Actor que fue del teatro de Eslava. Hace muchos años que conoce á Conde; pero no trata á Eugenio Fernández ni á Ventura. Frecuentó la casa de María Reina; pero no oyó nunca hablar de la estafa al Cantinero. Compró una letra en el estanco y se 1 remitió á Conde; pero no puede precisar si es la que, á petición de) fiscal, se le exhibe en el acto de su declaración. Como el anterior procesado, dice que el teniente Robles le amenazó cuando declaraba en la cárcel. Añade que se presentó en el teatro de Eslava cuando Calzado tenía aquella empresa, pero no fue contratado porque trabajaba en otra parte. Asistió á algunas conferencias entre Conde y Calzado; pero nunca vio que éste entregara á aquél dinero ni documentos. No habló nunca con Iborra ni con Ibáñez de la estafa que ha motivado esta causa. Tíenito Calzado. Refiere que Conde le dejó un recado, diciéndole que podía contar con el dinero para tomar ef teatro; que él partía para Zaragoza aquella noche, y esperaba que le telegrafiase á nombre de Pilar Conde. Hízolo así; arrendó el teatro, y algunos meses después devolvió á Conde el dinero que éste le había adelantado para el negocio. Afirma que cuando tuvo conocimiento, por la Prensa, de la estafa de que había sido objeto el Cantinero, habló con Conde y le preguntó si sabía algo del asunto, porque la gente lo señalaba como autor del delito. Conde, entonces, dijo: ffEn todas las falsificaciones suena mi nombre, pero en ésta no he tenido nada que ver; pero aunque algo tuviera, á usted no le puede ocurrir nada. Añade que otras personas le entregaron algunas cantidades para el negocio teatral, y que de esas cantidades devolvió á Conde parte de lo que había recibido, aunque no puede precisar la suma. ¿Y cómo no sospechó usted de Conde- -pregunta el fiscal- -cuando le entregó la cantidad á que antes se refería, de que pudiera ser mal adquirida? -Porque yo había conocido á Conde como empresario de teatros, puesto que tuvo, entre otros, el del Príncipe Alfonso; no había, pues, de preguntarle el origen del dinero, que al fin y al cabo podía ser de procedencia legítima. Además, no sospeché nunca de Conde, porque jamás se me ocurrió que pudiera emplear en un negocio público un dinero que acabase de estafar. El defensor de Calzado dirige á éste varias preguntas de escaso interés. A ntonio Iborra. Dice que estuvo varias veces en el domicilio de María Reina, pero siempre fue acompañado de Conde y de dos amigos. Estuvo empleado en el teatro de Eslava, pero salió á los dos ó tres días porque extendió un vale sin permiso del empresario. Frecuentaba la casa de Conde, y en una ocasión recuerda que recibió de éste i5 pesetas para entregárselas á Carbonell. -Otro día- -añade- -fue este policía á casa de Conde á pedirle dinero, cosa que á mí no me extrañó, porque lo hacía con frecuencia, amenazando á Mariano. ¿Escribió usted una nota detallando el reparto del dinero del Cantinero? Es cierto: Carboaell me ofreció de 5oo á 1.000 TRIBUNALES SEGUNDA SESIÓN 1 A CAUSA DEL CANTINERO La se gunda sesión de esta causa consagróse por entero al examen de los procesados que en la primera no pudieron prestar declaración. Fue interrogado en primer término Domingo ibáñez, quien manifestó que con anterioridad al hecho de autos ha sido procesado por homicidio y por estafa. Agregó que conoce á Conde hace muchos años; que éste le presentó en casa de María Reina y Engracia Sánchez; pero que á pesar de su amistad con estas mujeres y á pesar de que las visitaba con frecuencia, no las oyó hablar nunca de la estafa de que fue víctima D. Manuel García Gutiérrez (a) el Cantinero. Afirma que cuando fue detenido compareció nte el teniente de la Guardia civil, Sr. Robles, y éste pretendió que declarase, amenazándole con llevarle á la cárcel entre parejas de la benemérita. Asegura que en alguna ocasión fue maltratado por la mencionada autoridad, y por estas coacciones consintió en ir á un café para reconocer á dos sujetos de quienes el teniente sospechaba. Dice que no conocía ni de vista á Terán, y por esta razón no pudo enterarse, como alguien ha manifestado, de los propósitos y proyectos del apoderado general del Cantinero. Niega que recibiera 2.000 pesetas, producto de la estafa, y aunque se le advierte que incurre en contradicciones de importancia, se aferra á su negativa é insiste en que sólo es cierto lo que declara ante el Tribunal, pues cuanto expuso en el Juzgado lo hizo bajo la presión de las amenazas de que era objeto. Rechaza igualmente que oyera decir á María Keina, cuando se descubrió la estafa, que ya estaba la bronca armada, pues, como ya tiene dicho, no habló del asunto con aquélla ni antes ni después de realizarse el delito. Estuvo empleado en el teatro de Eslava, pero salió de allí porque el empresario creyó que fal tabade la taquilla cierta cantidad, cuya sustracción le atribuyeron. Niega que bajara á la estación á despedir á Tetan cuando éste salió de Madrid para Avila. Repite que ha sido amenazado con frecuencia por el teniente Robles; pero no es cierto que en ninguna parte haya asegurado que el miedo á María Reina le impidiese ser explícito en sus revelaciones, Respecto á las entregas de dinero, asegura que 10 presenció jamás que Benito Calzado recibiese cantidad alguna de Conde ni de María Reina. El fiscal pregunta después al procesado: ¿Usted estuvo una temporada en Monte ¿arlo? pesetas si yo fe conseguía con 2 a firma de Conde una lista con y cantidades Otro de los defensores dirige al procesado varias preguntas de poco interés, y e ¡presidente suspende la sesión por unos minutos. 1 orenzo Díaz. Al reanudarse la sesión, declara este proce sado; pero sus manifestaciones carecen realmente de interés, pues limítase á afirmar que ha prestado algunas cantidades á Eugenio Fernández, el cual tiene, á su juicio, la culpa de su detención, pues la tardanza en presentarse ante las autoridades determinó la captura del declarante. No niega que estuvo en San Sebastián; pero re. chaza que desde allí expidiera cartas á Madrid. Igualmente afirma que es inexacto que haya recibido 2.000 pesetas por sus trabajos en la capital de Guipúzcoa, jyi ariano Conde. El famoso falsificador declara en último lu. gar. Tiene setenta y un años de edad, es casado y sufre prisión por varios procesos que se le siguieron por falsedades y estafas que han hecho célebre el nombre de este individuo en los anales de crimen. Afirma que conoció á María Reina y á Engra. cia Sánchez, por Paco el Valenciano, á quien empezó á tratar en la Cárcel Modelo. -Este individuo- -dice- -tríe recomendó á dichas mujeres por si ellas podían facilitarme una cantidad que yo necesitaba. ¿Y qué clase de relaciones tenía Paco el Va lenciano con las dos orocesadas? -No lo sé. ¿Le prestaron á usted algunas cantidades? -Sí, señor, pero sumas insignificantes. ¿A qué fecha se refiere usted? -Al año 1901. ¿Pidió usted más dinero á María Reina? -Sí, señor; pedí una cantidad de alguna im portancia; pero como no ofrecía garantías, no me la prestaron. Poco después me entregó aquélla 15.ooo pesetas y yo se las envié á Benito Calcado que deseaba quedarse con el teatro de Eslava, dejándole un recado en la contaduría para que pasase por mi casa á recoger la mencionada cantidad 1- ¿Devolvió usted ese dinero? -Sí, señor, en tres veces. N Al llegar á este punto en su declaración, el fis cal solicita un careo entre Conde, María Reina y Engracia Sánchez, careo que no da resultado, pues Conde insiste en que recibió esas 1 5,000 pesetas sin recibo de ninguna clase, y María niega haberlas entregado. Engracia apoya las manifestaciones de su amiga, negando que Conde recibiera dinero deaquella. Dice luego Conde que citó á María en íar igoza, y confirma lo que respecto á su estiicia en aquella capital hizo constar la procesada el imer día. ¿En qué condiciones entregó usted al s ¡oí Calzado esas i5.ooo pesetas que usted recibió ie María Reina? N- -Con la única de que me dsera cinco pesetas diarias hasta liquidar el total. Confirma lo expuesto por Calzado en lo que se refiere á la entrega del dinero que este utilizó para quedarse con el negocio teatral. ¿Presentó usted á Borroel y á Lorenzo Díai. en el domicilio de María Reina? -Sí, señor. ¿Tenía usted recogidos en su casa á ambo sujetos? -Sólo á Borroell, porque su situación era muy precaria. ¿Es cierto que María dijo á usted que se po día sacar dinero al Sr. García Gutiérrez? -No, señor; lo único que dijo es que esrabi dispuesta á visitar al Cantinero para quitarle los alquileres de las casas (textual) ¿Conoce usted al llamado Perro del Canti- i ñero? -No, señor; á pesar de que haya dicho otrx cosa en el sumario por equivocación. ¿Le encargó usted á María Reina en una oca sión que comprase una letra en el estanco? -No recuerdo ese detalle. Niega también que él encargase á Borroell la com pra de esa letra; pero como éste afirma lo contrario, celébrase un careo entre ambos hombres. Borroell insiste en que recibió! J orden aiiid! da; pero no recuerda la fecha en que Conde se la dio. ¿Ha dicho usted que. ei una ocasión oyó á Mana que pensaba a ¿r un tute a! Cantina